Caminar y nadar no son las únicas alternativas para cuidar el corazón después de los 60. En casa, sin equipamiento especial y con un elemento tan cotidiano como la música, es posible realizar una actividad aeróbica eficaz, segura y adaptable. Se trata de bailes suaves con movimientos controlados que contribuyen a la salud física y psicológica.
Esta práctica combina estímulo cardiovascular, coordinación y disfrute, tres factores que los especialistas consideran claves para sostener la actividad física en el tiempo.
Con el envejecimiento, el sistema cardiovascular experimenta cambios fisiológicos: disminuye la capacidad aeróbica máxima, las arterias pueden volverse más rígidas y la frecuencia cardíaca responde con menor rapidez al esfuerzo.
Frente a este escenario, la Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos mayores realicen al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada para reducir el riesgo de enfermedad coronaria, hipertensión y accidente cerebrovascular. No es imprescindible que esa actividad sea estructurada en un gimnasio; lo importante es que eleve la frecuencia cardíaca de forma sostenida y segura.
Bailar en el living o la cocina de casa puede ser considerado un ejercicio en adultos mayores
Los bailes suaves cumplen con ese criterio. Investigaciones publicadas en revistas como Circulation, de la American Heart Association, han señalado que las actividades aeróbicas moderadas mejoran la función endotelial —es decir, la capacidad de los vasos sanguíneos para dilatarse— y optimizan la circulación.
Además, estudios difundidos en Frontiers in Aging Neuroscience destacan que el baile en adultos mayores no solo mejora la resistencia cardiovascular, sino también el equilibrio y la coordinación, reduciendo el riesgo de caídas.
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A diferencia de otras prácticas más monótonas, la música introduce un componente emocional que favorece la adherencia. El ritmo ayuda a mantener una intensidad constante y convierte el ejercicio en una experiencia placentera, lo que aumenta la probabilidad de sostenerla en el tiempo.
Desde el punto de vista fisiológico, mover brazos y piernas al compás de una melodía activa grandes grupos musculares, incrementa el consumo de oxígeno y estimula el retorno venoso desde las extremidades inferiores hacia el corazón, favoreciendo la circulación.
Cómo hacer bailes suaves en casa de forma segura
El secreto está en la moderación. No se trata de realizar coreografías exigentes ni saltos de alto impacto, sino de mantener desplazamientos laterales, movimientos de brazos y pasos básicos que eleven el pulso sin generar agotamiento extremo.
El Colegio Americano de Medicina del Deporte recomienda que, durante la actividad aeróbica, la intensidad permita hablar con cierta dificultad pero sin jadear, una referencia práctica conocida como “prueba del habla”.
Como toda actividad física en mayores de 60 años, es conveniente contar con aprobación médica en caso de enfermedades cardiovasculares, hipertensión no controlada o problemas de equilibrio. También es importante elegir un espacio libre de obstáculos y utilizar calzado adecuado para evitar resbalones.
Tips para ejercitarse en casa
- Elegir música con ritmo moderado y constante.
- Utilizar calzado cómodo y antideslizante.
- Comenzar con movimientos suaves de brazos y marchas en el lugar durante 3 a 5 minutos para entrar en calor.
- Incorporar pasos laterales, desplazamientos cortos y balanceos controlados.
- Mantener la postura erguida y el abdomen levemente activado.
- Coordinar la respiración, evitando contener el aire.
- Realizar la actividad entre 15 y 20 minutos, según tolerancia.
- Finalizar con movimientos más lentos y respiraciones profundas para volver a la calma.
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