9 de febrero de 2026 - 16:09

Acuerdo Mercosur-Unión Europea: qué oportunidades y riesgos implica para cada región productiva

La Fundación Mediterránea plantea que el impacto será heterogéneo entre regiones, combinando oportunidades comerciales con mayores exigencias de competitividad.

El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea “representa un enorme avance para nuestro país y el Mercosur al generar el acceso a un mercado de casi 500 millones de habitantes de alto poder adquisitivo (que explican el 15% del PBI mundial), a través de la desgravación asimétrica y progresiva del comercio entre ambos bloques comerciales”.

Sin embargo, también advierte que el impacto será heterogéneo entre regiones y sectores, combinando oportunidades comerciales con mayores exigencias de competitividad.

Más allá del impacto sobre las exportaciones ya existentes, la teoría del comercio internacional identifica otros dos efectos clave derivados de los acuerdos de libre comercio: la creación y la desviación de comercio, fenómenos que surgen a partir de los nuevos precios relativos generados por la eliminación o reducción de aranceles.

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Nuevas exportaciones

La creación de comercio se traduce en la aparición de nuevas exportaciones hacia el mercado ampliado, y en este punto se destacan varios sectores con alto potencial. En la región pampeana -Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y La Pampa-la carne vacuna aparece como una de las principales beneficiarias, impulsada por la apertura de nuevos cupos.

A su vez, la pesca patagónica (merluza, calamares y langostinos) y el maní cordobés accederán a una desgravación inmediata. En Cuyo, Mendoza y San Juan se verán favorecidas por la eliminación inmediata de aranceles para las nueces, mientras que el vino avanzará hacia una liberalización gradual, en un contexto en el que hoy enfrenta una protección del 27%.

En tanto, en el NOA y el NEA, producciones como cítricos, legumbres, miel y té se beneficiarán de la eliminación de aranceles que actualmente alcanzan hasta el 20%.

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Riesgos para los productores argentinos

En contrapartida, la desviación de comercio introduce riesgos para los productores argentinos, especialmente ante la posibilidad de perder participación en el mercado del Mercosur -en particular en Brasil- frente a la competencia europea.

El sector industrial del AMBA y los principales polos productivos de Córdoba y Santa Fe concentran la mayor exposición, dado que la eliminación -aunque gradual- de aranceles de hasta el 35% para automóviles y autopartes europeas, maquinaria agrícola y equipos industriales los enfrenta a una competencia directa con bienes de mayor escala y tecnología de punta.

A ello se suma la reducción de barreras para textiles, calzado y productos farmacéuticos, lo que plantea desafíos adicionales para una industria local condicionada por elevados costos internos, entre ellos los logísticos y tributarios.

Las economías regionales con fuerte dependencia del mercado brasileño también podrían verse afectadas por este proceso. Entre los sectores más expuestos se encuentran las exportaciones de vinos de gama media y aceites de oliva de Mendoza y San Juan; la industria láctea de las cuencas santafesina y cordobesa; y el sector de papel y cartón en el NEA.

Exportaciones - Mercosur
Los beneficios para las exportaciones argentinas tras el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea

Los beneficios para las exportaciones argentinas tras el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea

Efectos dinámicos del acuerdo

Más allá de los impactos comerciales inmediatos, este tipo de acuerdos también genera efectos dinámicos sobre las economías regionales. La mayor competencia, las economías de escala, los incentivos a la inversión, el uso de normas técnicas y certificaciones compartidas, así como el reconocimiento de denominaciones de origen, tienden a mejorar la asignación de recursos y a reconfigurar la producción para abastecer a un mercado ampliado.

En este contexto, las empresas se ven obligadas a redefinir sus estrategias de inversión, compras, producción y empleo para atender a los consumidores del nuevo espacio económico, adecuándose a estándares de calidad más exigentes y a nuevas normas técnicas.

Al mismo tiempo, deberán competir en el mercado local con firmas extranjeras que también accederán al país en condiciones más favorables. Esta doble presión -adaptación y competencia- actúa como un estímulo a la innovación y la mejora de la competitividad, aunque representa un desafío mayor para los sectores orientados al mercado interno y con escasa exposición previa al comercio internacional.

Si bien resulta complejo anticipar la magnitud y la dirección exacta de estos cambios, los efectos dinámicos del acuerdo aparecen como el terreno donde las reformas estructurales pueden actuar como un acelerador decisivo. Un mercado del tamaño de la Unión Europea, bajo reglas claras y previsibles, genera fuertes incentivos para la radicación y ampliación de inversiones productivas, permitiendo aprovechar de manera más eficiente los recursos y las ventajas comparativas del país.

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