La coxinha de frango es una de las comidas callejeras más populares de Brasil. Este bocado, similar a una croqueta o bomba frita, tiene forma de lágrima y está relleno con pollo desmenuzado y queso cremoso. Su textura crujiente por fuera y suave por dentro la convirtió en un clásico infaltable en bares, panaderías y fiestas brasileñas.
Esta preparación forma parte de los llamados salgadinhos, pequeños bocados salados que se consumen como snack o entrada. Su nombre proviene de la palabra portuguesa coxa, que significa “muslo”, ya que originalmente su forma imitaba una pequeña pata de pollo. Con el tiempo,la receta se popularizó en todo Brasil y hoy es uno de los platos más queridos de la gastronomía del país.
Tradicionalmente, este plato se rellena con pollo desmenuzado y queso catupiry, un queso crema muy típico de Brasil. Sin embargo, fuera de ese país suele reemplazarse por mozzarella u otro queso cremoso que permita lograr una textura similar.
Receta
Esta receta de Brasil enloquece a todos por su sabor único.
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Ingredientes
Para la masa
Caldo de pollo.
25 g de manteca.
1 cucharada de pimentón.
2 tazas de harina común.
Para el relleno:
1 pechuga de pollo.
Verduras.
1 cebolla mediana.
2 dientes de ajo.
1 cucharada de pimentón.
1 cucharadita de cúrcuma.
1 cucharada de extracto de tomate.
Queso mozzarella en cubos.
Receta
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Paso a paso para hacer esta receta
Primero se cocina la pechuga de pollo en agua junto con las verduras hasta que esté bien tierna. Luego se retira, se deja enfriar y se desmenuza. El caldo de cocción se reserva porque se utilizará para la masa.
En una sartén se sofríen la cebolla y el ajo picados hasta que estén transparentes. Después se agrega el pollo desmenuzado, el pimentón, la cúrcuma, el extracto de tomate y un pequeño chorrito de caldo. Cocinar unos minutos.
Para la masa, se coloca en una olla el caldo de pollo junto con la manteca y el pimentón. Cuando comienza a hervir se incorpora la harina de golpe y se mezcla constantemente hasta formar una masa homogénea que se despegue de la olla.
Una vez tibia, se toman porciones de masa, se aplastan con la mano y se coloca en el centro un poco del relleno de pollo junto con un cubito de mozzarella. Luego se cierra formando la clásica forma de lágrima o muslito.
Finalmente, las coxinhas se rebozan y se fríen en abundante aceite caliente hasta que estén doradas y crocantes.
El resultado es un bocado irresistible: crujiente por fuera, cremoso por dentro y lleno de sabor. No es casualidad que sea uno de los íconos más queridos de la cocina brasileña.