AFA y gobierno en tensión: Claudio Chiqui Tapia, entre lealtades y controversias
La AFA responde a acusaciones de presunta corrupción y ataques políticos, defendiendo la gestión de Claudio Chiqui Tapia y resaltando los logros deportivos.
El presidente de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia, se encuentra en un complicado proceso judicial que amenaza más frentes de tormenta.
La tensión entre la AFA y el gobierno escaló tras la denuncia de Patricia Bullrich ante la Conmebol, que acusó a la dirigencia de Claudio Chiqui Tapia de formar una "mafia" que afecta al fútbol argentino. La AFA respondió con un comunicado defendiendo su gestión y calificando las acusaciones como un ataque político coordinado.
La dirigencia afista sostiene que las críticas y denuncias buscan desviar la atención de la complicada coyuntura económica y social del país. En sus argumentos, recordaron que el fútbol no debería ser arrastrado a la agenda política.
"Si eso genera sospechas, teorías creativas o debates interminables, será porque estamos haciendo las cosas demasiado bien. Después de todo, en la AFA no hablamos de política, hablamos de fútbol", dijeron.
Pablo Toviggino (derecha) junto al presidente de la AFA, Claudio Tapia. / archivo
Pablo Toviggino (derecha), aquí junto al presidente de la AFA, Claudio Tapia, es uno de los señalados en las denuncias presentadas.
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De Barracas Central a la AFA
Cuando Claudio Tapia asumió la presidencia de la AFA en 2017, la institución se encontraba acéfala, desfinanciada y desprestigiada. La administración previa había dejado sueldos impagos, deudas con clubes y una dependencia absoluta de recursos estatales como el programa Fútbol Para Todos.
Según el comunicado oficial, Tapia y su equipo lograron transformar la AFA en un organismo superavitario y autónomo, sin recibir dinero del Estado. Además, destaca las mejoras en infraestructura, con el Predio Lionel Messi como epicentro de entrenamiento para más de 24 seleccionados y 1.300 personas vinculadas.
El predio de la AFA en Ezeiza se llamará Julio Humberto Grondona
El predio de la AFA en Ezeiza, denominado Lionel Andrés Messi, es una de las banderas que exhibe la gestión actual de Tapia.
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La AFA remarca que los derechos televisivos no generan ingresos propios, ya que se destinan íntegramente a los clubes, mientras los recursos se sostienen mediante sponsors y partidos amistosos. Este argumento busca reforzar la idea de que la dirigencia administra con transparencia, pese a las denuncias que surgieron durante los últimos ocho años y medio.
Múltiples causas, ningún castigo
Tapia y su círculo cercano han enfrentado numerosas investigaciones judiciales. Entre ellas, denuncias por contrabando y lavado de dinero. El comunicado enumera 16 causas judiciales que no prosperaron, así como investigaciones que involucraron a su tesorero y otros miembros de la dirigencia.
La AFA también recuerda que los ataques no son nuevos: durante la presidencia de Mauricio Macri, hubo amenazas de intervención y acusaciones de cohecho y lavado de dinero; durante el gobierno de Alberto Fernández, el expresidente intentó imponer un candidato propio para conducir la AFA. Según la entidad, estas acciones reflejan "una utilización del fútbol con fines políticos".
Juan Sebastián Verón en la popular de Estudiantes de La Plata
Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes LP, se convirtió en el principal opositor a la gestión afista, avalado por el presidente de la Nación, Javier Milei.
EFE/ Juan Ignacio Roncoroni
En la actualidad, bajo la presidencia de Javier Milei, se suman denuncias de la IGJ para obstruir asambleas de la AFA y amenazas de intervención por parte de funcionarios nacionales. La AFA sostiene que estas acciones buscan "desestabilizar" a la dirigencia para favorecer reformas como la imposición de Sociedades Anónimas Deportivas.
Dirigentes leales y privilegios
Detrás de Tapia hay un grupo sólido de dirigentes que lo acompañan desde su época en Barracas Central y las categorías de ascenso. Algunos son leales por convicción, otros por conveniencia. Allí destacan Pablo Toviggino, el "jinete" de Tapia, histórico colaborador, con fuerte influencia en el interior del país; Fabián Lovato (San Telmo), secretario de Selecciones Juveniles, quien se autodefine como "peronista, santelmista y grondonista"; Martín Camarero (Brown de Adrogué), vicepresidente de su club y miembro de la Ceamse, que disfruta de suculentos viáticos internacionales; Jorge Milano (Villa Dálmine), auditor en la Ceamse, vicepresidente de su club; Javier Marín (Acassuso), ex presidente del club y viceactual, que estuvo involucrado en causas judiciales vinculadas a juveniles; Luciano Nakis (Deportivo Armenio / Comisión FIFA), prosecretario general de la AFA; Cristian Malaspina (Argentinos Juniors), secretario general de la AFA y empresario tecnológico, tuvo relación con auditorías de juego online; Maximiliano Levy (Almirante Brown), prosecretario ejecutivo, vinculado a la barra de Boca, con antecedentes judiciales por encubrimiento.
Maximiliano Levy, presidente de Almirante Brown. Foto: Orlando Pelichotti
Maximiliano Levy, presidente de Almirante Brown y vinculado a la barra de Boca, con antecedentes judiciales por encubrimiento, es un alfil de la gestión de AFA.
Orlando Pelichotti
Fútbol y política
La "narrativa" de la AFA es clara: priorizar el desarrollo del fútbol argentino frente a intereses políticos. Desde la dirigencia destacan que nunca se prestaron a "utilizar a los Campeones de América y del Mundo" con fines partidarios. La gestión enfatiza resultados deportivos y sociales, incluyendo la respuesta durante la pandemia y la promoción del fútbol femenino.
Sin embargo, la percepción social difiere. Encuestas muestran que Tapia enfrenta un rechazo creciente entre hinchas, mientras la Justicia avanza en las investigaciones sobre su patrimonio y la administración de la AFA.
Entre denuncias judiciales, cuestionamientos políticos y defensores férreos dentro del fútbol, la figura de Claudio Tapia se mantiene como epicentro de un debate que trasciende los estadios. Mientras la AFA asegura que todo responde a una persecución política y resalta sus logros deportivos, desde el gobierno y algunos sectores de la sociedad se cuestiona su gestión, sus vínculos y la transparencia de la conducción. En este tira y afloje, el fútbol argentino se convierte en un reflejo de las tensiones políticas y sociales del país, donde cada decisión, cada campeonato y cada auditoría se lee también como un mensaje de poder y resistencia.