En junio, una familia tipo 2 en Mendoza necesitó reunir $ 1.399.662,33, la cantidad de ingresos suficientes para cubrir el costo de la Canasta Básica Total (CBT) y así no caer por debajo de la línea de pobreza. La Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de la provincia (DEIE) informó que la inflación fue de 1,5% en el sexto mes de 2026 y en seis meses se acumuló unan suba de precios de 15,6%.
El dato viene un punto por debajo de la medición nacional, pero igual está por encima de la inflación anualizada. El informe le puso números al impacto directo de la suba de precios sobre el poder adquisitivo de los hogares. En ese marco, las familias cuyos ingresos no alcanzaron a cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA) fueron quienes ganaron menos de $585.632,78.
Los hogares que no lograron reunir esa cantidad de ingresos quedaron por debajo de la línea de indigencia, lo que implicó no poder garantizar el acceso a la alimentación diaria. A nivel nacional, el Indec marcó que la CBT de junio pasó el millón y medio de pesos y las familias precisaron $1.610.772,48 para no caer por debajo de la línea de la pobreza. En lo que respecta a la Canasta Básica Alimentaria, también fue más alta que en la provincia y un grupo familiar necesitó $689.852,67 para no ser indigente.
Aumento por encima de la inflación
La Canasta Básica Total contempla alimentos en función de las necesidades nutricionales básicas de un grupo familiar integrado por un hombre de 35 años, una mujer de 31, una niña de 8 y un niño de 5 (tipo 2 del Indec). A esto se suma un conjunto de bienes y servicios esenciales vinculados al consumo cotidiano, como transporte, salud, educación y otros gastos indispensables aunque no incluye alquiler.
Su valor funciona como referencia central para medir la capacidad de los hogares de sostener un nivel de vida mínimo. En este marco, la CBT aumentó en junio mucho más que la inflación anual y entre el sexto mes de 2025 y el mismo periodo de 2026, creció más de 37% en Mendoza.
La composición de cada hogar en adultos equivalentes determina un valor de CBA específico para ese hogar. Para calcular la Canasta Básica Total (CBT) es necesario contar con el valor de la CBA y ampliarlo con la inclusión de bienes y servicios no alimentarios (vestimenta, transporte, educación, salud, etc.).
Para ampliar o expandir el valor de la CBA se utiliza el “coeficiente de Engel” (CdE), definido como la relación entre los gastos alimentarios y los gastos totales observados en la población de referencia. Este indicador mide así la proporción del gasto destinada a alimentos en relación con el total del consumo.
Este índice permite inferir el nivel de vida: cuanto mayor es la proporción destinada a alimentos, más limitado es el ingreso disponible para otros bienes y servicios. En junio, el coeficiente se ubicó en 2,39, dos décimas por debajo de enero y en un nivel intermedio. Esto sugiere que si bien los hogares aún destinan una parte significativa de sus recursos a la alimentación, también enfrentan crecientes dificultades para sostener el resto de los gastos básicos en líneas generales.