El turismo en Mendoza no pudo evitar los previsibles efectos del ajuste de la economía argentina en 2025. De ese modo el año que finalizó dejó un sabor agridulce entre los responsables de esa actividad, según lo refleja un reciente artículo de Los Andes.
La importante caída del año pasado, de un 20%, se suma a la ya registrada en 2024, cuando comenzó la aplicación de las políticas a favor del equilibrio fiscal nacional, necesarias ante el descontrol que en materia económica había dejado la administración anterior.
Como es lógico, el cambio de rumbo obligó al sector local a encarar una urgente reestructuración, tanto en lo que se refiere a su propia organización como también pensando en las prestaciones, para que Mendoza no perdiera su elevado nivel en materia de oferta.
Es a su vez valorable que desde el ámbito de los operadores y prestadores se reconozca que el empeño del ente oficial de Turismo de la provincia, con interesantes campañas mediáticas a nivel nacional, no resultó suficiente para enderezar el rumbo en un contexto de reacomodamiento de la economía del país.
Y también se debe apreciar que las distintas vertientes del turismo local se esfuercen por mejorar sus ofertas en este nuevo año siempre dentro de un marco de optimismo moderado, lo que refleja un nivel de razonabilidad acorde con las transformaciones estructurales que se espera que el gobierno nacional logre imponer en este 2026, con la mira puesta en la economía y sus actividades afines. La presión impositiva y los altos costos para la operatividad forman parte de la expectativa por los cambios que se esperan.
Por otro lado, no se puede obviar que el turismo creció en forma significativa en Mendoza en los últimos tiempos, permitiendo que la provincia se convierta en uno de los destinos más elegidos por visitantes del resto del país y del exterior.
La actividad es prácticamente constante durante todo el año. Ya no sólo se espera el pico de visitantes durante la Fiesta Nacional de la Vendimia, sino que viñas y bodegas, el entorno de montaña y la nieve en invierno suman a un abanico capaz de atraer a su manera en cada mes del calendario anual. Incluso, el ciclo de festivales que suele complementar las fiestas vendimiales departamentales también hace su aporte cada verano.
Además, nuestra provincia se encuentra consolidada como punto de realización de congresos y otros eventos que aportan a la actividad turística con visitas a lugares de interés tanto histórico como productivo. Y la gastronomía, de nivel internacional, se sumó a la oferta de alto nivel.
Por todo ello, es esperable la atención desde la Nación, teniendo en cuenta el valor que a la actividad turística suele otorgarle el presidente Milei.