19 de marzo de 2026 - 13:05

Según la psicología, quienes crecieron entre los 50 y 60 desarrollaron habilidades gracias al teléfono fijo

En una época marcada por la escasez tecnológica, millones de personas crecieron adaptándose a un sistema en el que cada interacción implicaba un desafío cotidiano.

Las personas que crecieron entre las décadas del 50 y 60 en Argentina no tuvieron una experiencia homogénea con el teléfono fijo. De hecho, desde el punto de vista histórico, muchos atravesaron una doble realidad: vivir primero sin acceso a este dispositivo y, recién años después —y no en todos los casos— incorporarlo al hogar.

Esta particularidad resulta clave para entender, desde la psicología, qué habilidades desarrollaron. Durante gran parte del siglo XX, tener teléfono en casa no era lo común, sino un privilegio. La infraestructura era limitada, los costos elevados y los tiempos de espera podían extenderse durante años.

Según registros históricos del sistema de telecomunicaciones argentino, en las décadas del 50 al 70 la demanda superaba ampliamente la capacidad instalada, lo que obligaba incluso a “comprar” el derecho a una línea o esperar largos períodos para su instalación . A esto se sumaba que, hacia fines de los 80, menos del 30% de los hogares tenía acceso a una línea telefónica .

Casi la mitad de los hogares tiene teléfono fijo
Casi la mitad de los hogares tiene teléfono fijo
Casi la mitad de los hogares tiene teléfono fijo

En ese contexto, el teléfono fijo era un bien escaso y compartido. Muchas familias recurrían a vecinos, comercios o teléfonos públicos para comunicarse. Incluso dentro de un mismo hogar, su uso estaba regulado y no era cotidiano. Por eso, esta generación no solo aprendió a comunicarse con el teléfono, sino también —y fundamentalmente— sin él.

Desde la psicología del desarrollo, este entorno híbrido (con y sin tecnología) favoreció la construcción de habilidades específicas. La clave no está solo en el aparato, sino en las condiciones de uso: escasez, espera, interacción directa y ausencia de inmediatez.

¿Qué dice concretamente la psicología?

Antes de la llegada de los celulares y la mensajería instantánea, hacer una llamada implicaba planificación, paciencia y exposición. No había anonimato ni inmediatez. Cada conversación requería atravesar filtros sociales —como hablar con padres o terceros— y sostener intercambios en tiempo real, sin posibilidad de edición.

Este entorno generó aprendizajes que hoy se analizan desde la psicología del desarrollo y la comunicación. La psicóloga e investigadora del MIT Sherry Turkle, autora de “Alone Together”, sostiene que las tecnologías digitales actuales reducen la tolerancia a la incomodidad en la comunicación. En contraposición, explica que las generaciones anteriores desarrollaron mayor capacidad para sostener conversaciones complejas y manejar silencios.

Por su parte, un informe del Pew Research Center sobre hábitos de comunicación intergeneracionales señala que quienes crecieron sin tecnologías digitales tienden a valorar más la interacción directa y presentan mayores habilidades conversacionales.

La evidencia sugiere que el uso del teléfono fijo no fue la causa única, pero sí un factor relevante dentro de un ecosistema más amplio que favoreció ciertas competencias.

Mendoza perdió casi la mitad de sus teléfonos fijos en la última década. | Foto: Los Andes
Foto: Los Andes

Foto: Los Andes

Habilidades más destacadas de quienes crecieron con los primeros teléfonos fijos

1-Tolerancia a la espera

Llamar implicaba no saber si alguien atendería. Esto fortalecía la paciencia y la regulación emocional.

2-Memoria activa

Era necesario recordar números telefónicos, lo que ejercitaba la memoria a largo plazo.

3-Comunicación verbal clara

Sin emojis ni textos, todo dependía del tono, la dicción y la capacidad de expresarse.

4-Habilidades sociales formales

Hablar con adultos o desconocidos requería cortesía y adaptación del lenguaje.

5-Resolución de situaciones incómodas

Enfrentar rechazos, silencios o malentendidos en tiempo real fortalecía la resiliencia social.

Desde la psicología cognitiva, estos aprendizajes se vinculan con lo que se conoce como “entrenamiento contextual”: el entorno obliga al cerebro a adaptarse y desarrollar recursos específicos. En este caso, la limitación tecnológica actuó como estímulo para habilidades que hoy pueden quedar relegadas por la automatización digital.

Sin embargo, los especialistas advierten que no se trata de idealizar el pasado. Cada generación desarrolla competencias acordes a su contexto. Así como antes se entrenaban la memoria y la comunicación oral, hoy se potencian la multitarea, la alfabetización digital y la rapidez de respuesta.

LAS MAS LEIDAS