Los comedores comunitarios cada vez tienen mayor demanda pero reciben menos donaciones

Las organizaciones sociales reciben cada vez más gente con dificultades para cubrir sus necesidades alimentarias. La compleja situación socioeconómica reduce las posibilidades de ayudar y les cuesta cubrir la demanda.

Margarita Martínez vive en una precaria casa del asentamiento Las Viñas en el Algarrobal, Las Heras junto a sus seis hijos y pareja Alfredo Infante que trabaja en la construcción y no les alcanza el dinero para poder llegar a fin de mes.
En los días que el comedor y merendero Los Horneritos prepara viandas o reparte comida, Margarina concurre con su familia. / Ignacio Blanco
Margarita Martínez vive en una precaria casa del asentamiento Las Viñas en el Algarrobal, Las Heras junto a sus seis hijos y pareja Alfredo Infante que trabaja en la construcción y no les alcanza el dinero para poder llegar a fin de mes. En los días que el comedor y merendero Los Horneritos prepara viandas o reparte comida, Margarina concurre con su familia. / Ignacio Blanco

Las organizaciones de ayuda social que buscan acercar un plato de comida a personas en situación de vulnerabilidad socioeconómica, se encuentran ante una realidad compleja: reciben cada vez más demanda pero tienen dificultades para obtener donaciones.

Los daños que en este sentido dejó la pandemia sumados a la inflación que no para de crecer han dejado a cada vez más personas en situación de pobreza, e incluso hay quienes son ubicados en niveles socioeconómicos medios pero no alcanzan a cubrir todas sus necesidades o cubren lo esencial. Este contexto ha hecho que se demande asistencia o se reduzca la posibilidad de ayudar a otros.

Sandra Salinas, coordinadora del Comedor Pequeños Gigantes, del barrio 21 de abril, en Luján viene sufriendo las consecuencias hace tiempo.

Contó que se suman personas de repente, que es cotidiano que vaya alguien nuevo, y que tiene familias de 6 a 9 personas. “Llegan 4 de repente, día por medio se suman, se restan 2 y se suman 6″, detalló en referencia a lo difícil que es dar respuesta a la situación, sobre todo si la que se suma es una familia numerosa.

Hace unas semanas no pudieron abrir durante varios días porque no se conseguían suficientes alimentos. Luego optaron por abrir menos días de la semana y empezaron a atender martes, miércoles y jueves ya que no pueden tener para todas las comidas.

Con la intención de aliviar al menos un poco el hambre reparten lo que hay, eso ha llevado a reducir las raciones. A veces, aunque cocinan 8 kilos de polenta no alcanzan a servir dos cucharones a los niños.

“Me cuesta conseguir arroz o fideos (...) la gente ya no dona ni comida ni ropa, en parte lo que pasa es que la ropa arreglan y la venden”, relató.

Contó que a veces casi se duplican las personas de un día al otro y el caso de una familia con 9 hijos; señaló que cuando se acercan grupos tan numerosos se complejiza dar respuesta.

El comedor “Los Horneritos”, de El Algarrobal, en Las Heras, corre riesgo de cierre por falta de donaciones. El 20 de mayo, Canal 9 daba a conocer el caso de esta organización que brinda alimentos a cerca de mil personas, que se han incrementado en unas 300 los últimos meses.”Los que antes colaboraban, hoy necesitan ayuda”, señaló en la nota una de las responsables del comedor, Gabriela Carmona. Detalló que la donación de un paquete de fideos es mucho para ellos pero cada vez les cuesta más y están desesperados.

Contexto difícil

Según los últimos datos disponibles en el Gran Mendoza 4 de cada 10 habitantes son pobres, es decir que no alcanzan a cubrir sus necesidades mínimas esenciales. Esto según datos de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), mientras que en las mediciones del Indec, alcanza a 44,6%. Toma en cuenta datos durante el 2021.

Según la DEIE, la pobreza descendió en toda la provincia: cayó del 42,4% en 2020 al 41,1% en 2021.

Pero la indigencia aumentó: pasó del 4,8% durante el año más crudo de la pandemia al 5,4% el año pasado en toda la provincia.

Sin embargo, el primer cuatrimestre ha dejado datos duros respecto de la inflación, que lejos de ceder, se profundiza y eso puede hacer suponer un agravamiento del escenario.

En Mendoza fue de 6,6% en abril y la del primer cuatrimestre fue la más alta desde 1991: 23,8%. El acumulado del último año a nivel nacional es de 58% y, peor aún, los alimentos suelen encontrarse entre los rubros más afectados: en este caso la variación interanual fue de 62%.

Esta realidad va corriendo la línea de pobreza para incluir a más personas. Pero además, el poder adquisitivo de los salarios viene en franco deterioro lo que impacta en sectores de la clase trabajadora y ha reducido las posibilidades de la clase media. Esto se suma a complicaciones en el mercado laboral como desempleo o un sector trabajador demandante insatisfecho en busca de tener más de un trabajo para solventar un costo de vida digno cada vez más elevado . Esto explica las estrategias para hacer rendir el dinero al interior de las familias, las dificultades para pagar alquileres y la reducción de la capacidad de brindar ayuda.

La organización Puente Vincular, asiste a personas en situación de calle, particularmente con una vianda pero además con abrigo. Marco, uno de sus referentes señaló que cada vez hay más personas en esta condición. “No solo es la cantidad, antes era una población mayormente masculina y mayor de 50 años, hoy hay más jóvenes, más mujeres y más familias que se acercan a pedir comida”, advirtió. Igual que el resto, ante la mayor demanda, también tienen a veces dificultades para cubrir los requerimientos de viandas que necesitan, hay familias que dejan de poder donar y cuesta mucho encontrar nuevos apoyos.

Quienes colaboran de este modo son los “cocineros”, encargados de comprar y preparar una determinada cantidad de viandas, cada una determinada cantidad de tiempo.

“Todas las semanas recibimos donaciones y hay muchas familias que colaboran con esfuerzo, algunas desde hace años, pero cuesta conseguir gente nueva, porque a las personas no les sobra para poder donar”, explicó.

Dijo que de todas formas, gracias a que se organizan, logran cubrir las viandas necesarias: “Hay gente que deja de colaborar pero se sale rápidamente a conseguir, más porque hay un equipo que se dedica exclusivamente a esa logística”.

Marco entiende que para muchos se hace cada vez más difícil: “La acción de los cocineros requiere más esfuerzo porque hay que comprar más cantidad de comida y cocinar, que una familia donde 15 platos es mucho para algunos”.

Para quienes quieran colaborar con la entidad, puede hacerse de este modo, donando abrigo o con una suma de dinero. Más detalles en http://puentevincular.org/

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