Donación de sangre: con solo 5% de la población que done dos veces al año, Argentina cubriría todas sus necesidades

El 56% dona solo para un allegado. Una resolución nacional busca aumentar los donantes voluntarios para asegurar sangre para las emergencias.

En Argentina, la sangre humana no se compra, no se fabrica ni puede reemplazarse artificialmente; la única forma de obtenerla es a través de la donación de sangre. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, si bien se registran 1,1 millones de donaciones anuales y se producen alrededor de 3.500.000 de componentes sanguíneos, todavía persiste el desafío de modificar el perfil del donante.

Este 14 de junio se conmemora el Día Mundial del Donante de Sangre, una fecha destinada a reconocer a quienes realizan este acto solidario de manera voluntaria y habitual. Sin embargo, la efeméride también funciona como un recordatorio de la materia pendiente que tiene el país: desterrar el viejo modelo de donación por reposición por uno de donación voluntaria.

El foco de las autoridades sanitarias está puesto en una meta matemática y social: el Ministerio de Salud señala que si entre el 3% y el 5% de los ciudadanos donara sangre dos veces al año, se podría cubrir el 100% de las necesidades del país. Para lograrlo, el objetivo no es depender de campañas esporádicas o pedidos urgentes, sino construir una base estable de personas que donen de manera frecuente.

Por qué buscan que haya más donantes voluntarios de sangre

Actualmente, el propio Ministerio advierte que debe mejorarse la calidad del modelo, porque aún prevalece la donación familiar o de reposición; es decir, personas que se acercan a donar principalmente cuando la necesitan familiares o amigos. Es por eso que el Ministerio recientemente dispuso una nueva normativa tendiente a lograr un aumento de la donación voluntaria.

Sólo el 18% de los mendocinos dona sangre y buscan fomentar la donación habitual
Este 14 de junio se conmemora el Día Mundial del Donante de Sangre

Este 14 de junio se conmemora el Día Mundial del Donante de Sangre

“El dato más reciente del sector público muestra con claridad el desafío: Argentina registra alrededor de 890.000 donaciones efectivas por año en el sistema público; de ese total, solo el 44% corresponde a donantes voluntarios y habituales, mientras que el 56% restante aún corresponde a donantes de reposición”, advierte Miriam María Méndez, Jefa del Banco de Sangre del Hospital Alemán de Buenos Aires.

Y subraya: “Es decir, más de la mitad de las donaciones del sector público todavía dependen de que un paciente o su entorno consigan donantes ante una necesidad concreta”.

Por eso, remarca que la necesidad de avanzar hacia más donantes voluntarios no es solo una cuestión de cantidad, sino también de organización sanitaria

Allí refiere insulso que tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) coinciden en que los donantes voluntarios y repetitivos son la base de un suministro seguro, confiable y sostenible. Además, la OPS destaca que este grupo de donantes presenta la prevalencia más baja de infecciones transmisibles por sangre.

Un cambio de paradigma por ley

Este viraje hacia la habitualidad ya quedó plasmado en la normativa nacional. En abril de 2026, el Ministerio de Salud de la Nación aprobó la Resolución 536/2026, que reemplaza el modelo de donación de reposición -vinculado a un paciente específico- por un modelo de donación 100% voluntaria y habitual. La norma, además, prohíbe explícitamente condicionar la atención médica o las cirugías a la presentación de donantes por parte del paciente o sus familiares.

Desde el hospital plantean que el reto actual es cultural: lograr que la donación deje de pensarse como una respuesta ante la urgencia y pase a formar parte de una conducta preventiva. Con una base sólida, los bancos de sangre pueden contar con reservas más estables y seguras.

Con una donación de sangre se ayuda a varias personas

La sangre recolectada se separa en distintos hemocomponentes para que cada paciente reciba el componente específico que requiere su cuadro. De este modo, una sola donación puede contribuir al tratamiento de varias personas:

  • Glóbulos rojos: Se utilizan en anemias crónicas, anemias agudas, cirugías y trasplantes (tienen una vida útil de hasta 42 días).
  • Plaquetas: Se indican en tratamientos como quimioterapia, aplasia medular y trasplantes (su conservación es crítica: duran hasta 5 días).
  • Plasma fresco congelado: Aporta principalmente factores de la coagulación (dura hasta 1 año).
    Comenzó la campaña voluntaria de donación de sangre de pacientes recuperados de Covid-19
    Con una sola donación de sangre se ayuda a varias personas.

    Con una sola donación de sangre se ayuda a varias personas.

El hospital menciona que el plasma que no se transfunde se envía a la Planta de Hemoderivados de la Universidad Nacional de Córdoba para la producción de medicamentos esenciales como vacunas, albúmina, inmunoglobulina y factores de la coagulación, que se administran en pacientes con hemofilia, problemas de coagulación, quemaduras y enfermedades del riñón o del hígado.

La caducidad y los tiempos de conservación tan limitados de estos componentes -especialmente las plaquetas- explican por qué las emergencias no alcanzan: los bancos de sangre necesitan un flujo de donantes voluntarios de manera permanente durante todo el año.

La importancia de que haya sangre ante una emergencia

Las emergencias muestran de manera visible la importancia de contar con sangre disponible, pero la necesidad de hemocomponentes es diaria. Las cirugías, los tratamientos oncológicos, las enfermedades hematológicas, los trasplantes, los partos con complicaciones y los traumatismos graves pueden requerir transfusiones. Por eso, los bancos de sangre necesitan reservas estables durante todo el año, especialmente porque algunos componentes, como las plaquetas, tienen una vida útil de apenas cinco días.

Donar sangre es un acto breve, seguro y solidario. Pero, para el sistema de salud, su impacto es enorme: permite planificar, sostener tratamientos, responder a necesidades cotidianas y evitar que la responsabilidad de conseguir sangre recaiga sobre los pacientes y sus familias”, remarca Méndez.

Por todo esto, desde el efector subrayan que es imperativo un cambio cultural desde el sistema sanitario, con el soporte estratégico del sistema educativo: donar sangre hoy, no para alguien en particular, donar para todos en especial. Porque la sangre debe estar disponible antes de que alguien la necesite.

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