La temporada viene magra en cuanto a turismo en Mendoza. El sector no escapa a la realidad de un consumo planchado por la pérdida de poder adquisitivo de una buena proporción de los bolsillos argentinos.
Turismo de cercanía, estadía más corta y consumos cuidados, la tendencia esta temporada. Un destino típico de clase media y la pérdida del poder adquisitivo.
La temporada viene magra en cuanto a turismo en Mendoza. El sector no escapa a la realidad de un consumo planchado por la pérdida de poder adquisitivo de una buena proporción de los bolsillos argentinos.
A esto se suma que, lógicamente, Mendoza no es un destino típicamente de verano, época en la que se prefieren aquellos de sol y playa. Claro, cuándo puede pagarse y quizás sea parte de la explicación de por qué, en este contexto, San Rafael se posiciona como el destino que más está impulsando la demanda en la provincia, según observan referentes del sector.
En el Ente Turismo Mendoza (Emetur) aún no cierran los datos del mes, sin embargo, fuentes del área reconocen que en este departamento sureño la ocupación es levemente superior a la del promedio de la provincia y que allí la ocupación es similar a la del año pasado para la misma fecha.
Pero en particular, también se destaca -de acuerdo a los datos que manejan diferentes referentes- que más allá del promedio de ocupación en el departamento hay determinadas zonas con mucha más alta demanda.
Es que en gran medida lo que distingue al turismo en la zona es la posibilidad de ofrecer espejos de agua, ríos y un entorno natural privilegiado. Es justamente lo que valoran mayormente quienes eligen este destino y lo que determina notoriamente la ocupación.
Desde el ente señalaron que la ocupación promedio en Mendoza es del 60% mientras que en San Rafael se habla de alrededor de 70%. Pero incluso dentro de este último dato hay una gran diversidad y hay zonas que lo superan notoriamente. De hecho, el número difiere levemente según el área que se consulte.
Según datos recopilados por la Dirección de Turismo de la Municipalidad de San Rafael, hacia el fin de semana, entre 7.000 y 7.500 personas estaban pasando sus vacaciones allí.
Pero son las cabañas las que están marcando el pulso de la temporada en la zona. Según ese relevamiento, allí la ocupación asciende a 78% y baja a 71% en aparts y departamentos. En tanto, los hoteles han quedado relegados y en particular los de la zona urbana, donde la ocupación está en 43%.
Desde el área advierten que a estos números hay que agregarle los visitantes que pernoctan en campings, alojamientos no registrados y casas de familiares o amigos. Pero definitivamente marcan una tendencia en cuanto a lo que más se busca en ese destino.
Efectivamente, José Vazquez, vicepresidente de la zona sur de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines de Mendoza (Aehga) remarcó esta brecha y que la temporada dista de ser lo esperado.Tampoco tienen expectativas de que mejore el escenario actual pese a que recién está dando sus primeros pasos.
El referente planteó justamente que la ocupación en hoteles no supera el 50% aun teniendo en cuenta aquellos de menos estrellas.
“La demanda la tracciona el Gran Mendoza y el Gran San Rafael, Valle de Uco no mueve la aguja en los números, aunque sí tienen la capacidad de captar a los visitantes de gran poder adquisitivo pero, aún su peso relativo es bajo”, opinó Edmundo Day, vicepresidente de hotelería de Aegha.
“El problema sigue siendo que una buena parte de los consumidores tradicionales de ese tipo de destinos están con ingresos familiares bajos y no dan los números para salir de vacaciones (...) el segmento ABC 1, por ejemplo, no tiene tanto problema de ingresos pero, en enero, busca más Brasil, Chile u otros destinos de playa y es lógico, en verano el mar tira más que la montaña”, resumió el escenario. Sumó que además, esta actividad no ha quedado entre las prioritarias para la gestión nacional para impulsar el crecimiento, por lo que ya no existen las estrategias promocionales de antaño.
“Está flojo, no estamos teniendo el turismo que hemos tenido quizás temporadas anteriores, pero la realidad es que esta crisis es a nivel país, no solamente en San Rafael y en Mendoza. Nosotros, por suerte, estamos teniendo una linda temporada, si bien siempre se espera mucho más, estamos teniendo un porcentaje de estadía y alojamiento entre el 70 a 75%”, analizó Fernando Bonomo, presidente de la específica de Turismo la Cámara de comercio, industria y agropecuaria de San Rafael.
“Estamos por debajo de lo que hemos trabajado habitualmente, con una demanda también inferior o magra, y lógicamente puede estar un poco mejor que algunos lugares del resto de la provincia, pero no con los números que una temporada de verano generalmente tenía, que superaban muchas veces el 80% en temporadas normales”, apuntó Vazquez.
“Estamos con un turismo de reservas previas mucho menor a lo que nosotros teníamos y que ha tomado mucho el Brasil barato, como Florianópolis y Camboriú con contingentes, cuando San Rafael es uno de los destinos grupales que generalmente más traccionaba y hoy se nota una merma en ese rubro”, apuntó. Agregó que también hay una baja de quienes llegan desde Buenos Aires.
Parte de esta demanda la está impulsando un sector que quizás no ha tenido la posibilidad de ir hasta alguno de los destinos más típicos de la estación. Es que seguramente en lugares turísticos el costo se incrementa pero además hay que tener en cuenta lo que sumaría el traslado si hay que recorrer muchos kilómetros.
Por eso, hay coincidencia entre los diversos referentes en que el turismo interno es el que le está dando impulso a esta ocupación, mendocinos que eligen ir a este pintoresco entorno para tomarse unos días, sin recorrer muchas distancias y con una estadía más corta de la habitual. Incluso lo mismo puede decirse de visitantes de provincias cercanas.
Vazquez señaló que el departamento siempre fue un destino de clase media mientras que hoy los destinos de más alta gama son los que sienten menos la baja.
“En la clase media hay mucha gente que no tiene la oportunidad de salir, y por distancia de los centros, lógicamente, urbanos principales, mil kilómetros es mucho, para escaparse tres días, y esa demanda que falta se empieza a trasladar a los destinos de cercanía”, opinó.
Justamente parte de lo que observan es que la estadía promedio está en torno a los tres a cuatro días cuando antes en la zona y para la época podía ser un poco más extensa. Además, como parte del perfil, hay más turismo espontáneo.
“El turista ya no busca con diez días o un mes de anticipación las reservas; en San Rafael estamos teniendo mucho turismo espontáneo, que llega sobre la marcha, y busca ya en el destino dónde alojarse. Con lo cual, por ahí también es un poco difícil tener una estadística de reservas y hay muy poca, no supera el 35% y también nos pasó en enero”, comentó Bonomo.
Y agregó: “Hemos notado mucho esto del turismo de cercanía, que viene mucho de Mendoza Capital, inclusive de Malargüe y Alvear, a pasar tres o cuatro días a San Rafael, donde contamos con un montón de sitios con excelentes espejos de agua, con agua cristalina, mucho turismo aventura en agua y en montaña, entonces San Rafael termina siendo muy atractivo”. Además, señaló que se está trabajando con las cámaras de los dos departamentos señalados por lo que se observa mucho que hacen base en un departamento y luego se trasladan quizás por un día a más a alguno de los otros.
Asimismo reconocen que se trata de turistas conservadores en cuanto a los gastos algo que ya se viene observando en toda la provincia y qué, tal cual destacan, es una realidad que afecta a todo el país, así como sucede lo mismo con los días de estadía reducidos.
Y en ese sentido, hay una buena noticia: “El valor del destino nuestro está con precios más que competitivos, porque la misma demanda ha hecho bajar los valores de todo; entonces, los números por ahí pueden ser mejores que algunos destinos del resto de la provincia, pero sin que sean números que realmente traccionen para una temporada de verano”, resaltó Vazquez.
En cuanto al perfil, la mayoría son familias pero también van muchas parejas. Allí también se ha fortalecido el turismo de eventos y hay una interesante propuesta en bodegas.