La psicología afirma que las personas nacidas entre 1960 y 1970 se volvieron resilientes por este tipo de abandono

Un análisis de más de 50 investigaciones vincula la capacidad de autorregulación de los adultos mayores con la libertad absoluta y los peligros que enfrentaron solos en su infancia.

Las escenas cotidianas de chicos jugando solos en la calle hasta el anochecer parecen hoy relatos de ciencia ficción. En aquel contexto, la preocupación principal de los padres era simplemente que sus hijos llegaran a tiempo para la cena. Esta realidad permitió el desarrollo de una gran capacidad de adaptación, pero también generó adultos con una marcada dificultad para pedir ayuda.

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El impacto de la sobreprotección y el fin de la autonomía

La capacidad de gestionar emociones y comportamientos sin depender de terceros se entrena en situaciones comunes como el aburrimiento o la resolución de conflictos con amigos. Estas experiencias, habituales hace décadas, son cada vez más escasas en la actualidad debido al miedo a los peligros externos y al control constante. El estudio advierte que la intervención permanente de los adultos limita el desarrollo de habilidades emocionales fundamentales.

La psicología moderna asocia la sobreprotección parental con un incremento en los niveles de ansiedad y depresión en las nuevas generaciones. Al evitarles cualquier situación incómoda o resolverles cada inconveniente, se les quita la oportunidad de aprender de la frustración desde edades tempranas. Según el análisis, "aquellos niños desarrollaron una mayor resiliencia porque crecieron con altos niveles de autonomía e incluso con cierta falta de supervisión diaria".

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El papel del juego libre como entrenamiento emocional

El juego sin supervisión resulta determinante para que los niños desarrollen habilidades de autocontrol y adaptación. Actividades como trepar, explorar o incluso discutir con otros forman parte de un aprendizaje que no puede sustituirse con normas estrictas o entornos controlados. La falta de estos espacios está atrofiando la autorregulación necesaria para el bienestar psicológico.

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