Cerrar los ojos y respirar en una clase de yoga. Detener el tiempo para conectar con uno mismo en una meditación. Reflexionar acerca de las elecciones. Actividades que den disfrute y bienestar. Dejar de sentir que arrastrar un malestar es parte de la forma de vida. Una cena con amigos y buenos momentos. La lista de actividades posibles es innumerable y tan particular como individuos hay, pero hay algo seguro: ya no se trata simplemente de no estar enfermo para hablar de un estado de salud, hay otra búsqueda.
Los últimos años se ha instalado un nuevo paradigma, hubo un punto de quiebre entre aquella visión de que primero estaba el deber y el esfuerzo y luego uno mismo. Hoy, ha avanzado una posición que apunta a la búsqueda debienestar integral, un volver la mirada hacia el propio sentir, un planteo que deja de lado simplemente sobrevivir para empezar a vivir bien.
El derecho a sentirse bien
Se trata de una posición que ha ido instalándose con los años pero quizás podría encontrarse un punto de inflexión en la pandemia, cuando el parate obligado nos obligó a repensarnos en todas las aristas de nuestras vidas e incluso a confrontar con la finitud que podía estar a la vuelta de la esquina.
Pasar más tiempo con los seres queridos, resignificar el trabajo, sus tiempos y sus formas y dejar un poco la vorágine de responsabilidades y demandas que la vida fue imponiendo para descubrir que, para afrontar todo esto, primero es importante tratar de estar bien uno mismo.
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Vivir o sobrevivir: los últimos años se ha instalado un nuevo paradigma que apunta a la búsqueda de bienestar integral
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Todo esto no sin conflicto: es que lo cierto es que la contracara es una realidad que se volvió cada vez más invasiva a través de la cuestión digital y por la situación socioeconómica, que ha demandado la necesidad de dedicar más tiempo al aspecto productivo. Incluso, ante este escenario, cabe preguntarse cuánto de frustración puede acarrear esta necesidad de dedicar más espacio al autocuidado y el bienestar en un contexto de menos tiempo disponible.
“Durante la crianza de mis hijos he tenido que trabajar mucho, para acompañarlos, para sostener el hogar y en el trabajo fuera de casa”, relata Belén (42). “Cuando llegó la pandemia y me quedé más en mi casa, disfrutando de juegos y momentos, realmente me di cuenta de que la vida de antes no estaba buena, yo estaba muy cansada, era vivir a las corridas y no tener tiempo para mi; por eso aunque aun son chicos y las demandas persisten, empecé a buscar otros espacios, nos asociamos a un club para hacer otras actividades compartidas y yo poder hacer algo de ejercicio”, agregó.
En todo este escenario, el bienestar pasa a ser no solo una necesidad sino también un derecho.
Con el correr de los años la gente no solamente comenzó a darle más importancia al estado de salud mental sino que además ganaron terreno otras actividades o espacios que apuntan a lo mismo: cuidar el bienestar individual.
Quizás el giro en este sentido es mucho más notorio en las personas de mediana edad, en quienes se puede hablar de verdaderos cambios de perspectiva. Pero, casi como un sello de época, también se ve que para las personas más jóvenes es casi natural.
Mindfulness, grupos de trekking, yoga, meditaciones, manifestación, especialistas en salud mental, actividad física que se disfrute, grupos de actividades compartidas, viajes, hobbies, más tiempo para la familia y los amigos, forman cada vez más parte de la cotidianidad y el estilo de vida de muchos.
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“Hoy se observa claramente una mayor tendencia social hacia el bienestar y el autocuidado que antes no veíamos”, aceptó el doctor Luis Biliato, médico de familia.
“Esto creo que ocurre por varios motivos, principalmente cambios culturales, sociales y científicos que se han ido desarrollando y acumulando en las últimas décadas, tiene que ver con que hay mayor conciencia sobre la salud mental principalmente, el concepto de salud mental se ha desarrollado mucho”, agregó.
Salud integral
El profesional destacó que durante mucho tiempo la salud solo se asociaba a no estar enfermo, pero esto ha cambio en la actualidad, en gran medida asociado a un cambio de la definición de salud por parte de la Organización Mundial de la Salud que habla no solo la ausencia de enfermedad, sino que involucra algo más integral: la salud para la OMS es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. En ese marco, el doctor involucra incluso la salud del entorno social.
“Hoy los médicos y los profesionales de salud hablamos más de la ansiedad, del estrés, de la depresión y cómo esto influye en nuestra vida”, refleja. En definitiva, resumió: “La mayor valoración del bienestar y el autocuidado surge porque las personas son más conscientes del impacto del estrés, tienen más información sobre salud integral, y eso es re importante; buscan una vida con mayor sentido, calidad, amor y no sólo la longevidad”.
Un espacio innegociable
La psicóloga social y laboral, Nilda Bautista, reconoce la pandemia como un punto de inflexión fuerte en la instalación de este nuevo paradigma. En su ámbito profesional, notó que las personas comenzaron a preocuparse y ocuparse más por la salud mental, a realizar terapia familiar y acompañar los tratamientos de sus hijos. “Veo el autocuidado y la preocupación que están manifestando ante las dificultades familiares, buscan un equilibrio en sus emociones, y es especialmente en la mediana edad, porque justamente están con los hijos adolescentes”, relató la profesional.
Para Alejandra Navarría, profesora de yoga y directora de Yoga por los Caminos del Vino, que ofrece una verdadera experiencia en pintorescos entornos mendocinos, para muchos se ha transformado en algo tan crucial que es innegociable.
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“La alta demanda de responsabilidades, los distintos trabajos que hay que tener para poder sostenerse personalmente y sostener a la familia, hace que la vida se sienta cada vez más acelerada. Entonces entiendo que las personas demandan cada vez más un espacio de tranquilidad, de silencio, básicamente de silencio y de mirada interior, que en algunos casos entiendo se vuelcan hacia una terapia tradicional como la psicoterapia, pero que en otros casos se vuelca hacia una terapia holística donde también se encuentra paz y bienestar”, analizó.
Y agregó desde su experiencia: “Para ciertas personas la práctica de yoga es no negociable porque realmente se van con una energía renovada, con un efecto que provoca un espacio así, que definitivamente los llena de bienestar. Me doy cuenta por las mujeres sobre todo que vienen a la práctica haciendo lo imposible por llegar, por organizar sus hijos, su familia, su agenda laboral y no perderse la práctica”.
Un nuevo estilo de vida
Para Biliato confluyen diversos factores que redundan en un nuevo estilo de vida. Uno es que se ha ido diluyendo el estigma sobre la cuestión psicológica o psiquiátrica, y lo observa en su consultorio: los pacientes se animan más a hablar de sus problemas socioambientales. “Creo que la pandemia del Covid hizo visible el impacto emocional que tenía el trabajo o lo que hizo el aislamiento y la incertidumbre que tuvimos como seres humanos. Hoy en día las personas comienzan a preguntarse si estoy viviendo bien o solo estoy sobreviviendo y bueno esto lleva a repensarse”, apuntó.
Observó cambios en el estilo de vida moderno, en relación a hiperconectividad, ese ver qué hace y cómo vive el otro, el exceso de información, el trabajo tan acelerado, menos descanso, genera cambios en las concepciones. “Todo esto genera más estrés crónico y acá el autocuidado aparece como una forma de protección frente al agotamiento del burnout, que es algo nuevo que se está generando. Es decir, el autocuidado como una herramienta para este nuevo estilo de vida”.
Pero en la revolución que ha implicado el universo digital (en positivo y en negativo) reconoce que la democratización de la información ha sido parte de este proceso, aunque también hay que decir que, como contrapunto, también hay desinformación para quienes no dominan una mirada crítica. En ese sentido reconoce un paciente con dominio de temas que antes eran solo de especialistas, más informado, que les ha permitido mejores elecciones para hábitos de vida más saludables. En este mismo plano, internet ha permitido popularizar prácticas y posturas, entre las que mencionó el mindfulness, la alimentación consciente, el ejercicio, la salud mental, el equilibrio entre la vida y el trabajo.
“A veces se dice que es moda, pero en general esto ya se ha instalado hace tiempo y creo que ya no lo es, ya la gente lo ha instalado en su vida; obviamente que todos los avances científicos y la medicina preventiva, principalmente como dormir bien, manejar el estrés, mantener los vínculos sociales, hacer actividad física, no solo te mejora la vida, sino que también te previene las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, las enfermedades mentales. Pasamos de una medicina centrada en curar a una más orientada a prevenir, a cuidar, a desarrollar el máximo potencial de nuestros pacientes”, remarcó el médico.
Un equilibrio difícil
Al mismo tiempo que se reconocen estos aspectos de la vida como sustanciales para la calidad de vida y esta como ingrediente esencial de la salud, el contexto puede ir en contramano y generar frustración ante el desafío de lograrlo.
“El asunto ha sido que sigo teniendo las mismas demandas y nos ha costado mucho encontrar tiempo para ir al club y yo al gimnasio, al final pagamos y vamos poco y la verdad es que eso me ha hecho sentir una especie de fracaso en la iniciativa y preocupación por mi salud, ya que tengo sintomas de que el estrés cotidiano me esta afectando”, confesó Belén.
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Vivir o sobrevivir: los últimos años se ha instalado un nuevo paradigma que apunta a la búsqueda de bienestar integral
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“Es muy difícil conseguir un equilibrio porque debido a las necesidades económicas, los bajos salarios, en una situación que está muy difícil, tienen necesidades de trabajar más horas en los lugares donde están o buscar otras tareas extras para conseguir un poco más de dinero”, analizó la psicóloga.
También mencionó el trabajo en la casa como otra variable que incide en el escenario: “Muchos llegan de sus tareas de ocho o diez horas laborales en sus empleos y hacen trabajos extra para poder realmente alcanzar un salario que alcance para pagar las necesidades básicas que tienen las familias y lamentablemente, la parte económica influye muchísimo en las relaciones familia-trabajo”.
La mediana edad como punto de quiebre
En la mediana edad las personas se ven más demandadas en un difícil equilibrio entre seguir acompañando a sus hijos y más apoyo para padres ya mayores. Eso genera estrés, sobredemanda y agotamiento. En ese marco, cuando ya los hijos han crecido y ganado independencia, se inclinan más a la búsqueda de algo de espacio para sí mismos que compense.
La psicóloga reconoce este difícil equilibrio entre más demandas e identificar las propias necesidades, que puede resultar, a la inversa de lo que se busca, en algo de frustración. “Hay mucha frustración por sueños no cumplidos”, apuntó.
Como muestra del nuevo paradigma, Bautista mencionó que trabaja para el Centro de Empleados de Comercio y allí, además del acompañamiento profesional se ofrecen diversos talleres, como caminatas, yoga, pilates o coro, que se sugieren como parte de las terapias y reconoció que ayudan mucho.
“La gente de mediana edad hoy está con un montón de responsabilidades, tanto hacia abajo como hacia arriba, hijos y padres. También siento que pueden llegar a ser las personas un poco más conscientes de la finitud de la vida, de la necesidad de llegar de una manera más serena, de la necesidad de no colapsar. Entonces creo que también por ese lado es que se busca el espacio para la reflexión y para la autoindagación interior”, aseguró Navarría.
Explicó que desde el yoga no sólo se trabaja a nivel de posturas físicas, sino que hay un impacto en la emocionalidad, en el cuerpo energético, en el cuerpo psíquico y mental. “Todo eso lleva a una integración que provoca una sensación de unión absoluta en esta realidad que muchas veces nos disgrega, nos desmembra, por sentirnos justamente tironeados o demandados en tantas y tan diferentes cosas”, resumió.
Los más jóvenes
Más allá de las cuestiones propias de esa generación de adultos de mediana edad, también hay una orientación en este sentido entre los más jóvenes. Pero en este caso, desde otro lugar, más naturalizado, es parte de su forma de vida.
“Uno ve el impacto en las nuevas generaciones - advierte el doctor Bilato- que se diferencian mucho de nosotros, los que tenemos 50 años, por ejemplo, en que ellos valoran mucho más el tiempo personal, la salud emocional, su propósito en la vida, buscan el equilibrio constantemente. Y esto tiene que ver con que en mi época el éxito se asociaba principalmente con la productividad o el sacrificio, y hoy ves que en nuestros chicos se asocia más al bienestar integral”.
Navarría también reconoció esa predisposición: “Veo que en la gente más joven hay una inclinación no sólo por lo deportivo, sino también por la práctica de yoga, que en algún caso tiene que ver con seguir ciertas tendencias pero en muchos es más que eso, y creo que cuando el yoga te atraviesa y podés ver la transformación, lo abrazas y en general lo abrazas para siempre”. Por eso consideró que la gente más joven, más allá de acercarse simplemente por curiosidad, también lo incorpora por esa transformación profunda que va promoviendo en todo tu ser.