Argentina Rocks ha sido el primer encuentro específico para profesionales y empresas de exploración que se ha realizado en el país y tuvo como sede a Mendoza. Las disertaciones, con un fuerte perfil técnico, permitieron apreciar los avances en esta etapa inicial de la minería y, sobre todo, el potencial aún por descubrir en el país.
Algunas de las conferencias se enfocaron en proyectos específicos y otras fueron de carácter general. Este último fue el caso de la del consultor Santiago Gigola, quien se ha especializado en la exploración de pórfidos de cobre y depósitos epitermales de metales preciosos.
Su disertación se enfocó en las distintas franjas, compartidas por Argentina y Chile, en las que se han encontrado ocurrencias de cobre, con características diversas. En una charla con Los Andes, habló con Los Andes sobre cómo se posiciona Mendoza en ese mapa.
De Chile a Mendoza
—¿Qué probabilidades hay de que las franjas de cobre en Chile se extiendan en Mendoza, con depósitos de valor económico?
—Con respecto a Mendoza, yo creo que el mayor potencial, en base a mi experiencia, está, sobre todo, en la alta cordillera, cercano al límite con Chile, y quizás hasta el norte del departamento de Malargüe. Es mi mirada, en base a la información que manejo y las teorías de cómo se forman los pórfidos de cobre gigantes.
También tiene que ver empíricamente con la cercanía a los depósitos grandes del norte chileno. Digamos que, hasta unos, quizás, 50 o 100 kilómetros al sur de la latitud del gran depósito de El Teniente, en Chile, y cercano al límite, es donde creo que hay más posibilidades.
Necesidad de avanzar en la exploración minera
—¿Coincide con la zona que hoy se está explorando en Malargüe?
—Parte de esa zona sí, la parte más al norte, probablemente. Pero hace falta más trabajo, de exploración y perforación.
—¿Y podría encontrarse algún yacimiento de clase mundial?
—Con la información que hay hoy es difícil decirlo. Por lo menos, con la que manejo yo. Creo que hace falta bastante más trabajo de superficie, de mapeo geológico, muestreo geológico, algo de geofísica y, sobre todo, de perforaciones.
La provincia de Mendoza fue explorada un poco en los tiempos de las publicaciones militares, cuando exploró el gobierno. Un poco. Y después, por las empresas extranjeras desde el año ‘93 hasta el cambio de legislación, cuando la exploración quedó trunca.
Por eso es difícil dar una respuesta concreta, pero el potencial geológico está. Es una cuestión sencilla de cercanía a los depósitos de Chile, y hay edades de rocas parecidas a las que en Chile generan ese tipo de depósitos. Lo que hace falta es un poco más de trabajo y llegar a las etapas de perforación.
—Se está avanzando en exploración en el sur de Mendoza, pero hay poca perforación todavía…
—Sí. Se está perforando un depósito que se llama Las Choicas, que entiendo que no es un depósito estilo pórfido, que son estos gigantes del lado chileno. Y también se ha perforado El Perdido. La empresa Kobrea.
Pero la exploración de por sí es un negocio en el que la tasa de éxito es relativamente baja. No para encontrar un poco de cobre o algún pórfido, sino para encontrar un depósito que sea económicamente explotable. Hay que perforar 10, 20, 30 para tener más chances. Entonces, hace falta más trabajo. Lo cual lleva tiempo.
Tiempos extensos
—¿Cuáles son las chances de que despegue la exploración en Mendoza?
—Creo que ha despegado bastante los últimos 2 o 3 años. Hay mucho más trabajo. Lo cuento en base a mi experiencia personal de pedidos de trabajo, de revisión de zonas en el terreno. De hecho, yo he trabajado acá y probablemente viaje a la cordillera mendocina a chequear otros proyectos el verano que viene.
Es una cuestión de darle tiempo. La exploración minera no es algo muy rápido. En la alta montaña nieva en invierno y sabemos que, hasta noviembre o diciembre, en algunos casos, no se puede entrar.
Entonces, no es no es un cuento eso de que hacen falta, mínimo, 5, 10 años de trabajo continuo para ver los resultados y poder tener la respuesta a lo que preguntabas recién: si realmente hay un depósito grande, de clase mundial.