Las historias de Josecito y Agus despertaron la ternura y la solidaridad de los lectores de Los Andes

Agustín nació sin piernas, vive en La Paz y se desplaza en silla de ruedas. José es de Malargüe y pedaleaba una bici oxidada y sin neumáticos. Ambos tienen 7 años y una cadena de favores permitió que sonrieran con flamantes bicicletas.

Las historias de Josecito y Agus despertaron la ternura y la solidaridad de los lectores de Los Andes
En Malargüe, José posa feliz con su nueva bici. Su “madrina” se la regaló desde EEUU. En La Paz, Agus se sorprendió al recibir el rodado que tracciona con sus manos. Fotos: gentileza

Agustín Torrales y Josecito Márquez no se conocen pero tienen mucho en común: nacieron hace siete años en la provincia de Mendoza y sus historias de vida enternecieron a lectores de Los Andes. Tanto, que ambos acaban de estrenar sus respectivas bicicletas, una de ellas triadaptada, donadas por vecinos solidarios.

Agus, oriundo de La Paz, nació el 18 de enero de 2014 sin sus piernas, una malformación que nunca antes se había detectado en la ecografía. Sin embargo, fue creciendo sano y seguro de sí mismo gracias a Aldana, su mamá, que siempre le habló de sus muchas condiciones, su inteligencia y su simpatía.

Aunque tiene su silla de ruedas, Agus suele desplazarse solo por el piso o “a upa” de algún amigo.

Josecito llegó al mundo dos meses después que Agustín: el 23 de marzo del mismo año, en el hospital Regional Malargüe y es hijo de un puestero que se dedica a la cría de chivos en Coihueco Norte, en el departamento más austral de la provincia.

El risueño niño concurre a una escuela albergue situada a 150 kilómetros de su hogar y sueña con ser soldado del Ejército.

Como la tecnología está a años luz de sus posibilidades, su tiempo libre lo dedica a pedalear a bordo de una bicicleta sin neumáticos heredada de su primo.

Lejos de Malargüe, en La Paz, Noelia Rolón, mamá de un hijo con discapacidad, reunió a mujeres en la misma situación y creó la ONG “Un mundo mejor”, que lucha para mejorar la calidad de vida de estos chicos. Así lo contó Los Andes en abril pasado, cuando detalló que el pequeño sueña con ser superhéroe a pesar de su discapacidad. Días después fue visitado por Spiderman, su personaje favorito, encarnado por el animador y payaso mendocino Alejandro Martínez.

Aquella nota periodística fue para Noelia Rolón y su fundación un antes y un después, ya que otros actores mendocinos la contactaron para colaborar con la causa. Entre ellos, Ortopedia Biosur, OSEP, el municipio y muchos particulares.

Así fue que el viernes último Agustín recibió una bicicleta triadaptada que le permitirá desplazarse con mayor facilidad y recorrer su hermosa ciudad. “Fue una cadena de acciones; estamos muy felices”, exclamó Noelia, mentora de la iniciativa, mientras que Aldana Salas explicó que su hijo, al ver el moderno rodado, se mostró “muy contento pero algo temeroso”.

En la zona más austral

Con un sombrero, Josecito pedaleaba su bici oxidada y sin neumáticos, a toda velocidad, cuando el agente sanitario José Zuñiga, quien visitaba esa zona, captó con su cámara una hermosa imagen del niño.

Tan cargada de inocencia y ternura resultó aquella fotografía que cuando llegó a Los Andes de inmediato se rescató su historia, publicada el pasado jueves 2 de septiembre. El niño nunca vio una Play Station ni tiene señal de internet. Sin embargo, transcurre una infancia libre y feliz en el inhóspito paisaje malargüino junto a los chivos de su papá y su abuelo.

El mismo jueves, Mariel Garín, mendocina radicada hace 20 años en Whashington DC, leyó la historia a través de la web y envió a la redacción un correo electrónico en el que señalaba su intención de hacerle llegar ese mismo día una bicicleta nueva a Josecito.

La foto que enterneció a Mariel Garín, una mendocina radicada hace 20 años en Estados Unidos. Tanto que le regaló una bici. Foto: Gentileza
La foto que enterneció a Mariel Garín, una mendocina radicada hace 20 años en Estados Unidos. Tanto que le regaló una bici. Foto: Gentileza

“Hubo que esperar que pasara el fin de semana y el lunes se hizo la compra online. Hoy (por ayer) Josecito y su papá retiraron el obsequio de un local de Malargüe con una felicidad indescriptible”, relató el agente sanitario José Zuñiga, quien ofició de nexo.

“Estoy muy emocionada, elegimos la bici en familia. Quisiera que pronto, lo más pronto posible, Josecito reciba su regalo. Crucemos los dedos”, escribía Mariel para agradecer la labor del periodismo que permite “pequeñas grandes acciones solidarias”.

Infancias felices

Josecito y su familia, compuesta por sus padres Mary y Juan José y su hermanita Gilda, viven en el puesto Las Coloradas, aunque el niño se instala medio mes en la escuela albergue.

En esa zona los lugareños se mueven a caballo. Las pariciones de los chivos se dan este mes y en noviembre comienzan las ventas. Algunos jefes de familia cambian chivos por alimentos. También suelen trabajar en la zona más cercana a la cordillera, llamada Veranada, donde yacen los restos del avión que trasladaba a los rugbiers uruguayos. Allí ofician de guías turísticos y obtienen un dinero extra.

Las nevadas y los vientos son moneda corriente en esta zona de caminos intransitables, por eso son los agentes sanitarios quienes visitan los hogares.

Agustín concurre a la escuela Ladislao Navarro, de La Paz. Tiene una hermanita menor, Alma, y jamás tuvo bici. El día que recibió la moderna bicicleta triadaptada, que se desplaza haciendo fuerza con los brazos, otros niños también obtuvieron distintos equipamientos.

Alejandro viajó a La Paz y sorprendió a Agus en el colegio. No lo podía creer. Foto: Gentileza
Alejandro viajó a La Paz y sorprendió a Agus en el colegio. No lo podía creer. Foto: Gentileza

“Está sorprendido, le cuesta hacerse a la idea de andar en bici. Pienso que es normal y que será hasta que le tome la mano y se dé cuenta de que puede pasear conmigo y con su hermanita”, indicó su mamá Aldana.

Curioso, sociable, fanático de Spiderman, Agustín es todo un personaje en el pueblo y lleva una vida completamente normal.

“Jamás se queja por su condición. Lo eduqué dándole seguridad y jamás sufrió bullying. Tiene muchísimos amigos”, relata Aldana, que tenía 17 años cuando fue mamá.

“Al principio fue un shock porque no esperaba el diagnóstico. Cuando él fue creciendo y pudo entender, me preguntó por qué no caminaba”, recuerda. La respuesta simple de Aldana le quedó grabada: “Diosito regaló tus piernas a otro niño y a vos te dio inteligencia y simpatía”.

Lo cierto es que los vecinos de esta provincia así lo quisieron y hoy dos alumnos de segundo grado, mendocinos de pura cepa, disfrutan de sus bicicletas. Noelia Rolón y Mariel Garín, sus hadas madrinas, coincidieron: la misión está cumplida.

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