21 de mayo de 2026 - 00:00

Setenta años de ayuda solidaria de Cáritas

Se avecina el 70º aniversario de la creación de Cáritas Argentina, un eslabón determinante en el país, de la mano de la Iglesia Católica, para promover y sacar de su aislamiento a las comunidades más pobres y necesitadas de nuestra realidad social.

Están en preparación los actos conmemorativos de los 70 años de Cáritas Argentina, la organización de la Iglesia Católica que trabaja incansablemente para brindar respuestas a las problemáticas sociales que derivan de la pobreza existente en nuestro país.

La institución a nivel mundial data de data de 1897, cuando fue fundada en Alemania por Lorenz Werthmann con el propósito de unificar la acción social.

La representación argentina fue lanzada oficialmente el 5 de septiembre de 1956 en Buenos Aires, para dedicarse a la acción social, la caridad y la promoción humana de los sectores más vulnerables.

Funciona en todo el territorio a través de una red de miles de voluntarios y tiene una fuerte presencia en los barrios humildes mediante programas de educación, vivienda, seguridad alimentaria y ayuda ante emergencias.

La tarea de la organización es digna de todos los elogios por el desinterés y el esfuerzo que ponen de manifiesto sus 40.000 integrantes, que conforman 3.500 equipos de trabajo, con presencia en todos los rincones del país.

En el marco del 70° aniversario de Cáritas Argentina y en coincidencia con el primer aniversario del fallecimiento del papa Francisco, el presidente de la institución, monseñor Gustavo Carrara, presentó la carta pastoral titulada "Felices ustedes si sabiendo estas cosas las practican".

El texto reafirma la misión de Cáritas como expresión concreta de la Iglesia a favor de los más vulnerables, proponiendo una acción pastoral basada en la "organización de la esperanza".

En su introducción, el documento destaca el camino recorrido durante siete décadas con el lema "alentando la esperanza", y subraya que Cáritas no es sólo una entidad de ayuda, sino una comunidad que vive la fe a través del amor activo, al reconocer a los más necesitados como hermanos.

Este brazo solidario de la Iglesia ha propuesto el desarrollo de diferentes ejes fundamentales de acción.

Entre esas líneas de gestión figuran la habilitación de espacios comunitarios que fortalezcan vínculos entre las personas y combatan el aislamiento social, y el desarrollo de la economía solidaria.

También se propone combatir las adicciones y mejorar la salud mental, además de tender a la conversión ecológica y combatir las emergencias climáticas, bajo la inspiración del cuidado de la casa común.

Otros asuntos principales son la formación y el cuidado; los vínculos, centrado en el trabajo articulado con otros sectores, y el impulso de la comunidad eclesial, en el entendimiento la misma consolida una mayor integración y sentido de pertenencia dentro de la vida pastoral.

Recordemos a un mendocino que hizo mucho por la institución, monseñor Rafael Rey, quien presidió en dos oportunidades la organización en los años noventa. Su voz se elevó mucho cuando en esos tiempos, también difíciles como los actuales, denunció que la postergación de los pobres era muy marcada y debía actuarse en consecuencia.

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