En efectores públicos, la proporción de cesáreas alcanza al 42% mientras que en el sector privado ascienden a 78%, según los datos del último año estadístico cerrado que se tiene disponible. Es decir, el doble: son 4 de cada 10 nacimientos en las maternidades públicas y 8 de cada 10 en las privadas.
El plan de Salud Incluye la adhesión voluntaria de instituciones de salud de los subsectores público y privado con un esquema de pago diferencial que incentiva el parto vaginal; organización de servicios con equipos dedicados y guardias activas; campañas de información y sensibilización dirigidas a los equipos y la comunidad, entre otras iniciativas.
Pacientes y el derecho a decidir
Fernanda, espera su segunda bebé. Manifestó un cúmulo de emociones frente a este cambio, que se suman a las ya propias de la espera del nacimiento. Sus palabras denotan verdadera molestia con la decisión: “Me parece una medida muy desatinada, tomada por un grupo de personas, que seguramente son hombres o que nunca han puesto el cuerpo para traer una vida al mundo”.
Una de las cosas que resaltó como más importantes, es la relación que construye la mujer embarazada con su obstetra a lo largo de todo el embarazo y como parte de la preparación para el momento del nacimiento.
“Parece una decisión basada en números y estadísticas, y no en lo que necesitan la madre y el bebé en ese momento, que es contención y sentirse cómoda con el equipo médico que ella elija”, aseguró.
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La cantidad de cesáreas que se realizan superan considerablemente los máximos recomendados. Según el sector, se hacen entre 3 y 5 veces más.
Además, trajo a colación otro aspecto: “No tiene en cuenta la ley de parto respetado, que en conclusión nos dice que las decisiones del parto las toma la madre. Realmente es una locura, que nos deja en un lugar de objeto, donde una vez más no podemos tomar decisiones sobre nuestro propio cuerpo y nuestro parto”.
Para Fernanda, parir con el médico de guardia no asegura que no determine practicar una cesárea y toda esta situación pone a las mujeres en una situación aún más vulnerable. “Y sucede en uno de los momentos más importantes de nuestra vida, pariendo con alguien que ni siquiera sabemos el nombre ni su forma de trabajar. Va a ser en vano armar un plan de parto con quien te acompañó durante 9 meses, si finalmente vas a caer en manos de quien el Estado decida”.
El vínculo con el médico
Para entender la importancia del vínculo que se genera con el obstetra relató la experiencia con su primer embarazo. Había estado un mes internada por una arritmia fetal, lo que derivó en una cesárea. “Mi obstetra, el reconocido doctor Eztala, me acompañó cada día de esa internación eterna, preocupándose por mi y por mi bebé. No podría ni imaginar que él no hubiese estado conmigo en el momento del parto”, recordó.
“Hoy, para esta nueva hija, deseo de corazón poder tener un parto, ya sea vaginal o cesárea, acompañada del obstetra que yo elegí y en las condiciones que yo decida (...) Ojalá den marcha atrás con esta locura, piensen en políticas públicas que realmente puedan beneficiar a las embarazadas, prepararlas para el momento del parto y que escuchen lo que necesitamos en ese momento”, afirmó.
Sensación de inseguridad ante el parto
Para Erica, es fundamental poder tener a su hijo con el médico que ya la conoce, sobre todo en un momento tan crucial en el que el apoyo y la contención hacen la diferencia sobre cómo se sentirá.
“Me parece terrible que uno no pueda decidir con quién parir y cómo hacerlo, es su cuerpo”, subrayó esta joven que está esperando su segundo hijo.
“Yo ya tuve un parto en el que pude elegir el lugar y donde mi obstetra podía estar. El que esté mi obstetra presente para mi es muy importante ya que el me conoce desde mi adolescencia por lo cual tiene mis antecedentes, entre ellos un tumor en ovario extraído y un parto complicado con hemorragias”, sostuvo.
Sumó que además conoce sus preferencias. “Siempre me transmitió tranquilidad, sobre todo en el parto, me trató con cuidado y respeto que no todos lo tienen, sobre todo si no te conocen”, agregó.
“En este embarazo me encuentro con que puede que mi obstetra no esté en el parto lo cual ya genera inseguridades”, analizó.
Relató que ella eligió parto natural y debería ser un derecho poder elegir como parir. Es que contó que ella tenía verdadera fobia a pensar en la inyección de la anestesia peridural en su columna pero puede haber otras mujeres que tengan mucho temor a los procedimientos del parto natural y eso debería ser respetado.
“Es algo que voy a tener que pensar mucho -sostuvo la chica- tengo suerte de que el bebé y el embarazo general vayan bien pero puede cambiar a último momento y nunca va a ser lo mismo si hay una persona a la que no conozco”.
Para Érica, si la intención del ministerio es bajar los nacimientos por cesárea, debería realizar encuestas: “Se darían cuenta que una gran mayoría es por elección de la paciente, no por el ginecólogo”.
También mencionó la inquietud porque, con esta intención, se quiera sostener el parto natural aun cuando sería mejor una cesárea.
Mirada médica
El médico obstetra, Cristian Palomba, referente de Obum, también puso el foco en el vínculo médico-paciente. Dijo que están de acuerdo en la importancia de reducir cesáreas ya que los obstetras sostienen que cuando no hay indicación médica y por encima de ese 15% recomendado, no se han reportado mejoras para la salud materna y del bebe.
El profesional dijo que se trata de un tema complejo que no depende solo del médico, muchos pacientes también lo piden, y que por lo tanto debería hacerse un diagnóstico sobre los factores que influyen.
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Mencionó que, ante todo, se les está restringiendo la posibilidad de atender a sus pacientes: “Nunca se consultó a las pacientes, la mayoría, cuando nosotros le planteamos esta nueva situación, no lo pueden creer, están en contra, porque quieren que las atienda su propio obstetra (...) es un cambio cultural muy profundo intentar hacer esto, y lleva mucho tiempo”.
Además, agregó otro aspecto que cree que puede ser en detrimento del objetivo: “El obstetra de guardia no conoce a la paciente, y por lo tanto no sabe qué tanto desea un parto, si hizo el curso, cuál es su vivencia con respecto al nacimiento de su bebé (...) Y eso puede llevar a que, incluso, se aumente el índice de daño, porque quizás espere menos la evolución espontánea en un trabajo de parto que su propio obstetra. Entonces, incluso pensamos que, inicialmente, hasta se puede aumentar el índice de cesáreas si solamente se plantea esto como solución, porque el problema tiene muchas causas”.
Que dice el Ministerio de Salud
Desde el Ministerio de Salud buscan llevar tranquilidad ante esta situación y, sobre todo, subrayar que gran parte del rechazo tiene que ver con información inadecuada.
“Es importante recalcar que es un cambio estructural y cultural con un empoderamiento de cada mamá”, afirmó Natalia Courtis, directora de Maternidad e infancia de Mendoza.
“Quien debe dar confianza es la institución, que a su vez respalda al profesional que atiende un parto o realice una intervención, no es solo el profesional, por ello es tan importante la información que tenga la paciente”, expresó en relación a la mencionada confianza con el médico que ya se conoce
Resaltó que la confianza, seguridad y calidad que se brinde al momento del nacimiento excede la dependencia exclusiva de un profesional determinado y remarcó: “Tras toda esa información, si la paciente desea tener una cesárea, se respetará”.
En cuanto por qué consideran que la medida reducirá las cesáreas, sostuvo: “Al estar de guardia, el equipo tendrá los tiempos y porque la estrategia rompe la dependencia exclusiva del médico tratante, determinante estructural de la programación de cesáreas, mediante una reforma del modelo prestacional”
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Courtis explicó que toda paciente embarazada que concurra a la institución privada a tener a su bebé será atendida por el equipo del servicio de Obstetricia que se encuentre de guardia obstétrica, a la que fue derivada por su médico de seguimiento. Dijo que incluso puede suceder que el mismo médico pueda estar de guardia.
“La deriva conociendo y dando fe de la atención en ese servicio, porque sabe que esa mamá y su bebe tendrán la atención que necesitan, como sucede actualmente cuando, por ejemplo, el médico no puede asistir porque está enfermo o de vacaciones”, detalló la funcionaria.
Recalcó que al momento de ingresar todo el equipo obstétrico acompañará el proceso y los tiempos del parto y, en particular, respetará la decisión de la paciente.