Salud mental: la pandemia y los efectos psicológicos en las personas

El contexto de pandemia por COVID-19 ha generado una crisis sin precedentes en diferentes planos (sanitario, económico y social), con consecuentes impactos en las personas y su salud mental. La Dra. Valeria El Haj señala algunos de los efectos psicológicos que pueden surgir como consecuencia de situaciones inesperadas y estresantes en los individuos.

En marzo de 2020, la OMS identificó a la infección por COVID-19 como una pandemia. A medida que la pandemia se extendió rápidamente alrededor del mundo, fue provocando un grado considerable de miedo, preocupación y estrés en la población en general.

Todas estas sensaciones son respuestas normales ante situaciones de incertidumbre, de cambios o crisis. “La pandemia actual ha cambiado la vida de muchas personas y en particular, sus costumbres diarias. Esta situación se agravó aún más en sus inicios por no saber cuánto tiempo duraría, con la consiguiente incertidumbre. Por esto muchas personas sintieron estrés, ansiedad, miedo, tristeza y soledad”, remarca la Dra. Valeria El Haj, Directora Médica Nacional de OSPEDYC.

Según estudios realizados en epidemias anteriores de coronavirus (no COVID-19) sugieren que las pandemias se asocian con una amplia variedad de síntomas y trastornos psiquiátricos, como pueden ser agresión, conciencia alterada, ansiedad, deterioro de la atención o la concentración, alucinaciones auditivas, confusión, estado de ánimo deprimido, insomnio, irritabilidad y deterioro de la memoria.

Uno de los factores que indudablemente ha repercutido en la salud mental de las personas ha sido el distanciamiento físico, que se alentó ampliamente para desacelerar la tasa de transmisión de COVID-19 entre el público en general, trayendo aparejado momentos de depresión para algunas personas, particularmente aquellas que viven solas, incluidos los ancianos.

Según la Dra. El Haj, “El COVID-19 impactó de diversas formas, generando problemas en la esfera psicológica en varios grupos etarios, incluidos los pacientes con COVID-19 y en los médicos que atienden a pacientes con dicha enfermedad, ya sea con un diagnóstico sospechoso o positivo. Además, este virus puede afectar negativamente a los pacientes que tienen trastornos psiquiátricos anteriores a la pandemia”.

Cada persona reacciona de un modo diferente ante el impacto psicológico provocado por la pandemia. Hay dos claros grupos etarios que fueron los más perjudicados. Por un lado los niños y adolescentes, debido al cierre de las escuelas, la cancelación de actividades públicas, y la prohibición de las experiencias interactivas, y por otro, las personas mayores, en especial si éstas padecen algún deterioro cognitivo, ya que pueden volverse más ansiosas, retraídas o estresadas.

“El aburrimiento y la frustración de no estar conectado a la rutina habitual de su vida, puede llevar a que el individuo pueden aparecer síntomas depresivos como: desesperanza, irritabilidad, cambios en el apetito y alteraciones del sueño” resalta la Dra. Valeria El Haj.

Estudios que analizaron el impacto psicológico de las medidas de confinamiento, detectaron algunos de los principales factores de estrés: la duración, el temor a contagiarse, la frustración, el aburrimiento debido al cambio en la rutina, los suministros insuficientes y la información inadecuada.

¿Cómo retomar nuestra rutina habitual?

Con la vuelta a esta nueva normalidad, después de un largo período de aislamiento social y preventivo que trajo algunas problemáticas en materia de salud mental es necesario que aquellas personas en riesgo presten atención a estas recomendaciones:

  • Retomá tus actividades habituales a tu propio ritmo: manteniendo los cuidados sanitarios que todavía se mantienen.
  • Realizá ejercicio: el entrenamiento es una herramienta muy útil para canalizar la energía, facilitar el sueño y disminuir el estrés.
  • Mantené contacto con tus seres queridos: es de vital importancia comunicarte con amigos o familiares. Elegí a quienes te generen confianza y puedas recurrir para mantener conversaciones cotidianas que te ayuden a establecer un lazo fuera de tu hogar.
  • Evitá el consumo de información negativa: si vas a mirar algo en la tele, elegí programas que te ayuden a desfocalizar y relajarte. Por otro lado, puede ser muy beneficioso para tu bienestar mental realizar actividades constructivas como: pintar, tocar algún instrumento o leer.
  • Prestá atención a tus signos vitales: ante situaciones de temor, la frecuencia respiratoria se acelera, produciendo un incremento del ritmo cardíaco y del nivel de ansiedad. Tomar conciencia de esos síntomas te va a permitir regularlos y gestionarlos de la mejor manera posible.
  • Validá lo que sentís: es importante reconocer y admitir lo que nos sucede. El miedo, producto de la crisis sanitaria, es totalmente normal y sano, ya que nos sirve como herramienta para detectar amenazas y establecer límites de seguridad.
  • Tomá el control: una buena herramienta para ganar seguridad es la de planificar y decidir a qué hora y dónde salir a dar un paseo, tus medios de prevención, los sitios que quieras visitar o con quién.

“Está claro que el confinamiento altera el curso psicosocial habitual, provocando un sentido inminente de ansiedad, temor y trastornos mentales pero retomar una vida social activa y saludable es posible”, concluye la Dra. Valeria El Haj.

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