El brote de hantavirus detectado a bordo del crucero MV Hondius, que dejó tres personas muertas, tiene ahora como protagonista al argentino Carlos Ferello. El hombre permanece aislado en Ámsterdam y deberá cumplir una estricta cuarentena de seis semanas.
“Me quiero morir. Nunca en mi vida estuve así”, expresó Ferello al describir el encierro obligatorio dispuesto por las autoridades de Países Bajos. Cabe mencionar que Ferello es un ingeniero jubilado oriundo de Carmen de Areco que embarcó el 1 de abril en Ushuaia para realizar una expedición marítima vinculada a su pasión por la navegación.
El argentino era el único pasajero del país dentro del barco, que trasladaba a menos de cien personas, muchas de ellas ornitólogos interesados en fotografiar aves del hemisferio sur. La travesía incluía escalas en Georgias del Sur, Tristán da Cunha, Santa Elena y Cabo Verde.
El brote de hantavirus en el crucero
Según relató Ferello, todo comenzó cuando un pasajero holandés empezó a presentar síntomas similares a los de una gripe. “Se murió con síntomas de fiebre y problemas gastrointestinales. Nada hacía sospechar que era hantavirus”, recordó.
El argentino explicó que la clínica del barco no contaba con complejidad suficiente para detectar rápidamente la enfermedad y que los pasajeros inicialmente no percibieron la gravedad de la situación. La situación cambió cuando el capitán confirmó la muerte del hombre mientras el crucero continuaba navegando.
Durante el recorrido, el barco intentó detenerse en distintos puntos, aunque comenzaron las restricciones sanitarias por el brote. En Santa Elena desembarcaron la viuda del pasajero fallecido, un médico y un guía que también presentaban síntomas y fueron trasladados hacia Johannesburgo.
En el crucero holandés MV Hondius se detectó un brote de hantavirus
Crucero holandés MV Hondius.
EFE
Durante el recorrido, el barco intentó detenerse en distintos puntos, aunque comenzaron las restricciones sanitarias por el brote. En Santa Elena desembarcaron la viuda del pasajero fallecido, un médico y un guía que también presentaban síntomas y fueron trasladados hacia Johannesburgo.
Posteriormente, la mujer murió y se sumó una tercera víctima fatal relacionada con el viaje. Tras declararse la emergencia sanitaria, el crucero se dirigió hacia Cabo Verde, aunque las autoridades locales impidieron el desembarco.
Más tarde, el barco continuó hacia Tenerife, donde tampoco pudo atracar y debió permanecer fondeado mientras se organizaba la evacuación de los pasajeros.
El traslado a Ámsterdam y la cuarentena obligatoria
Finalmente, gracias a gestiones diplomáticas encabezadas por el consulado argentino y la Cancillería, Ferello obtuvo autorización para realizar la cuarentena en Ámsterdam. El traslado se concretó mediante un avión militar enviado por el gobierno neerlandés.
“Fue toda una gestión”, contó el argentino, quien incluso debió abandonar gran parte de sus pertenencias por la urgencia del operativo. Actualmente permanece aislado en una habitación de hotel, sin contacto con otras personas y con restricciones estrictas.
Crucero holandés MV Hondius
Crucero holandés MV Hondius.
Oceanwide Expeditions
“No tengo libros ni computadora. Te dejan la comida afuera”, describió sobre su rutina diaria.
En ese marco, los especialistas establecieron un período de aislamiento de seis semanas debido al tiempo estimado de incubación del hantavirus. Mientras transcurren los días de cuarentena, Ferello reconoció que el encierro comenzó a afectarlo emocionalmente.
“Tengo la cabeza dada vuelta”, admitió al relatar cómo atraviesa el aislamiento obligatorio lejos de Argentina.
En ese marco, los especialistas establecieron un período de aislamiento de seis semanas debido al tiempo estimado de incubación del hantavirus. Mientras transcurren los días de cuarentena, Ferello reconoció que el encierro comenzó a afectarlo emocionalmente.
“Tengo la cabeza dada vuelta”, admitió al relatar cómo atraviesa el aislamiento obligatorio lejos de Argentina.