15 de enero de 2026 - 18:50

No vuelvas a caer en ellos: los errores más comunes a la hora de realizar tu entrenamiento

Estos errores se manifiestan de manera progresiva y se traducen en bajo rendimiento, frustración y abandono del ejercicio.

Por sí solo, el deporte no hará bajar de peso. El aspecto nutricional es fundamental: para notar cambios debe estar asociado a una ingesta adecuada o baja en calorías y buena hidratación, de manera disciplinada.

Cuáles son los errores más comunes a la hora de entrenar

Uno de los puntos más descuidados es la hidratación.

- El organismo necesita líquidos de forma constante y esta demanda aumenta durante el ejercicio. Beber solo cuando aparece la sensación de sed no alcanza para mantener el equilibrio.

- La hidratación adecuada debe realizarse antes, durante y después de entrenar, con mayor atención en días de calor o humedad. Para rutinas de hasta una hora el agua suele ser suficiente, mientras que en entrenamientos más prolongados pueden incorporarse bebidas deportivas.

- En cambio, las bebidas energizantes, el alcohol, el café y las gaseosas no resultan convenientes porque favorecen la deshidratación. Junto con esto aparece otro error habitual: alimentarse de manera desequilibrada o insuficiente.

Con el aumento de las temperaturas, la llegada de la primavera y el verano, la hidratación se vuelve esencial para nuestra salud y bienestar.
Con el aumento de las temperaturas, la llegada de la primavera y el verano, la hidratación se vuelve esencial para nuestra salud y bienestar.
Con el aumento de las temperaturas, la llegada de la primavera y el verano, la hidratación se vuelve esencial para nuestra salud y bienestar.

Una buena alimentación

La alimentación necesita ser variada y adaptarse a la intensidad, la frecuencia y el tipo de actividad, además de contemplar las características físicas de cada persona.

- Las dietas de moda o extremadamente bajas en calorías, sobre todo en adolescentes, pueden generar efectos rebote y trastornos alimentarios.

También se observan fallas en los tiempos de ingesta.

- Entrenar en ayunas puede provocar hipoglucemia y disminuir el rendimiento, mientras que hacerlo inmediatamente después de una comida abundante dificulta la digestión y genera malestar.

- Un desayuno equilibrado o una colación liviana, junto con al menos una hora de espera tras una comida principal, permiten afrontar el ejercicio con mayor seguridad.

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La importancia de planificar

La indumentaria y la planificación ocupan otro lugar clave.

- Usar ropa incómoda o calzado inadecuado incrementa el riesgo de lesiones.

- La vestimenta debe facilitar la transpiración y las zapatillas tienen que amortiguar el impacto, especialmente al caminar, correr o saltar.

- Abrigarse en exceso o utilizar fajas térmicas no acelera el adelgazamiento. La mayor transpiración solo implica pérdida de líquidos y minerales, con el consiguiente descenso del rendimiento.

Ejercicio

¿Cómo programar la rutina?

Entrenar sin una rutina personalizada o copiar programas ajenos también suele derivar en lesiones y abandono.

- La progresión debe ser gradual y adaptada a cada persona, con variaciones de ejercicios e intensidad para evitar que el cuerpo se estanque.

- El calentamiento previo y la elongación posterior son otros puntos que muchas veces se omiten. Estos momentos preparan al cuerpo, mejoran la flexibilidad, contribuyen a la postura y reducen el riesgo de lesiones.

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