9 de mayo de 2026 - 09:00

La enfermedad del corazón que crece en la Argentina y ya afecta a 1 de cada 50 adultos

Se estima que la tienen 64 millones de personas en el mundo. Además de reducir la expectativa de vida, tiene un impacto negativo en la calidad de vida.

Las enfermedades del corazón son la principal causa de muerte en el mundo y tienen un alto impacto a nivel social y económico. La insuficiencia cardíaca (IC) es una de las patologías más frecuentes a nivel global y registra un fuerte crecimiento en la Argentina.

Más de 64 millones de personas en el mundo viven con insuficiencia cardíaca, que afecta aproximadamente a 1 de cada 50 adultos. El número de personas que la padecen continúa en aumento a nivel global, incluyendo a la Argentina. En nuestro país, varios registros muestran que se trata de una enfermedad frecuente que lleva a una disminución de la calidad de vida y a un aumento del número de internaciones. Los pacientes que sufren Insuficiencia cardiaca tienen una esperanza de vida reducida para su edad”, explica la doctora Mirta Diez, jefa del Servicio de insuficiencia cardíaca, hipertensión pulmonar y trasplante cardíaco del ICBA Instituto Cardiovascular.

Qué es la insuficiencia cardiaca

La insuficiencia cardíaca es una enfermedad crónica, que se produce cuando el corazón no logra bombear sangre de una manera eficiente. Es más frecuente en adultos mayores de 60 años, aunque vale aclarar que puede sufrirse a cualquier edad. Uno de los mitos construidos alrededor de las enfermedades cardiovasculares es que son un problema de salud que afecta mayormente a la población masculina. Sin embargo, la evidencia demuestra lo contrario.

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Más de 64 millones de personas en el mundo viven con insuficiencia cardíaca, que afecta aproximadamente a 1 de cada 50 adultos.

Más de 64 millones de personas en el mundo viven con insuficiencia cardíaca, que afecta aproximadamente a 1 de cada 50 adultos.

“La prevalencia de IC es igual en hombres y mujeres; la diferencia es que los hombres la sufren a edades más tempranas y generalmente con deterioro de la función de contracción del corazón, siendo la causa más común la enfermedad coronaria. En las mujeres aparece a edades más tardías y predomina la alteración de la función de relajación del corazón y se asocia a hipertensión arterial, diabetes y obesidad”, detalla la doctora Diez.

Este incremento está asociado a factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes y la obesidad. “La insuficiencia cardíaca es más frecuente en adultos mayores con enfermedades asociadas como hipertensión arterial, diabetes, obesidad, enfermedad coronaria, arritmias, miocardiopatías y enfermedad valvular. También las personas con antecedentes familiares y de exposición a sustancias tóxicas para el corazón, como algunas drogas para el tratamiento del cáncer”, agrega la profesional.

Impacto en la salud

El impacto da de lleno en los costos de las hospitalizaciones y tratamientos y la reducción de la productividad laboral que general, pero fundamentalmente en la expectativa de vida.

Este fue registrado en diversos estudios internacionales. Hoy se sabe que la mortalidad anual en los pacientes con formas estables de la enfermedad se encuentra entre el 6% y el 8%. Y a la vez, es importante destacar que los episodios de descompensación que generan internación empeoran significativamente el pronóstico.

Prevención de la insuficiencia cardiaca

Este escenario tiene como contrapartida una buena noticia: la prevención y la detección temprana permiten evitar su desarrollo y mantenerla controlada. Justamente a eso apunta el Día Mundial de la Insuficiencia Cardíaca, que es cada 9 de mayo.

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Más de 64 millones de personas en el mundo viven con insuficiencia cardíaca, que afecta aproximadamente a 1 de cada 50 adultos.

Más de 64 millones de personas en el mundo viven con insuficiencia cardíaca, que afecta aproximadamente a 1 de cada 50 adultos.

Diagnosticar en forma precoz la enfermedad es un paso clave para que la estrategia terapéutica sea más efectiva, lo que en la práctica se traduce en ganar años de vida. “La detección temprana de la IC permite iniciar tratamientos oportunos, evitar la progresión de la enfermedad y reducir el riesgo de internaciones. Ante la presencia de síntomas, especialmente en personas con factores de riesgo cardiovascular, es fundamental realizar una consulta médica. Un diagnóstico temprano puede cambiar significativamente el pronóstico y la calidad de vida”, plantea la doctora Diez.

En la edad adulta, todos deberían realizar una consulta médica para evaluar los antecedentes familiares y personales, la presión arterial y los datos de laboratorio vinculados al metabolismo de lípidos y glucosa. Según estas variables se asigna un riesgo de enfermedad cardiovascular y el médico recomendará cómo seguir los controles de acuerdo con la edad del paciente y el riesgo cardiovascular global.

Síntomas de la insuficiencia cardíaca

La insuficiencia cardíaca se manifiesta con falta de aire (disnea), cansancio extremo, hinchazón de piernas y tobillos (edemas), palpitaciones, síncope y, en etapas más avanzadas, dificultad para realizar actividades cotidianas simples como caminar o vestirse. Además, al ser una enfermedad crónica, se asocia con mayor fragilidad y depresión por eso requiere un abordaje multidisciplinario.

Una vez que la enfermedad es diagnosticada, es hora de elegir cómo abordarla. “En la actualidad, la insuficiencia cardíaca cuenta con múltiples opciones terapéuticas que han demostrado mejorar los síntomas y prolongar la supervivencia. Además de los tratamientos farmacológicos, existen terapias avanzadas que incluyen dispositivos como el cardiodesfibrilador implantable (CDI) y la terapia de resincronización cardíaca (TRC), indicados en pacientes seleccionados. Estas terapias reducen el riesgo de muerte súbita, además de mejorar la función cardíaca y disminuir las hospitalizaciones”, explica la especialista.

Los tratamientos quirúrgicos o por catéter para abordar la enfermedad de las arterias coronarias o de las válvulas también son parte de las opciones terapéuticas que hoy evalúan los expertos. El trasplante cardíaco es otro tratamiento posible y suele estar asociado a pacientes que presentan formas muy avanzadas de insuficiencia cardíaca.

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