11 de septiembre de 2026 - 22:22

Después de los 70, ni caminatas ni gimnasio: el patrón de ejercicio que mejora el equilibrio

No se trata de abandonar las caminatas ni el gimnasio. Para trabajar el equilibrio, hay un tipo de entrenamiento que incorpora un desafío diferente en la vejez.

Después de los 70, caminar continúa siendo una actividad beneficiosa, pero hacerlo de manera habitual no necesariamente entrena todas las capacidades necesarias para conservar el equilibrio. Para trabajar específicamente sobre la estabilidad y prevenir caídas, no hace falta gimnasio. Las recomendaciones para adultos mayores apuntan a ejercicios que obliguen al cuerpo a controlar la postura bajo diferentes desafíos.

La clave está en el entrenamiento multicomponente, que puede combinar equilibrio funcional, fuerza y movimientos cotidianos en una misma rutina. En lugar de limitarse a acumular pasos o utilizar máquinas, este enfoque introduce cambios de apoyo, desplazamientos y tareas progresivamente más exigentes que buscan preparar al cuerpo para situaciones habituales donde puede perder estabilidad.

Qué tipo de ejercicio ayuda a mejorar el equilibrio después de los 70

Las recomendaciones internacionales de actividad física para adultos mayores incluyen actividades multicomponente que prioricen el equilibrio funcional y el entrenamiento de fuerza.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que las personas de 65 años o más incorporen actividad física multicomponente de intensidad moderada o superior al menos tres días por semana, con énfasis en el equilibrio funcional y la fuerza.

El objetivo es mejorar la capacidad funcional y contribuir a prevenir las caídas

Esto significa que el entrenamiento no se concentra en repetir un único movimiento. Combina diferentes estímulos que obligan al cuerpo a ajustar continuamente su posición y mantener el control.

¿Por qué caminar por sí solo puede no ser suficiente para entrenar el equilibrio?

Caminar aporta beneficios cardiovasculares, musculares y funcionales, por lo que no existe razón para eliminar las caminatas de una rutina saludable.

La diferencia está en el estímulo

Durante una caminata habitual sobre una superficie estable, los movimientos son relativamente repetitivos. Un entrenamiento específico del equilibrio incorpora situaciones en las que el organismo debe realizar ajustes diferentes.

Por ejemplo, puede incluir cambios en la base de apoyo, movimientos en distintas direcciones, transferencias del peso corporal o ejercicios que exijan controlar la posición mientras se realiza otra acción.

Por eso, caminar y entrenar el equilibrio no son actividades enfrentadas: pueden cumplir funciones complementarias.

¿Cómo funciona el entrenamiento multicomponente?

La palabra describe precisamente su principal característica: no depende de un único ejercicio.

Una sesión puede combinar movimientos destinados a fortalecer las piernas con otros que desafían la estabilidad y tareas relacionadas con acciones necesarias en la vida cotidiana.

Entre los ejercicios utilizados habitualmente pueden aparecer:

  • Levantarse y sentarse de una silla de manera controlada.
  • Realizar elevaciones de talones.
  • Modificar progresivamente la posición de los pies.
  • Practicar desplazamientos bajo condiciones seguras.

La dificultad debe adaptarse a la capacidad de cada persona. Un ejercicio demasiado sencillo puede dejar de desafiar el equilibrio, mientras uno excesivamente complejo puede aumentar innecesariamente el riesgo de caída.

Después de los 70, el objetivo no es solamente mantenerse en movimiento: también es entrenar al cuerpo para responder cuando mantener la estabilidad deja de ser automático.

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