En San Carlos el folclore no se anuncia, sucede. A medianoche se cuela en los cumpleaños con serenatas, una tonada puede derivar en un cogollo improvisado para el dueño de casa y el agradecimiento llega con un “te obligo, te pago”. El vino circula, se escucha un grito cuyano. El fenómeno se replica en otros departamentos del Valle de Uco.
La costumbre se repite en encuentros familiares y juntadas entre amigos, donde se baila una chacarera y siempre hay un pañuelo listo por si suena una zamba.
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La cercanía con el campo atraviesa esas escenas. San Carlos, el departamento más antiguo de la provincia, sostiene una tradición rural que también organiza su vida cultural y económica.
“El folclore en San Carlos se vive dentro de la cotidiana. En lo íntimo, en lo doméstico, dentro de las instituciones”, dice el músico Nahuel Jofré, que integra el Colectivo Cultural de Pago en Pago y hoy filma Tonadas de Cordillera. “Nos relacionamos mediante el folclore musical, la danza y la vida en la naturaleza”.
Cinthia Castillo Vega, docente de Música en primaria, sostiene que “el folclore es parte de nuestra identidad, entonces va a ser algo que siempre va a estar latente en todo argentino”. En los pueblos, precisa, es “tradición a lo viejo: guitarra y bombo; tonada pura”. Asegura que, en las escuelas, el folclore va a depender del gusto personal: “Folclore se da porque es obligatorio, por los actos. Y después tenés gente como yo que ama armar coreos y hacer énfasis en lo nuestro, en nuestras raíces”.
En ese entramado, la conservación de tradiciones tiene también su conmemoración en el calendario. San Carlos es la Capital de la Tradición, una designación que se remonta a 1973 y fue oficializada en 1987. Cada noviembre, el aniversario del departamento se celebra junto al Día de la Tradición, con festejos que se extienden durante semanas.
La agenda incluye desfiles, espectáculos folclóricos, destrezas criollas, comidas típicas y danzas cuyanas. Se elige, además, la Flor de la Tradición, un certamen en el que participan paisanas de centros tradicionalistas y se evalúan conocimientos culturales — vestimenta, atavíos y el Martín Fierro— junto a habilidades prácticas: reconocer flora autóctona, amasar sopaipillas, ensillar y montar a caballo. El cierre es la Cabalgata a los Claveles, con participación de agrupaciones gauchas y vecinos.
Cabalgata a los claveles - Centro tradicionalista y cultural Capdeville
La actividad que se realiza todos los años tiene como costumbre cabalgar hasta el desierto ubicado en Las Huayquearías, precisamente al cerro donde florece el clavel del aire.
Gentileza Ceferino Campos, del Centro tradicionalista y cultural Capdeville
Ayer y hoy, la misma esencia
Las peñas, en otras épocas, si bien eran familiares, la música, tradición y fiesta eran "cosa de gauchos", donde las mujeres iban a acompañar al marido, a hacer empanadas y a cuidar a los hijos, también bailaban o se iban temprano, porque estaban todos curados. Hoy el ambiente cambió, disfrutan y bailan todos por igual.
Desde hace un tiempo, las peñas en San Carlos concentran a un público diverso en edades y clases sociales que asiste no solo para mantener encendida la tradición sino también como opción de entretenimiento. En un departamento donde las ofertas de diversión nocturnas son pocas o quedan alejadas, estos eventos se convierten en el plan del fin de semana que, incluso, les gana a los boliches. Antes el folclore era para gente mayor, ahora está más cerca de la juventud.
En un presente saturado de pantallas, este espacio convoca con sonidos de guitarra.
¿Tendencia o identidad?
La meta-argentinidad es una tendencia “antigrieta” que busca la unidad. Según Gaba Najmanovich, redefine la argentinidad con valores y símbolos actuales y, en su masividad, responde a la globalización, oponiéndose a sus efectos homogeneizantes en la vida cotidiana y los consumos.
La analista de tendencias, la identificó en 2023 y la vio expandirse en medios, marcas y audiencias. Su origen se vincula al Mundial 2022, con una argentinidad autorreferencial que fortaleció la identidad y revitalizó tradiciones, volviéndolas íconos (*ruido de mate*). Hoy, Najmanovich habla de una saturación de lo local, donde crecen las formas de expresión: “La argentinidad está en su auge porque enorgullece, emociona y genera una identificación instantánea en un contexto donde todos buscamos, desesperadamente, algo que nos pertenezca”.
En ese contexto, Nahuel Jofré observa que el folclore se orienta a grandes peñas tipo festival, donde la música deja de ser central. Señala un cambio en su circulación: mientras la forma tradicional es comunitaria e íntima, la mediatizada apunta a lo público y al espectáculo, impulsada por redes sociales.
Aun así, “Gatito” Jofré, como se lo conoce en el pueblo, señala que la cultura mediática lleva décadas —desde la radio, la industria discográfica, los festivales y la TV—, pero nada reemplaza la experiencia de “vivir” lo folclórico como forma de relacionarnos: juntarse a cantar y bailar. Ese sigue siendo el punto de encuentro.
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"Enpeñados" y pioneros
La música y la danza folclórica son rasgos distintivos del Valle de Uco y la peña es el lugar donde confluyen ambas, entre guitarras, comida compartida y baile extendido hasta la madrugada. En San Carlos, la más convocante es Enpeña2, creada en 2023 por Claudio Bastías y Martín Ferreyra.
Así lo cuenta “Pájaro” Ferreyra: “Decidimos abrir el espacio a músicos, bailarines, y a la gastronomía, para que no solo tengan lugar en eventos masivos, sino también en un ámbito propio donde mostrar su arte”. Las primeras ediciones reunieron unas 300 personas, con bandas cuyanas. “Teníamos miedo por la cercanía con las fiestas, pero nos fue espectacular”, recuerda.
El crecimiento fue rápido. Para la cuarta edición, el evento se amplió al anfiteatro Neyú Mapú con una versión “XXL”. “Fue nuestro primer gran desafío, con unas 1600 personas, e hicimos algo que no había hecho nadie a nivel Peña en la provincia: juntar Labriegos, Los Chimeno y Algarroba, tres cuyanos en un solo escenario”, destaca. También resalta el valor de articular lo público y lo privado: “las cosas salen bastante más completas y más lindas”.
A esta altura, los contactos y las ganas de dar un salto nacional crecieron: invitaron a Canto 4 y cerraron la temporada con Canto del Alma, ambos grupos de Salta. La propuesta se consolidó y se expandió a Tunuyán junto a Lucas Testa, con apoyo municipal y sede en Valley House. Allí sumaron un paseo de bodegas y emprendimientos, generando trabajo y turismo en la zona. El resultado, dice, fue “más de lo que teníamos imaginado en un momento”.
Asimismo, las peñas dejaron de convocar solo a público folclórico y se volvieron espacios más diversos. En esa línea, incorporaron un DJ con folclore remixado. El orgullo por lo local también se expresa en la estética, Ferreyra destaca un cambio en el público: “Es increíble cómo la gente empezó a producirse; el outfit hoy es fundamental. Hay mucha elegancia, vienen bien ataviados”.
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El patio peñero
“Sin ese lugar no hay peña”, enfatiza Martín Ferreyra sobre el patio peñero. En la última edición, dejaron unos 25 metros entre el escenario y las sillas: el espacio pensado para que todos puedan bailar. Porque lo que convoca no es solo la música.
Miguel Ángel Farías, bailarín que en enero estuvo en el escenario del Pre Cosquín, va a las peñas “por amor a la danza”, aunque no a cualquiera. Elige Enpeña2 porque “no solo tiene una gran visión en los artistas que traen, sino que el público es muy familiar, te sentís muy cómodo en ese ambiente”.
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Cueca, gato, zamba y chacarera
Antes se buscaba el aprendizaje de las danzas folclóricas como una actividad para los niños, afirma Nora González profesora y fundadora de la Escuela de danzas "Raíces gauchas", institución que a principio de mes cumplió 35 años de trayectoria. Ella empezó a dar clases a adultos porque “cuando se realizaba algún espectáculo o la misma Fiesta de la Tradición, la gente del pueblo no se animaba a bailar”.
El renovado interés de los sancarlinos por aprender a bailar no se limita a las peñas. Norita, como la conocen, explica que muchos llegan porque “en otros encuentros también se presenta la oportunidad de bailar folclore y, al no saberlo, tienen que quedarse mirando”. De ahí surge un pedido recurrente: “Se enseñan también otras danzas argentinas, pero siempre tienen esa meta: que sea cueca, gato, zamba y chacarera”.
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De la peña al festival, un sunset cuyano de diferencia
Fiama Castillo, locutora y comunicadora de Tupungato, se vincula con el folclore desde chica, por influencia familiar. Hoy lo acompaña a través de coberturas en espacios de expresión popular. De las peñas, destaca su “capacidad de resaltar y valorar nuestra identidad. Desde la música, danza a toda manifestación propiamente dicha del folklore. Para muchos un estilo de vida”.
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Sobre el territorio, señala que en Tupungato “hay muy poca frecuencia” de peñas, mientras que en el Valle de Uco advierte una reaparición del folclore en eventos, impulsado por el interés de los públicos jóvenes. “Por eso se replican las peñas y se van adaptando en, por ejemplo Sunset cuyano, Sunset criollo ”.
En Tunuyán, particularmente en Vista Flores, gana notoriedad San Pato, una peña con formato de festival. El nombre surge como una adaptación argenta del “San Patricio” irlandés. “Vista Flores es un pueblo chico donde no hay mucho movimiento y el Valle de Uco lo necesita”, explica Diego Alfaro, uno de sus organizadores. La propuesta combina folclore con opciones más bailables, como cuarteto y cumbia.
En cuanto a la organización, Martín Ferreyra, de Enpeña2, destaca un acuerdo entre productores: “estamos todo el tiempo en contacto para tratar de que las peñas no se pisen, no hacerlas el mismo día, porque hay gente que quiere ver a tal artista y no sabe a cuál ir”.
Un movimiento provincial, una identidad nacional
Peña Sueños Cuyanos, Lázaro Caballero, El Santo
"Es el nuevo rocanrol y Lázaro Caballero el referente", afirma Rodrigo García sobre el auge de las peñas.
Gentileza Rodrigo García
Las peñas se consolidan como un evento esperado no solo en el Valle de Uco, sino en toda la provincia.
“Es el nuevo rocanrol y Lázaro Caballero el referente”, afirma Rodrigo García, quien recientemente fue a verlo en vivo a la peña Sueños cuyanos, en El Santo Disco (Rodeo del Medio): “Tiene algo en su forma de ser que te atrapa y terminás siendo fan de él y de todo lo que lo rodea”.
También destaca la aparición de Lázaro Caballero junto a Soledad en el Lollapalooza, un hito por la presencia del folclore en un festival internacional asociado al pop y al rock.
Cinthia Castillo Vega, profesora de música de San Carlos, considera que este cruce responde a una renovación del género: “Permanecer en el tiempo cuesta mucho. El 100% del show de La Sole es netamente folclore adaptado al siglo XXI. Con ritmos latinoamericanos, pero siempre respetando la esencia”. Y agrega: “Soledad es lo más cercano a los jóvenes porque se ha propuesto acercarse a otro público, desde la tele, desde las participaciones que hace con otros artistas”.
Nada resulta superior al destino del canto
La música marca el pulso y la escena acompaña ese latido: sea peña, festival, patio de casa o Fiesta de la Tradición, el folclore se mantiene vivo. Captura la raíz de los primeros guitarreros, con la creatividad y el aporte de las nuevas generaciones, en una postal donde la cultura dialoga con su paisaje sonoro.
En cada región de la provincia, el folclore y sus formas de expresión —danza, canto o espectáculo— adquieren su propia impronta. Esa riqueza conforma nuestras raíces y, en el Valle de Uco, especialmente en San Carlos, se resguarda como un bien cotidiano, casi sagrado. Ya lo dijo Atahualpa Yupanqui: