12 de abril de 2026 - 08:00

"Epidemia" moderna: en Mendoza 6 de cada 10 niños nace por cesárea

Pese a que la Organización Mundial de la Salud sugiere que los nacimientos mediante este procedimiento quirúrgico no deberían superar el 15%, en la provincia llega a 8 de cada 10 niños en hospitales privados y a 42% en los públicos. Causas, consecuencias y riesgos.

Mientras que los organismos internacionales de salud establecen un estándar para el nacimiento por cesárea, la realidad en los quirófanos locales muestra una brecha abismal. La cantidad de cesáreas que se realizan superan considerablemente los máximos recomendados. Según el sector, se hacen entre 3 y 5 veces más.

“Hay una epidemia de cesáreas”, diagnosticó la doctora Diana Fariña, ex directora de Maternidad e Infancia de la Nación en una visita a Mendoza esta semana. Con esta afirmación, volvió a poner sobre la mesa un tema de larga data, aunque pese a al debate, sin demasiados cambios. Peor aún, en los últimos años, la preferencia por realizar cesáreas sigue una tendencia al aumento sostenido.

Cesárea en alza

La Organización Mundial de la Salud recomienda que la proporción de nacimientos que se produzcan con este procedimiento quirúrgico sean entre 10 y 15 cada 100 (10% a 15%). Sin embargo, de acuerdo a los datos de la Dirección de Maternidad e Infancia de Mendoza, el promedio en la provincia es de 56,9%.

Aunque los hospitales públicos no están exentos del exceso, el escenario es peor en el sector privado.

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La cantidad de cesáreas que se realizan superan considerablemente los máximos recomendados. Según el sector, se hacen entre 3 y 5 veces más.

La cantidad de cesáreas que se realizan superan considerablemente los máximos recomendados. Según el sector, se hacen entre 3 y 5 veces más.

En 2024, se registraron en Mendoza 18.541 nacimientos. De ellos, 10.894 ocurrieron en hospitales públicos y 7.621 en hospitales privados. El resto de los bebés nacieron en otros lugares, como su propia vivienda.

En efectores públicos, la proporción de cesáreas alcanza al 42% mientras que en el sector privado ascienden a 78%, según los datos del último año estadístico cerrado que se tiene disponible. Es decir, el doble: son 4 de cada 10 nacimientos en las maternidades públicas y 8 de cada 10 en las privadas.

Esto implica que en 2024 nacieron bajo este procedimiento 4.575 bebés en el sector público y 5.944 en el privado; 10.519 en total.

Pese a que el tema del abuso de la práctica está planteado, lejos de revertirse, va en aumento: la proporción en la provincia pasó de 52,7% en 2020 a 54,6% en 2021. Luego a 55,1% en 2022, 56,2% en 2023 y 56,9% en 2024. En el sector público pasó de 34,7% en 2020 a 42% en 2024 mientras que en el sector privado el salto fue de 73,4% a 78,1%, es decir que el incremento fue mayor en el primero.

Sin beneficios para el bebé o la madre

“Se ve acá y en todos lados: hay una epidemia de cesáreas, hay mucha gente preocupada por bajarlo, y hay que escucharlos y darles la oportunidad de que se implemente eso; Organización Mundial de la Salud, OPS, todos están tratando de bajar el número de cesáreas”, apuntó Fariña.

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La cantidad de cesáreas que se realizan superan considerablemente los máximos recomendados. Según el sector, se hacen entre 3 y 5 veces más. (Imagen ilustrativa / Web)

La cantidad de cesáreas que se realizan superan considerablemente los máximos recomendados. Según el sector, se hacen entre 3 y 5 veces más. (Imagen ilustrativa / Web)

Asimismo, aclaró: Ojo, las cesáreas a veces están super bien indicadas, salvan la vida del bebé, salvan de vidas embarazadas, de ninguna manera estamos en contra de las cesáreas, lo que pasa que a veces hay un exceso de cesárea, y la cesárea al corto plazo parece que está todo bien, pero a largo plazo puede tener complicaciones, incluso en corto plazo “, señaló quien fuera jefa de Neonatología del hospital Garrahan.

Explicó que claramente hay un grupo de personas gestantes que tienen indicada la cesárea por cuestiones médicas pero hay un amplio grupo al que se le practica que no tiene indicación de cesárea. “La OMS tiene más o menos un número de cesáreas óptimo, uno puede desviarse 10% o 20% para arriba, pero de ninguna manera triplicar lo que dice”, remarcó.

Por qué bajar la cantidad de cesáreas

“La necesidad de mantener una baja proporción de cesáreas se plantea principalmente por razones de salud materna, neonatal y de uso adecuado de los recursos médicos”, explicó Natalia Courtis, Directora de Maternidad e Infancia de la provincia.

“La cesárea es una intervención que salva vidas cuando está indicada, pero su uso excesivo puede generar más riesgos que beneficios porque cuando no hay una indicación médica específica, la cesárea no mejora los resultados de salud materno infantil frente al parto vaginal. De hecho ya hay diversos estudios que

demuestran, por un lado que hay un aumento de la tasa de cesáreas, pero que dicho aumento no ha contribuido a la disminución de la mortalidad materno-infantil”, agregó.

“No hay evidencia que por encima de ese porcentaje de la OMS se aumente o se aporte algún beneficio en la mejora de la salud de las mujeres ni de los bebés”, coincidió Florencia Forno, gineco-obstetra y presidenta de Obstetras Unidos de Mendoza (Obum).

¿La cesárea es más sencilla que el parto?

Contrario a lo que podría pensarse, el aumento de las cesáreas no responde a una mayor incidencia de enfermedades o complicaciones médicas indiscutidas. Se trata, más bien, de un entramado de factores socioculturales y logísticos.

Forno señala que la cesárea programada suele presentarse como la opción “más sencilla” ante la lógica de las instituciones y la disponibilidad de servicios como anestesia. Sin embargo, destaca el peso de la presión social: “Hay una gran demanda social por la cesárea, porque se ha convertido en un procedimiento seguro y la gente la entiende como tal (...) También hay miedo al proceso, a la incertidumbre de no saber qué implica atravesar un parto. Hay mucho miedo al dolor”.

La falta de información de calidad masiva contribuye a que el parto vaginal sea visto con recelo. “Está instalado socialmente este concepto de que la cesárea resuelve de manera más sencilla”, añade la médica, quien personalmente se define como “amante del parto vaginal o natural siempre que sea posible en contextos de seguridad”.

El miedo detrás del estetoscopio: la judicialización

Para la obstetra, un factor determinante que impide revertir esta tendencia es la alta litigiosidad en la obstetricia. Muchos profesionales, ante el temor de enfrentar demandas por mala praxis en caso de una eventual complicación en un parto natural, optan por la vía quirúrgica ante el menor pedido de la paciente.

“Hoy por hoy la obstetricia, dentro de lo que son los juicios de mala praxis, es una de las especialidades más expuestas”, confiesa Forno. Este temor genera un freno a la hora de alentar los partos naturales: “Hay un temor en la especialidad de tener un reclamo legal. Si informo a la paciente, le aliento a que tenga un parto, y tuviéramos la eventualidad de que se presente una complicación, que después eso vuelva en forma de una demanda”.

La cesárea y los riesgos de una "cirugía mayor"

Aunque la técnica quirúrgica ha avanzado hasta ser considerada muy segura en el día a día, la evidencia científica sigue favoreciendo al parto natural cuando no hay riesgo médico. Forno explica que no es una opinión personal, sino datos estudiados: la cesárea aumenta el riesgo de histerectomía (extirpación del útero) e internaciones prolongadas para la madre, además de mayores probabilidades de que el bebé termine en neonatología.

Embarazo
La cantidad de cesáreas que se realizan superan considerablemente los máximos recomendados. Según el sector, se hacen entre 3 y 5 veces más.

La cantidad de cesáreas que se realizan superan considerablemente los máximos recomendados. Según el sector, se hacen entre 3 y 5 veces más.

“La cesárea es una cirugía mayor, conlleva riesgos como cualquier práctica quirúrgica, y esto lo tenemos clarísimo”, subraya la gineco-obstetra.

Courtis enumeró 3 puntos que resumen las consecuencias del abuso de esta práctica: mayor riesgo materno, riesgos para el bebé e impacto en el sistema de salud.

“La cesárea aumenta la probabilidad de: infecciones, hemorragias, complicaciones anestésicas, riesgos quirúrgicos, recuperación más lenta en comparación con el parto vaginal, complicaciones en futuros embarazos (Placenta previa, Acretismo placentario (condición grave), rotura uterina)”, enumeró. Además sumó que la recuperación es más lenta, el postparto de es más doloroso y largo, lo que puede dificultar el vínculo inicial con el bebé y el establecimiento de la lactancia materna.

Riesgos de la cesárea para el bebé

En cuanto a los riesgos para el bebé, Courtis señaló que los bebés nacidos por cesárea (especialmente sin indicación médica) pueden tener dificultad respiratoria transitoria al no pasar por el canal de parto (que ayuda a expulsar líquido de los pulmones). Además, muchos estudios científicos plantean cómo la falta de contacto con la microbiota vaginal influye en su sistema inmune a largo plazo.

Pero no dejó mencionar un punto complejo: que es más costosa para el sistema. Aclaró que los médicos cobran los mismo por los procedimientos pero requiere más recursos y sobrecarga el sistema.

Cómo revertirlo

En definitiva, Courtis resume que no es solo un problema médico, sino estructural y cultural. “Se necesitan cambios profundos en todo el sistema por eso desde el ministerio se ha establecido el plan de reducción de cesáreas que se implementará a partir del 1 de julio de 2026”.

Para Courtis es necesario, cambiar hábitos e influyen la falta de políticas públicas sostenidas, las expectativas sociales ya instaladas y la desigualdad entre sistemas públicos y privados.

En diciembre, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Ministerio de Salud de Mendoza lanzaron una estrategia pionera para la reducción de cesáreas innecesarias para evitarlas cuando no tuvieran indicación médica

El aumento sostenido de la tasa de cesáreas es un problema de salud pública”, manifestó entonces el ministro de Salud provincial, Rodolfo Montero. En ese contexto, con datos 2022, se resaltó que Mendoza presenta tasas superiores al promedio nacional (53,3% de la provincia frente a 43,3% en el país)

La estrategia incluye la adhesión voluntaria de instituciones de salud de los subsectores público y privado con un esquema de pago diferencial que incentiva el parto vaginal; organización de servicios con equipos dedicados y guardias activas; campañas de información y sensibilización dirigidas a los equipos y la comunidad, entre otras iniciativas.

En este marco, hace unos días además, se conoció que a partir de julio, las clínicas privadas de Mendoza modificarán la forma en que se atienden los nacimientos. Los partos serán atendidos por los médicos obstetras de guardia.

“Buscamos educar a las pacientes que sepan los riesgos y beneficios reales, qué deben esperar del parto, reducir la idea que la cesárea es más fácil o segura, cuando no hay una indicación para la misma, y en función a ello puedan decidir y elegir cómo nacerá su bebé porque se busca la seguridad y el bienestar de la madre y el bebé y la sostenibilidad del sistema de salud”, concluyó Courtis.

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