“Canta conmigo ahora”: ¿cuánto aguantará Marcelo Tinelli sin volver a las peleas?

El ciclo empezó muy atado al formato original del programa, que es británico, pero ya empezaron a verse las mañas de los anteriores certámenes.

“Canta conmigo ahora”: ¿cuánto aguantará Marcelo Tinelli sin volver a las peleas?
Marcelo Tinelli en "Canta Conmigo Ahora"

“La verdad es que lo felicito, porque Marcelo Tinelli dejó su zona de confort y fue por algo nuevo”, decía esta semana una panelista televisiva porteña, en referencia al estreno de Canta conmigo ahora, aunque se trate de una verdad a medias (muy repetida, por cierto).

Por un lado, es real que el grandilocuente reality de canto representa por primera vez un formato nuevo para el conductor en al menos 15 años, tras haber exprimido al máximo los Bailando y los Cantando por un Sueño en todas sus versiones posibles.

Lo que no es verdad es que aquellos certámenes hayan seguido siendo “zonas de confort” para el conductor. Tinelli no tuvo otra opción que cambiar para volver al aire del horario central porque lo que venía haciendo estaba agotado.

En todo caso, lo meritorio es que haya tomado la decisión de arremangarse y pelear por el protagonismo de nuevo (siendo que seguramente el ítem “hacer una diferencia económica” en su lista personal ya lo tiene tachado hace rato).

Su elección entonces fue ir por el formato de un reality de canto de origen británico llamado All Together Now, creado por la BBC One en 2018 y que se levantó tras dos temporadas.

Y lo llamativo en los primeros programas fue que el conductor decidió respetar a rajatabla los lineamientos del programa original, incluso a costa de su protagonismo.

Sin embargo, de a poco empezaron a asomar sus viejos trucos.

Un circo enorme

La tónica del programa es la de un big show que a todas luces intenta deslumbrar con una puesta desbordante. El número ya lo dice todo: el jurado está conformado por 100 integrantes.

Pero esa constante búsqueda de la épica es paradójicamente el talón de Aquiles del programa.

Por más que se hayan ido delineando algunos perfiles dentro de ese grupo interminable y variopinto (Alejandro Paker como “el malo”; “el Puma” Rodríguez y Cristian Castro, las figuras internacionales, por ejemplo), esa muralla de caras en la pantalla conspira contra la sensación de “familiaridad” y cercanía que tiene cualquier programa exitoso. La televisión sigue siendo un medio que funciona cuando crea un lazo rutinario con el espectador, que siente cercano a quien ve en la pantalla.

Pero cuando hay tanta gente pugnando por meter un bocadillo y que quede en la edición final, se genera, además de un gran murmullo, un desconcierto televisivo.

Todos van buscando su pequeña porción de protagonismo (hay muchos que lógicamente todavía no pudieron abrir la boca), mientras Tinelli hace a su vez un esfuerzo por no perder su impronta, pero sin alejarse mucho de lo que pide el guion.

Darwinismo televisivo

Así las cosas, entre el tercer y el cuarto programa ya empezaron las pequeñas rencillas entre los jurados (las peleas fueron el combustible central de los últimos años de la oferta televisiva de Tinelli), y para el conductor eso es como soltar a Drácula en un laboratorio de hemoderivados.

A eso se le suma que el formato de Canta conmigo ahora busca respetar un ritmo en el que no hay tiempos. Con afán de darle dinamismo, no hay espacio para lograr una emoción genuina con las historias de vida de los participantes ni para una discusión auténtica entre los jurados.

En el medio, van apareciendo esos planos de relleno (los comentarios de los jurados cuando ven llegar a un participante, Tinelli al costado del escenario, también sumando breves bocadillos) en los que se nota claramente que respetan al detalle la versión original del programa.

Pero esa sucesión algo histérica de planos y de comentarios al azar le quitan fluidez y naturalidad al programa (que además va grabado).

La voz Argentina, en tanto, parece un fogón ante tanta parafernalia, pero a su vez ya tiene esa familiaridad de varias temporadas encima, con sus pros y sus contras.

Aun cuando en redes el “clan Montaner” a veces es blanco de haters, claramente el programa tiene un funcionamiento aceitado que al público le agrada.

Canta conmigo ahora, lógicamente, está siendo sometido a esa evaluación de reconocimiento por la audiencia.

Los números de “Canta conmigo ahora”

El rating empezó bastante favorable para Tinelli en su primer día en la pelea con su competencia directa, ni más ni menos que el reality que conduce Marley: el lunes ganó Canta conmigo ahora por 15.1 contra 12.8.

Sin embargo, desde el martes La voz Argentina volvió a su liderazgo (cercano a los 15 puntos) y Tinelli quedó en torno a los 11.

Según había dicho Marcelo, su deseo era estar arriba de los dos dígitos, pero habrá que ver cómo evoluciona el rating del ciclo, por un lado, y el propio Tinelli, por el otro.

Es decir, si elige efectivamente apostar por un nuevo formato más a tono con el resto de la televisión (en el que las peleas no están en un primer plano como antes) o vuelve a caer en viejos vicios reciclados de sus anteriores certámenes, algo con lo que difícilmente logre salir de su núcleo duro de seguidores.

*Este texto fue publicada originalmente en La Voz del Interior. Se reproduce aquí tras contar con los permisos correspondiente.

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