31 de julio de 2026 - 10:02

Combustibles: el Gobierno sube parte del impuesto y difiere el resto del ajuste a septiembre

La actualización parcial del tributo comenzará a regir desde agosto. El impacto final en el precio en los surtidores dependerá ahora de la decisión de las petroleras.

El Gobierno nacional dispuso una nueva actualización parcial del impuesto a los combustibles que comenzará a regir desde agosto, al tiempo que volvió a postergar para septiembre la aplicación del remanente de los incrementos pendientes correspondientes a 2024, 2025 y el primer trimestre de 2026.

La medida quedó oficializada mediante el Decreto 693/2026, publicado este viernes en el Boletín Oficial, y mantiene la estrategia oficial de aplicar los aumentos de manera escalonada para evitar un traslado abrupto al precio de las naftas y el gasoil, según difundió Noticias Argentinas.

No obstante, el impacto que finalmente perciban los consumidores dependerá de la política comercial que adopten las empresas petroleras, que podrán definir si trasladan íntegramente el ajuste impositivo a los surtidores o si suman otros ajustes vinculados a sus costos.

Cómo quedan los impuestos

Para las naftas sin plomo, tanto las de hasta 92 RON como las de mayor octanaje, además de la nafta virgen, el incremento del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos será de $10,572 por unidad de medida, al que se adicionan $0,648 correspondientes al Impuesto al Dióxido de Carbono.

En el caso del gasoil, la actualización comprende $9,511 del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos, más $5,150 del diferencial previsto para el área patagónica y el departamento mendocino de Malargüe, además de $1,084 por el Impuesto al Dióxido de Carbono.

Estos valores se suman a los montos impositivos que ya estaban vigentes y constituyen una parte de la actualización acumulada que el Gobierno decidió aplicar de manera gradual.

Un esquema de aumentos escalonados

La decisión replica el mecanismo que el Ejecutivo viene utilizando desde agosto de 2025 para evitar que las actualizaciones postergadas durante los últimos años se reflejen de una sola vez en el precio de los combustibles.

De esta manera, el Gobierno continúa administrando el impacto inflacionario que podrían generar las subas tributarias, mientras mantiene pendiente para septiembre la aplicación del resto de los incrementos acumulados.

En ese contexto, el valor que finalmente pagarán los automovilistas dependerá no solo del ajuste impositivo oficial, sino también de la decisión que adopten las compañías refinadoras y comercializadoras sobre la evolución de sus precios en surtidor.

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