15 de julio de 2026 - 14:12

De Guaymallén al corazón de un incendio histórico en España: el mendocino que retrató la tragedia de Almería

Alejandro Godoy no dudó y tomó su cámara. El dolor por la pérdida de su padre, el recuerdo de su vida en Guaymallén y cómo es empezar de cero en el exterior.

Habituados a ver impactantes imágenes tomadas por los fotoperiodistas, a veces se desconoce cuánta pasión, cuánta historia y, a veces, cuánto riesgo hay detrás de esa lente. Una prueba viviente de ello es la hazaña de Alejandro David Godoy (53), un fotógrafo mendocino que vive en España y logró adentrarse en el corazón del histórico y devastador incendio de Almería.

El trágico escenario despertó su fibra profesional más íntima, empujándolo a registrar para el archivo las escenas de un desastre que dejó unas 7.000 hectáreas quemadas, 1.468 vecinos desalojados y 13 fallecidos. Sus fotos capturadas en el frente de batalla no solo se convirtieron en un documento histórico local, sino que lo llevaron a cruzar las fronteras de regreso a su tierra a través del reconocimiento.

El día que desafió al fuego en Almería

El incendio se desató el jueves 9 de julio, cerca de las 16:25 hora española. Alejandro vive en Vera Playa, una localidad de la provincia de Almería (al sur de España), a unos 16 kilómetros del epicentro del fuego y a 7 kilómetros de Vera Pueblo.

Alejandro David Godoy, el fotógrafo mendocino que vive en España y logró adentrarse en el corazón del histórico y devastador incendio de Almería. Foto: Alejandro Godoy

Alejandro David Godoy, el fotógrafo mendocino que vive en España y logró adentrarse en el corazón del histórico y devastador incendio de Almería. Foto: Alejandro Godoy

Llevar el periodismo en la sangre implica no poder quedarse de brazos cruzados ante la emergencia. Sin embargo, el primer obstáculo fue la rigidez de las normas europeas: "Los españoles son muy protocolares; sin el chaleco de prensa o la acreditación, no entrás", explica Alejandro.

Pero el destino y la audacia jugaron a su favor. Un amigo suyo, Pedro Salas, es dueño del restaurante Villa Cadima, para el que trabaja en la comunicación. Está ubicado justo en el camino del incendio y querían ir a ver en qué estado se encontraba el local. Subidos a la camioneta 4x4 de Pedro, lograron avanzar por una huella paralela a la ruta y esquivar los retenes para acercarse al fuego.

Lo que vivieron allí adentro fue extremo. Alejandro divisó una cortina roja con un contraluz impactante en el cielo y su instinto le impidió parar de disparar su cámara. Pero las condiciones eran asfixiantes: “Había 37 grados de temperatura, el viento traía el calor y se sentía pegado al cuerpo aunque estuviera a 400 metros de distancia”, contó en diálogo con Los Andes.

"Ya no podíamos respirar. Veías de lejos un pico de humo, luego con el viento una llamita y a los segundos una llamarada como un tornado que se comía los árboles en segundos. Es como si al fuego le pusieras un ventilador", relata con el dramatismo del momento.

Alejandro David Godoy, el fotógrafo mendocino que vive en España y logró adentrarse en el corazón del histórico y devastador incendio de Almería.

Alejandro David Godoy, el fotógrafo mendocino que vive en España y logró adentrarse en el corazón del histórico y devastador incendio de Almería.

La velocidad del avance del fuego -estimada en hasta 100 metros por minuto- los sorprendió por completo. En medio del caos, se escuchaban explosiones muy fuertes, probablemente de las garrafas (o "bombonas", como les llaman allá) de las viviendas de una zona que no cuenta con gas natural.

El "momento de fama" y un homenaje especial

Tras lograr capturas únicas, los editores del diario español La Voz de Almería vieron la calidad del trabajo, lo contactaron por WhatsApp y le pidieron una entrevista.

A partir de allí, se desató un torbellino mediático que cruzó el océano: su historia llegó a Clarín, a radios de Córdoba y al programa de Eduardo Feinmann en Radio Mitre (Buenos Aires).

Con humor, Alejandro se refiere a esto como su "momento de fama", pero detrás de las fotos hay un trasfondo profundamente emotivo. Al hablar con los periodistas españoles, les pidió que encabezaran la nota dedicándosela a su padre, quien falleció recientemente de un cáncer fulminante poco después de haber cumplido el sueño de visitarlo en España durante seis meses.

Alejandro David Godoy, el fotógrafo mendocino que vive en España y logró adentrarse en el corazón del histórico y devastador incendio de Almería. Foto: Alejandro Godoy

Alejandro David Godoy, el fotógrafo mendocino que vive en España y logró adentrarse en el corazón del histórico y devastador incendio de Almería. Foto: Alejandro Godoy

"Les pedí que encabezaran la nota para mi papá. Él es el que viajó a Chile a comprar una cámara y el que me impulsó en este trabajo. Él era constructor, por eso puedo hacer cosas de ese tipo, por todo lo que me enseñó cuando yo era chico", confiesa conmovido.

El recorrido en Mendoza: fotógrafo de gobernadores

Aunque hoy reside en el viejo continente, Alejandro Godoy tiene una amplísima trayectoria en nuestra provincia. En realidad nació en Chile pero se considera netamente mendocino y según dice, en todas partes figura como argentino (aunque los papeles no den cuenta de esto). Es que llegó a Mendoza a los dos años de edad. Creció y vivió toda su vida en Guaymallén, en la casa de sus padres en el Barrio 25 de Septiembre (San Francisco del Monte), entre Azcuénaga y Elpidio González. "Yo me considero mendocino. En todos lados figuro como argentino y así me conocen", asegura.

En Mendoza, su experiencia profesional estuvo asociada a la fotografía publicitaria, social y de eventos. Pero una de sus experiencias más importantes estuvo asociada a dos gobernadores locales. Fue fotógrafo institucional del Gobierno de Mendoza durante las gestiones de Celso Jaque (donde fue responsable de la cobertura fotográfica de la gestión) y de Francisco "Paco" Pérez. También se desempeñó en la Policía de Mendoza y colaboró con Delfo Rodríguez en una agencia. Hizo coberturas de fútbol para ESPN y trabajó de forma freelance para medios locales y nacionales como Los Andes, Diario UNO, Vox Populi, Diario de San Juan, La Nación y Clarín. Por eso, sus fotos llegaron a muchos medios del país.

¿Por qué tomó la decisión de emigrar?

El punto de quiebre fue la pandemia de Covid-19. Alejandro trabajaba de forma independiente realizando transmisiones de circuito cerrado y grabaciones de eventos y conferencias en hoteles. Al cancelarse los eventos, sus ingresos se desplomaron.

"La vi durísima en Argentina. Soy freelance: si no trabajo, no cobro", recuerda.

A ello se sumó el temor a nuevos cierres, el haber transitado un cuadro grave de Covid y la propuesta de su pareja, Laura (también mendocina), quien había vivido años en España y tenía la ciudadanía. Finalmente, armaron las valijas y llegaron a España hace cuatro años, a fines de 2022, en vísperas del Mundial de Qatar, junto a su hijo menor de 9 años (sus dos hijos mayores de 27 y 23 años quedaron en Argentina).

Volver a empezar en España: de pintar casas a fotógrafo municipal

El desembarco no fue tan sencillo como imaginaban. Los trámites de residencia que estimaban resolver en 45 días se demoraron años (Laura aún espera la firma final de su ciudadanía, ya que los papeles se vencieron). Sin papeles habilitantes al principio, las puertas de las grandes ciudades como Madrid o Barcelona se cerraron debido a la estricta organización legal del país, ya que destacó que allá en eso son muy prolijos y sin esa documentación es muy difícil trabajar.

Alejandro David Godoy, el fotógrafo mendocino que vive en España y logró adentrarse en el corazón del histórico y devastador incendio de Almería.

Alejandro David Godoy, el fotógrafo mendocino que vive en España y logró adentrarse en el corazón del histórico y devastador incendio de Almería.

Para salir adelante, Alejandro debió reinventarse lejos de la cámara: trabajó pintando casas y en obras de construcción y su pareja abrió una empresa de limpieza.

Él lo describe como que hizo "changas", como le dicen en Argentina. Hasta intentó hacer fotos de perros en las playas para subirlas a las redes, hasta que supo que los canes estaban prohibidos en la arena.

Poco a poco, su constancia dio frutos. Empezó a manejar las redes sociales de restaurantes locales (como La Matta y Villa Cadima) y la gran calidad de sus contenidos visuales llamó la atención de las autoridades locales. Hoy trabaja formalmente como fotógrafo para el Ayuntamiento local, lo que aquí es equivalente a un municipio solo que de menor envergadura. En ese caso, abarca a unos 20.000 habitantes,

La balanza del emigrante: qué se valora de vivir allá

A cuatro años de su partida, Alejandro pone en la balanza los contrastes de su nueva vida en el sur de España frente a sus profundas raíces en Guaymallén.

Del lugar donde vive valora especialmente la seguridad y tranquilidad: "Mi mamá está esperando que le salgan los trámites para venirse, cuando vino ella se iba a caminar tranquila, segura, se iba a la playa sin temor a que le roben. La sensación de seguridad que tenés acá no la tenés en Argentina".

También puso en valor la estabilidad económica. Destaca que se puede vivir bien y ahorrar con salarios básicos. "Cuando llegué, un yogur de un litro valía 1.20 euros y hoy vale 1.45 euros", ejemplifica.

La calidad del acceso a la salud y la educación son otros aspectos que lo motivan a quedarse: Valora el avanzado nivel de la escuela pública para su hijo menor y la cobertura de la tarjeta sanitaria estatal, que permitió atender y medicar a sus padres cuando lo visitaron, por menos de la mitad del valor de lo que costaba en Argentina.

Lo que extraña y por qué volvería a Mendoza

A pesar de la comodidad europea, Alejandro tiene claro qué es lo que el dinero y la estabilidad no pueden comprar. No ha regresado a Mendoza en estos cuatro años porque prefiere ahorrar para que sus hijos viajen a visitarlo, pero el deseo de volver a pisar suelo mendocino sigue latente.

"Sí! Tengo muchas ganas de volver a tomar un vino con un asado, eso no tiene comparación. Con amigos, no es lo mismo acá, no hay la misma cercanía. Es todo muy lindo, pero eso no tiene comparación con Argentina”, resaltó.

Si yo tuviera la posibilidad de algo estable en Argentina, yo me vuelvo; para mí es el mejor lugar para vivir. Me encantan los paisajes y las relaciones allá: se preocupan por vos, se acercan, te caen aunque sea con una pizza. La empatía que hay allá, acá no existe".

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