8 de julio de 2026 - 09:34

Es oficial: el combustible registra su mayor aumento desde el fin de los precios protegidos

A pesar del fin de los subsidios estatales y la mayor subida de precios registrada hasta hoy, el volumen de ventas en las estaciones de servicio aumentó un 8,4 por ciento.

Hungría aplica desde este martes el incremento más significativo en el precio del combustible desde que se eliminó el sistema de precios protegidos. Los mayoristas ajustaron al alza los valores de la gasolina y el diésel, consolidando una tendencia de encarecimiento que afecta directamente a los conductores en todo el territorio nacional.

La decisión de los mayoristas implica un aumento bruto de 4 forintos para la gasolina de 95 octanos y de 6 forintos para el gasóleo. La experiencia indica que las estaciones de servicio trasladarán estos cambios a sus pizarras de forma inmediata, por lo que el precio promedio de la gasolina superará los 585 forintos, mientras que el diésel excederá los 600 forintos por litro.

¿Cómo evolucionaron los precios tras el fin de los topes estatales?

Este ajuste supera cualquier incremento previo ocurrido desde que el Gobierno de Tisza eliminó oficialmente los precios protegidos el pasado 27 de junio. Bajo el sistema anterior, los topes se situaban en 595 forintos para la gasolina y 615 para el diésel. Desde la liberalización, se han tomado seis decisiones sobre los precios, pero ninguna había alcanzado la magnitud del ajuste que entra en vigor este martes.

A pesar de la escalada de costos, las estadísticas de consumo reflejan un comportamiento atípico para un escenario de subas constantes. "El tráfico de las estaciones de servicio aumentó significativamente, un 8,4 por ciento". Según los datos de la Oficina Central de Estadística (KSH), el volumen total de ventas minoristas alcanzó en mayo los 1.764 mil millones de forintos a precios corrientes, de los cuales el 16 por ciento correspondió a combustibles.

¿Cómo se distribuyó el gasto y creció el mercado minorista?

Según los datos de la Oficina Central de Estadística (KSH), el volumen de facturación superó en un 4,8 por ciento al del año anterior. El crecimiento económico ya no depende exclusivamente de la venta de carburantes, sino que el comercio de alimentos y productos no alimentarios también contribuyó de manera sustancial a esta expansión. A nivel mensual, se registró un crecimiento del 0,7 por ciento en comparación con el mes de abril.

La incertidumbre sobre el impacto futuro de esta tendencia se mantiene, dado que se espera una nueva decisión mayorista este martes para su aplicación el miércoles. El mercado energético húngaro sigue ajustándose a un entorno de alta volatilidad sin la intervención directa del Estado en los precios finales.

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