24 de febrero de 2026 - 21:38

Por qué el inicio de clases es una oportunidad para cuidar la salud: 8 formas de garantizar el mejor desempeño

Un chequeo integral permitirá asegurar que los niños se encuentran en las mejores condiciones para afrontar el año y es una excelente estrategia preventiva.

El inicio de clases está marcado por muchos preparativos, sobre todo asociados a la compra de materiales, contar con la vestimenta necesaria y la organización familiar de horarios. Sin embargo, los especialistas en salud pediátrica advierten que también es una oportunidad estratégica para ponerse al día con los controles de salud de los más chicos e incluso detectar cuestiones a resolver para favorecer el mejor desempeño posible.

Chequeos médicos, completar esquemas de vacunación y detectar a tiempo posibles dificultades tienen impacto en el aprendizaje, la atención y el bienestar emocional de los chicos.

La consulta pediátrica anual, subrayan, está lejos de ser un simple trámite para presentar un certificado. Es una herramienta central para acompañar el crecimiento, prevenir enfermedades y actuar de manera precoz ante cualquier señal de alerta. Es que se destaca que un niño sano no sólo falta menos a la escuela; también aprende mejor, se integra con mayor seguridad y transita el año con herramientas para desplegar todo su potencial.

Un control de salud que va mucho más allá del apto físico

“El control de salud escolar anual permite evaluar el crecimiento y el desarrollo, el estado nutricional y detectar a tiempo dificultades visuales o auditivas que pueden afectar el rendimiento en el aula. También es el momento indicado para actualizar antecedentes de salud, identificar necesidades de apoyo y revisar el esquema de vacunación”, explicó la doctora Valeria El Haj, directora médica nacional de OSPEDYC.

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Inicio de clases: chequeos médicos, completar esquemas de vacunación y detectar a tiempo posibles dificultades tienen impacto en el aprendizaje, la atención y el bienestar emocional de los chicos.

Inicio de clases: chequeos médicos, completar esquemas de vacunación y detectar a tiempo posibles dificultades tienen impacto en el aprendizaje, la atención y el bienestar emocional de los chicos.

En esa consulta se revisa peso, talla, presión arterial, salud bucal, agudeza visual y auditiva, postura y hábitos cotidianos. También se abre un espacio para conversar sobre el descanso, la alimentación, el uso de pantallas y la actividad física.

Lejos de una formalidad administrativa, el chequeo integral permite anticiparse a problemas que, de no ser detectados, pueden traducirse en bajo rendimiento, dificultades de concentración o ausentismo escolar.

1- Las vacunas

Uno de los puntos centrales en la previa del ciclo lectivo es la vacunación. “La vacunación es una responsabilidad individual y comunitaria. El Calendario Nacional de Vacunación incluye vacunas obligatorias, gratuitas y disponibles en hospitales y centros de salud públicos, sin orden médica. Verificar el carnet y completar las dosis antes del inicio escolar —especialmente en el ingreso a primer grado y en la preadolescencia— es importante en un contexto de baja en la vacunación y mayor riesgo de reaparición de enfermedades prevenibles en el ámbito escolar”, señaló El Haj.

En los últimos años, las coberturas descendieron y los expertos alertan sobre el riesgo de brotes en comunidades escolares, donde la convivencia estrecha favorece la transmisión de virus y bacterias. Tener el calendario al día no solo protege a cada niño sino también a compañeros, docentes y familias.

2 - Pediculosis: un clásico que reaparece

Con el regreso a las aulas, otro tema recurrente es la pediculosis. Se trata de una condición frecuente en la población escolar, que no distingue nivel socioeconómico ni hábitos de higiene.

La detección temprana, la revisión periódica del cuero cabelludo y la consulta con el equipo de salud para indicar tratamientos adecuados son claves para evitar su propagación. Los especialistas recomiendan evitar remedios caseros sin indicación profesional y reforzar la información en la escuela para actuar de manera coordinada.

3 - Alimentación y rendimiento: el desayuno

La vuelta a la rutina también exige ordenar horarios y hábitos alimentarios. Un desayuno diario y viandas equilibradas —con frutas, verduras, lácteos y agua segura— favorecen la atención, la memoria y el rendimiento escolar.

La evidencia es contundente: los niños que desayunan tienen mejor desempeño cognitivo y mayor capacidad de concentración. A esto se suma la importancia de limitar bebidas azucaradas y productos ultraprocesados, que generan picos de energía seguidos de fatiga.

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Sostener hábitos saludables desde el hogar y reforzarlos en la escuela construye un círculo virtuoso que impacta en el aprendizaje.

4 - Chequeo de la vista en los chicos

Otro de los aspectos que debería chequearse es la salud visual. Tal cual advierten docentes y oftalmólogos es frecuente que muchas alteraciones se detecten en sala de 5 y primer grado, cuando la necesidad de ver el pizarrón a distancia las ponen de manifiesto. Esto puede afectar sin dudas el desempeño de los chicos. La Sociedad Argentina de Oftalmología Infantil recomienda el siguiente calendario para realizar los controles visuales oportunos:

  • En el recién nacido
  • A los seis meses
  • Al año
  • A los tres años
  • A los cinco años
  • Anualmente.

5 - La talla, un indicador que no debe subestimarse

Dentro de los controles periódicos, la evaluación del crecimiento físico es una dimensión central y, a veces, subestimada. La medición sistemática de estatura y peso, en relación con las curvas de crecimiento establecidas por la Organización Mundial de la Salud, permite detectar posibles desvíos vinculados a causas médicas subyacentes.

“El seguimiento de la talla es, en muchos casos, el primer signo visible de que algo en el organismo no está funcionando como debería”, señaló el doctor Javier Chiarpenello, médico endocrinólogo y jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Provincial del Centenario, en Rosario. “Cuando un niño no crece a un ritmo esperable según su edad, sexo y en relación a su talla medio-parental —es decir, su talla objetivo genética marcada por la talla de sus padres— puede estar cursando un trastorno hormonal, nutricional, una enfermedad crónica o una condición genética que debe ser estudiada y tratada cuanto antes”.

Los expertos advierten que las familias no siempre logran advertir estos desajustes. Sin controles sistemáticos, puede pasar inadvertido un enlentecimiento o estancamiento en el crecimiento.

Por eso recomiendan realizar visitas periódicas al pediatra, idealmente dos a tres veces por año —según la edad— incluso cuando el niño no presenta síntomas evidentes. Según datos de la OMS, un crecimiento lineal deficiente puede asociarse tanto a déficits nutricionales como a infecciones recurrentes, trastornos endócrinos u otras condiciones clínicas. La estatura, en este sentido, funciona como un marcador general del estado de salud infantil.

6 - Las mochilas y el sol

El regreso a clases también obliga a revisar aspectos prácticos del cuidado físico. “En cuanto al cuidado físico, es importante prestar atención a la carga de la mochila, que no debería superar el 15% del peso corporal, y al uso correcto de ambas correas para prevenir dolores de espalda. A esto se suman los cuidados diarios frente al sol y los mosquitos, especialmente en regiones con circulación de dengue, con el uso de protector solar, repelente y gorro para actividades al aire libre”, sostuvo El Haj.

Pequeños hábitos diarios pueden prevenir contracturas, lesiones posturales y enfermedades transmitidas por vectores.

7 - Pantallas y descanso

En un contexto atravesado por la tecnología, el uso de pantallas merece un capítulo aparte. La exposición excesiva se asocia a dificultades en la concentración, alteraciones del sueño y bajo rendimiento escolar.

Los especialistas recomiendan limitar el tiempo de uso recreativo según la edad, evitar la multitarea digital y promover espacios de estudio libres de pantallas. También es fundamental cuidar el descanso: dormir entre 8 y 10 horas por noche y evitar dispositivos electrónicos antes de acostarse mejora el aprendizaje y la regulación emocional.

La calidad del sueño impacta directamente en la memoria, el humor y la capacidad de resolver problemas.

8 - El rol de la familia: sostener rutinas y acompañar

Más allá de controles y certificados, el acompañamiento familiar sigue siendo un pilar del cuidado en edad escolar. “La comunicación con la escuela, el refuerzo de rutinas, los hábitos de higiene, el juego libre y la actividad física cotidiana construyen un entorno más saludable para crecer y aprender. La vuelta a clases no es solo un cambio de calendario: es una oportunidad para empezar el año con la salud en primer plano”, concluyó El Haj.

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