Cáncer de próstata: por qué en Argentina baja la mortalidad del cáncer más común entre los varones

Se notifican más de 11.600 casos anuales. Tiene 95% de cura si se detecta a tiempo, pero muchos consultan tarde por falta de síntomas o temor al examen.

El cáncer de próstata es el cáncer más común entre los varones en Argentina y es responsable de más de 11.000 diagnósticos anuales. Sin embargo, cuando se detecta a tiempo, tiene una tasa de curación que supera el 95%.

El problema central que observan los especialistas en la práctica clínica es que, en muchos casos, las personas llegan al médico demasiado tarde, ya sea porque no presentan síntomas -que en estadios tempranos son casi inexistentes- o porque el miedo al examen médico les gana la partida.

En el marco del Día Mundial del Cáncer de Próstata, la estrategia es informar para que más personas puedan llegar a tiempo.

El cáncer de próstata en Argentina

Las dimensiones de esta patología en el país reflejan su fuerte impacto en la salud. En Argentina, el cáncer de próstata representa 2 de cada 10 casos de todos los tumores malignos en varones, lo que se traduce en 12.800 nuevos casos diagnosticados por año.

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El cáncer de próstata es el cáncer más común entre los varones en Argentina

El cáncer de próstata es el cáncer más común entre los varones en Argentina

En un informe del Servicio de Urología del Hospital Británico de Buenos Aires, se advierte que, a pesar del volumen de diagnósticos, las autoridades sanitarias y los profesionales señalan que hay un cambio positivo en las perspectivas y la mortalidad viene bajando de forma sostenida en el territorio nacional. De hecho, desde 2018 descendió a un ritmo del 4,4% por año, según los relevamientos realizados por el Ministerio de Salud de la Nación. Los especialistas atribuyen este notable progreso principalmente a la detección más temprana y al acceso a mejores tratamientos disponibles.

Según la información obtenida a través del Sistema de Vigilancia y Reporte del Cáncer (SIVER-Ca), la mortalidad por cáncer de próstata en nuestro país descendió de manera sostenida entre 2014 y 2024. El Ministerio de Salud de la Nación informó que mientras que en el año 2014, la tasa ajustada por edad (TAE), fue de 12,45 defunciones cada 100.000 varones, en el año 2024, la misma fue de 9,22 defunciones cada 100.000 varones. Al finalizar el período analizado, la TAE alcanzó una reducción acumulada del 26% en todo el período.

Esta evolución favorable se asocia principalmente al aumento de las consultas oportunas en los servicios de urología y a los avances en las tecnologías de diagnóstico y tratamiento. Justamente por eso se busca derribar barreras que impiden que las personas se acerquen al médico a tiempo.

“La tendencia resulta alentadora si se considera que Argentina presenta niveles límites en la incidencia en comparación con el promedio mundial”, destacó la cartera. Para el año 2022, la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer (IARC), estimó una incidencia de entre 33 y 44,6 de casos por cada 100.000 varones a nivel mundial mientras que en Argentina, fue de 44,7 nuevos casos por cada 100.000 varones. En números absolutos, fueron más de 12.800 casos nuevos que representaron el 19,7% de los tumores malignos que se estima fueron diagnosticados en varones.

Diagnóstico temprano y curación del cáncer

La ventana de oportunidad que ofrece un diagnóstico precoz determina de manera drástica la evolución de los pacientes. “La diferencia entre detectarlo temprano o tardío es enorme: cuando el tumor está limitado a la próstata, la supervivencia a 10 años supera el 95%. Cuando ya se extendió a otros órganos, esa cifra cae al 30%”, señala el Hospital Británico en un informe oficial.

Por este motivo, desde la institución hospitalaria subrayan de forma categórica que esto convierte al control médico periódico en algo que literalmente puede salvar una vida.

“Los números son claros: el control anual con un urólogo es crucial. No es exagerado decir que puede marcar la diferencia entre curar la enfermedad o llegar tarde. El gran problema es que muchos hombres consultan recién cuando aparecen síntomas, y para entonces el tumor puede llevar años creciendo en silencio”, explica detalladamente el doctor Guillermo Scolari, urólogo especialista en Uro-Oncología del Servicio de Urología del Hospital.

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Cáncer de próstata: cuanto más temprana la detección, mejor el pronóstico

Cáncer de próstata: cuanto más temprana la detección, mejor el pronóstico

El desafío principal radica, entonces, en romper las barreras del temor y la desinformación para lograr que el control urológico anual se incorpore de manera habitual en la conducta preventiva de los hombres.

¿A qué edad hay que empezar a controlarse?

La recomendación general es iniciar los controles a partir de los 50 años mediante un análisis de sangre llamado PSA (antígeno prostático específico) y una consulta con el urólogo. Pero hay situaciones en las que conviene adelantarse:

  • A partir de los 45 años si hay antecedentes familiares de primer grado (padre o hermano con cáncer de próstata)
  • A partir de los 45 años en hombres de ascendencia afroamericana, que tienen mayor riesgo
  • Ante cualquier síntoma urinario persistente, como dificultad para orinar, chorro urinario débil o frecuencia excesiva nocturna, independientemente de la edad.

Un cambio clave en el diagnóstico

Durante años, el camino clásico ante un PSA elevado era ir directamente a una biopsia. Hoy, la evidencia científica es contundente: antes de biopsiar, hay que hacer una resonancia magnética multiparamétrica (RMmp) de próstata. Este estudio de imágenes, más detallado que una resonancia convencional, permite ver con alta precisión dónde está el tumor, qué tamaño tiene y qué tan agresivo parece, antes de pinchar la glándula. Los números son elocuentes. El estudio PRECISION, publicado en el New England Journal of Medicine en 2018 y considerado el trabajo de referencia en la materia, comparó la biopsia guiada por resonancia versus la biopsia tradicional en 500 hombres en 23 centros de 11 países. El resultado fue claro: el grupo que hizo la resonancia primero detectó un 38% de cánceres clínicamente significativos, frente al 26% del grupo de biopsia tradicional. Además, el 28% de los hombres del grupo de resonancia pudo evitar la biopsia directamente porque las imágenes no mostraron lesiones sospechosas.

Otro dato relevante: la resonancia multiparamétrica previa a la biopsia permite evitar hasta el 61% de biopsias innecesarias, sin dejar pasar ningún cáncer de importancia clínica.

Las lesiones de baja sospecha en la resonancia (categoría PIRADS II y III) tienen menos del 2% de probabilidad de corresponder a un tumor que requiera tratamiento, lo que permite un seguimiento tranquilo sin necesidad de biopsia. Las guías de la Asociación Europea de Urología -las más utilizadas a nivel mundial- recomiendan realizar la resonancia multiparamétrica antes de la primera biopsia en todo hombre con sospecha de cáncer de próstata.

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