Durante casi 90 años, el Obelisco fue el monumento más fotografiado de Buenos Aires, pero nadie podía recorrerlo por dentro. Pero desde noviembre de 2025, turistas y vecinos pueden ascender hasta un mirador ubicado a 67,5 metros de altura y descubrir una perspectiva inédita de la Ciudad.
La obra, que incluyó la instalación de un ascensor especialmente diseñado para el interior del monumento, transformó al principal ícono porteño en una visita turística que ya disfrutaron más de 35.000 personas. El proyecto buscó poner en valor un Monumento Histórico Nacional sin alterar su estructura exterior y sumar un nuevo atractivo a la oferta turística de la Ciudad.
"Uno de los objetivos fue poner en valor un monumento histórico de Buenos Aires. La obra consistió en instalar un ascensor y un mirador que permiten ver la ciudad desde la cúspide del Obelisco", explicó Nicolás Quintana, gerente de Proyectos Turísticos del Ente de Turismo de Buenos Aires.
De esta manera, se propone como una experiencia imperdible para quienes visiten la Ciudad de Buenos Aires estas vacaciones de invierno (o para agendar si la intención es hacerlo más adelante).
Vista de la avenida 9 de julio desde el Mirador Obelisco
Un ascensor hecho exclusivamente para el Obelisco
La principal dificultad fue adaptar un ascensor a un monumento construido en 1936, cuyo interior se reduce a medida que gana altura, hasta llegar a apenas tres metros por lado en la parte superior. "Se mandó a construir totalmente a medida", explicó Quintana durante la visita guiada.
El elevador asciende hasta los 55 metros -lo que toma un minuto, ya su altura equivale a la de un edificio de 20 pisos- y desde allí comienza el tramo final: una escalera caracol de 35 escalones conduce al mirador, ubicado a 67,5 metros sobre el nivel de la calle.
Las empresas mendocinas Andesmar y Da Fré Obras Civiles son las concesionarias del uso y explotación del Obelisco, y las que concretaron el proyecto del mirador. La primera ya opera el bus turístico (rojo) en la Ciudad de Buenos Aires y es el transporte oficial del Club Atlético River Plate.
Un recorrido por la historia del monumento
Además del ascenso, la experiencia incluye una recorrida por la historia del Obelisco, inaugurado el 23 de mayo de 1936 para conmemorar los 400 años de la primera fundación de Buenos Aires. En el interior hay frisos con imágenes antiguas y los principales hitos de los 90 años del sitio.
Quintana recordó que el monumento nació envuelto en polémica. "En aquella época muchos se preguntaban qué representaba un obelisco para los porteños. Se cree que Alberto Prebisch pudo haberse inspirado en el de Washington, aunque no existe documentación que lo confirme", comentó.
También explicó por qué se construyó exactamente en ese lugar. "Acá estaba la iglesia San Nicolás de Bari, que le dio nombre al barrio. Además, fue el sitio donde se izó por primera vez la bandera argentina en la Ciudad de Buenos Aires", indicó.
La construcción también presentó enormes desafíos técnicos porque debajo del monumento pasan dos líneas de subte. "Lo primero que piensa un arquitecto son los cimientos. Acá no podían hacerse de manera convencional porque abajo pasan las líneas B y D", relató Quintana.
Un dato: en suelo del interior del Obelisco hay una rejilla, por la que se puede ver el subte pasando muy cerca y el típico sonido de este transporte se escucha desde el mirador.
Un espacio imaginado hace casi un siglo
Aunque el acceso al público recién fue posible en 2025, la idea existía desde el proyecto original. "Alberto Prebisch ya imaginaba que algún día iba a haber un mirador. Las cuatro ventanas siempre estuvieron y dejó preparada una base de hormigón para instalar un sistema de elevación", explicó Quintana.
Durante décadas, sin embargo, el único acceso posible era mediante una escalera marinera de 206 escalones, utilizada exclusivamente por personal de mantenimiento o, en ocasiones especiales, por algunos periodistas, con el uso obligatorio de arnés y otros elementos de seguridad.
La instalación del ascensor requirió numerosos estudios técnicos y la autorización de la Comisión Nacional de Monumentos, ya que el Obelisco tiene la categoría de Monumento Histórico Nacional y su exterior no puede modificarse.
"Por fuera no se puede tocar absolutamente nada. La intervención se hizo completamente desde el interior", precisó el gerente de Proyectos Turísticos del Ente de Turismo de Buenos Aires.
Un nuevo ícono turístico
Desde su inauguración, el Mirador Obelisco se consolidó rápidamente como una de las principales novedades de la oferta turística porteña. "Antes la experiencia era sacarse una foto desde afuera. Ahora también se puede entrar, recorrer el monumento por dentro y conocer su historia", resumió Quintana, quien recomendó subir tanto de día como de noche.
Las entradas se adquieren exclusivamente en www.miradorobelisco.com.ar. El recorrido funciona todos los días de 9 a 21, con turnos cada 15 minutos para grupos de hasta cuatro personas.
El valor de la entrada es de $18.000 para residentes argentinos, $36.000 para extranjeros y $14.500 para jubilados y menores de entre 4 y 11 años. Cada grupo es acompañado por guías turísticos que realizan el recorrido en distintos idiomas.
"Logramos poner al Obelisco a la altura de otros monumentos icónicos del mundo. Ya no es solamente el lugar donde todos vienen a sacarse una foto: ahora también se puede vivir desde adentro", concluyó Quintana.