7 de julio de 2026 - 15:59

El Mundial nos sigue regalando emociones: mirá las lágrimas de Messi

Con el 3-2 consumado, tras el pitazo final, Messi estalló en llanto y mostró la tensión de otro partido inolvidable en el Mundial 2026.

Argentina volvió a demostrar por qué nunca conviene darla por vencida en este Mundial 2026. En un partido inolvidable, cargado de tensión, carácter y fútbol, la Selección derrotó 3-2 a Egipto en los octavos de final del Mundial 2026 y se clasificó a los cuartos tras una remontada épica que tuvo a Lionel Messi como gran protagonista.

Messi, siempre Messi

El capitán fue el encargado de cambiar la historia cuando parecía escrita. Con la Albiceleste dos goles abajo y el reloj consumiendo las últimas esperanzas, apareció para convertir el empate que devolvió la ilusión y llevó el partido a un momento épico. Allí, cuando el desgaste físico era total y ambos equipos jugaban al límite, Enzo Fernández encontró el gol del triunfo para desatar el festejo argentino.

Messi desata el festejo de su gol, ese que alcanzó la igualdad y devolvió el alma a millones de argentinos.

Messi desata el festejo de su gol, ese que alcanzó la igualdad y devolvió el alma a millones de argentinos.

El pitazo final dejó una de las imágenes más impactantes del Mundial. Messi cayó en un llanto incontenible, desbordado por la emoción después de un encuentro que exigió al máximo desde lo físico y lo mental. Casi de inmediato fue rodeado por sus compañeros, que lo abrazaron en una escena que reflejó el alivio y la felicidad de un grupo que volvió a superar una situación límite.

Las lágrimas del capitán hablaron por sí solas. Fueron el reflejo de la tensión acumulada durante un partido que parecía escaparse, del esfuerzo para sostener la ilusión y de la satisfacción por haber encontrado una respuesta cuando el escenario era más adverso. También simbolizaron la unión de un plantel que nunca dejó de creer.

Argentina había sufrido durante gran parte del encuentro frente a un Egipto ordenado y peligroso, pero encontró en su carácter la herramienta para revertir una historia que parecía sentenciada. El descuento abrió una puerta, el empate de Messi encendió la esperanza y el gol de Enzo Fernández terminó de completar una remontada que ya ocupa un lugar entre las grandes noches de la Selección.

Con la clasificación asegurada, la Albiceleste sigue en carrera por defender el título mundial. Lo hace después de superar uno de los desafíos más difíciles del torneo y con una imagen que quedará grabada: la de Messi llorando, abrazado por sus compañeros, como símbolo de una victoria construida con fútbol, corazón y una fe inquebrantable.

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