Que un simple botón active un equipo de calefacción eléctrico o un calefactor a gas es algo cotidiano para muchos, pero algo inaccesible para tantos que, en pleno invierno, dependen de una garrafa para calentarse o cocinar.
Entre el costo prohibitivo del gas envasado y el riesgo de calefaccionarse a leña, miles de familias de sectores vulnerables priorizan su uso para comer.
Que un simple botón active un equipo de calefacción eléctrico o un calefactor a gas es algo cotidiano para muchos, pero algo inaccesible para tantos que, en pleno invierno, dependen de una garrafa para calentarse o cocinar.
Un recurso que para los sectores vulnerables de Mendoza ni siquiera se usa para lo primero, sino que, por los altos costos que implica para bolsillos que viven con lo mínimo, se deja exclusivamente para cocinar y solo lo estrictamente necesario.
Según datos del último censo nacional, 33,6% de la población de Mendoza vive en hogares que utilizan principalmente gas de garrafa para cocinar. Esto involucra a 682.000 personas.
Donde no hay gas natural, la dependencia del gas envasado es casi total. Y cuando no hay dinero para cargar la garrafa, hay que apelar al viejo recurso de la leña, en una salamandra si se tiene la suerte de tenerla y, si no, será en un tacho. En este escenario, la garrafa social pasa a ser una verdadera salvación que, aunque no alivia todos los problemas, al menos resuelve esa parte cuando se puede acceder a ella.
En un contexto de profundas dificultades económicas acumuladas en los últimos años, la demanda de la garrafa social se ha incrementado drásticamente. Los números oficiales del programa “La Garrafa en tu barrio” reflejan un crecimiento exponencial en su cobertura comunitaria debido a la persistente necesidad en los sectores más postergados.
Según datos del Gobierno de Mendoza, el año de su creación, en 2019, el programa distribuyó unas 24.000 garrafas sociales. A lo largo de los 6 años posteriores, esta política pública se amplió de manera sostenida hasta superar las 500.000 unidades entregadas durante 2025.
Este volumen implica un aumento de la demanda del 1.983% en 6 años, lo que equivale a que el requerimiento se multiplicó por 20. Hoy, esta red de asistencia estatal cuenta con más de 600 puntos de distribución en toda la geografía local.
La explicación de este fenómeno es estrictamente económica: si a duras penas alcanza para comer (o no alcanza), difícilmente las familias puedan pagar los entre $30.000 y $38.000 que cuesta una garrafa de 10 kilos en los comercios y corralones. A eso hay que sumar el costo inicial de adquirir el envase. En contraste, la garrafa del plan estatal cuesta la mitad.
Juan Villegas sostiene con su esposa -y un enorme esfuerzo- el Comedor Niños de Dios, ubicado en El Algarrobal (Las Heras). Convive de cerca con la gente que llega cotidianamente a pedir un plato de comida, sabe de sus desafíos, sus carencias y sus luchas diarias por subsistir.
Por eso, conoce desde adentro y hasta vive en carne propia cómo se vive el día a día sin red de gas. "El gas envasado es un tema; mayormente, acá la gente depende mucho de la garrafa social, pero también nos conviene mucho cuándo viene”, sostuvo.
En su zona, el acceso al servicio básico es un privilegio de pocos: “Con el gas de red, solamente hay algunos barrios acá en los alrededores, 2 barrios son los que tienen nada más gas de red”, detalló. El resto, se sostiene con gas envasado.
Villegas detalló que esta realidad golpea de lleno a barriadas enteras como el barrio La Viña, Victoria, Portal del Algarrobal, San Pablo, La Esperanza, El Marañón, Algarrobal Abajo y La Quintana, donde la inmensa mayoría depende del gas envasado.
“Y la verdad que, si no lo llegamos a comprar cuando viene la garrafa social, comprarlo en un negocio es difícil, hoy una garrafa de 10 kilos en los negocios está en $30.000 a $38.000. Entonces, imagínese cuando viene la garrafa social que está a $15.000”, relató.
En estas populosas zonas de Las Heras, el gas envasado dejó de ser un insumo de confort térmico para convertirse en un recurso crítico para la alimentación. Según relató Gabriela Carmona, referente del comedor Horneritos, en Las Heras, las garrafas se destinan casi exclusivamente a cocinar y se cuidan al extremo. Una garrafa de 10 kilos se cuida mucho, solo para cocinar lo estrictamente necesario, y así se logra que dure aproximadamente 15 días en una familia tipo.
La electricidad tampoco es una opción viable para templar los hogares: “Para calefaccionarse, la mayoría tenemos salamandra”, apuntó Juan y explicó que reúnen palos que van cortando para alimentarla.
Para graficar lo imposible de pensar en la electricidad, contó el caso de su comedor, que tanto ayuda a la comunidad para ofrecer un plato de comida a los que tienen hambre.
“Me vino una boleta de $260.000 y la verdad que es una locura. Entonces, uno trata de cuidar los insumos, no tener tanta luz prendida, no prender tanto la estufa, entonces, lo único que nos aguanta es la salamandra”.
Juan relató que muchas veces cuesta que llegue el programa y lo hace cada un periodo prolongado y cuando llega, no siempre es fácil acceder. “La verdad que también hay gente que nos pone muchas trabas, porque nos piden la negativa de Anses, y hay gente grande que por ahí no sabe cómo pedirla o de dónde sacarla, entonces, se dificulta”, señaló el referente.
Pero además de contar con envase y con los $15.000, hay que hacer otro esfuerzo, que no es menor en tiempos de madrugadas tan frías. “Viene una vez cada 2 meses, entonces, claro, cada vez que viene, tenés que ir a hacer filas de madrugada, por ahí hay gente que se va a las 5 de la mañana a hacer fila, porque el gas viene como a las 9 o 10 de la mañana, y tenés un montón adelante”, describió.
Dijo que son muchísimos los que compran porque es un gran beneficio, “pero también tiene su sacrificio y su costo”.
La realidad se replica con la misma dureza en otras zonas del departamento. Gabriela conoce el pulso de su territorio y las urgencias de los vecinos: “Aquí hay muchísimos problemas; por lo menos en nuestro barrio no hay gas natural y cuesta muchísimo conseguir las garrafas sociales. Por ejemplo, en nuestro comedor ocupamos dos tubos de 45 kg por mes y salen $110.000; a veces no podemos comprarlo y eso trae no poder cocinar también”, contó. Quienes la conocen saben de los malabares que hace para sostener el servicio: “Hoy estamos entregando, pero para que se cocinen en casa por la falta de gas, porque el tubo de gas lo utilizamos para el horno y realizarles pancitos y tortas".
Carmona advierte sobre las estrategias a las que apelan los vecinos cuando el presupuesto no alcanza y el frío no da tregua: "Hay muchos vecinos que pasan varios días sin gas y ocupan las salamandras que son a leña. Eso también es peligroso por el monóxido de carbono, ha pasado en el Algarrobal de abajo hace un año que falleció una persona por monóxido de carbono debido a la leña y a que sacan las brasas para cocinar".
El programa La Garrafa en tu Barrio, que depende de la gestión provincial en articulación con los municipios y ofrece la recarga de la garrafa con subsidio estatal si se cumple con determinados requisitos.
La estrategia recorre los 18 departamentos de Mendoza en cronogramas que fija previamente.
En los operativos del programa se entregan hasta 8.000 envases por día a mitad del precio que se consigue en un comercio. Según la zona, los precios oscilan entre los $14.000 y los $16.000.
El gobierno local lo plantea en términos de "garantizar el derecho de acceso de quienes no tienen gas de red".
Para poder adquirir la unidad subsidiada, deben cumplirse condiciones obligatorias al momento de acercarse al camión repartidor: concurrir con el envase vacío, fotocopia de DNI y la certificación negativa de la ANSES.
En el caso de jubilados y pensionados, quienes cuenten con acreditación de haberes deben presentar de forma complementaria la fotocopia del carnet de PAMI.
Las personas con discapacidad, deben asistir con el Certificado Único de Discapacidad (CUD) junto al DNI. En caso de que el titular no pueda movilizarse personalmente, "la persona que retira en su nombre deberá presentar su propio DNI junto con el del beneficiario".