“Coni” perdió a sus padres en un accidente, no volvió a caminar ni hablar y ahora tiene una esperanza

Consuelo sufrió graves secuelas a raíz del accidente ocurrido en 2019.
Consuelo sufrió graves secuelas a raíz del accidente ocurrido en 2019.

Los abuelos de la niña de nueve años reunieron 35 mil dólares en tiempo récord para realizar un tratamiento en Tailandia.

En febrero de 2019, una pareja y sus hijas de seis y nueve años viajaban en su auto desde La Plata por la ruta camino a Brasil cuando sufrieron un terrible accidente y el matrimonio perdió la vida. Las nenas lograron sobrevivir, pero a Consuelo (9), los traumatismos le dejaron graves secuelas hasta hoy: no puede caminar ni hablar.

Luego de más de dos años, un tratamiento aparece como posibilidad para que “Coni” mejore su calidad de vida y vuelva a caminar; y llena de esperanza a la familia. Solo se realiza en Tailandia y para poder costearlo su abuela inició una campaña solidaria y la buena noticia es que acaban de lograr juntar el 100% de los fondos para cubrir el tratamiento.

Según destaca TN, hasta ahora se desconocen las causas del accidente que resultó fatal para Augusto Eiras y María Carolina Sáez, padres de Amparo y Coni. Ambas, en su momento fueron trasladadas en grave estado al hospital de Concordia, donde la menor de las hermanas estuvo internada en terapia intensiva varios días.

A partir de entonces se sucedieron varias operaciones y tratamientos que tuvieron lugar en el Hospital de Niños Sor María Ludovica de La Plata, y luego en el Fleni de Escobar, donde permaneció hasta febrero de 2020.

Desde entonces, las nenas quedaron a cargo de los abuelos y tíos, quienes se encargan de la crianza y los cuidados en relación con la salud. Si bien recibió el alta, Coni tiene cuadriparesia (debilidad muscular en las cuatro extremidades), por lo que no puede caminar, y comprometido el lenguaje y la vista.

Luego de agotar las posibilidades de tratamientos disponibles en el país para mejorar su calidad de vida, la familia comenzó a indagar y dio con una posibilidad en el exterior. “Buscamos un tratamiento de medicina regenerativa. Primero hicimos consultas en California (Estados Unidos), en España, y después llegamos a Tailandia”, contó a TN.com.ar Silvia Coronel, abuela de Coni.

Se trata de un procedimiento que se realiza con células madre en la clínica Bike Biotecnology, de Bangkok. Consiste en ocho inyecciones que se complementan con distintas terapias en un lapso de 23 días. “Lo que nos alentó para inclinarnos por esta lucha es que encontramos a una persona de acá, de Buenos Aires, que lo hizo y el resultado fue exitoso. Fue lo que más nos animó porque es un testimonio palpable”, detalló la mujer.

El costo del procedimiento alcanza los 35 mil dólares y al enterarse, familiares, amigos y conocidos, se ofrecieron a colaborar. “La verdad que la campaña se inicio hace pocos días, fue muy difundido por los amigos y por gente de lugares en donde las nenas tenían su actividad social, la escuela, el club. Fue impresionante la respuesta”, comentó Coronel.

Actualmente, Coni realiza rehabilitación de lunes a jueves en la casa con personal especializado, los viernes va un instituto de la capital bonaerense en donde asiste sesiones con una fonoaudióloga para ejercitar la recuperación del lenguaje y también realiza estimulación visual.

“Este año empezó la escuela Montesori vía Zoom. Tiene mucha actividad”, aseguró la abuela. “Ella no habla pero esta muy conectada, eso es lo que nos alienta también, porque se merece tener otra calidad de vida. Nosotros no esperamos un milagro, sino que tenga alguna mejora, que pueda recuperar el lenguaje”, agregó.

Según relataron los abuelos, ese tipo de tratamiento solo se realiza en esa clínica de Tailandia. “Estamos conmovidos por las demostraciones de afecto, por la gente que difunde, que nos llama. Incluso muchas personas desde el exterior se contactaron, de Canadá, España, Italia, Brasil. No sabemos cómo llegó”, expresó emocionada. “Hace seis días que es una locura de amor. Ojalá que Coni pueda en algún momento comprender o ver todo lo que han generado ellas dos con su historia. Nosotros somos creyentes y tenemos fe. Estamos convencidos de que nada es porque sí”, cerró Silvia.

La familia ya está en contacto con la clínica, desde donde ya les enviaron los formularios con los requisitos y la posibilidad de reservar turno para Coni. El objetivo ahora es alistar las cuestiones administrativas para que, en los primeros meses de 2022, la nena junto a su hermanita, Silvia y su esposo, puedan viajar.

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