Hay recetas que nacen del ingenio, de aprovechar lo que tenemos en la heladera y transformarlo en algo completamente nuevo. Si tenés un poco de puré olvidado del día anterior o una papa solitaria, entonces podés preparar un clásico que muchas veces compramos congelado, las papas noisette.
Esas bolitas doradas, crocantes por fuera y tiernas por dentro, que parecen de restaurante pero que, con esta receta, vas a poder hacer en casa sin complicarte. No necesitás batidora, ni freidora, ni ingredientes raros.
Lo mejor de todo es que podés adaptarlas a tu gusto: con más o menos queso, con un toque de nuez moscada o pimienta, y hasta podés congelarlas antes de freírlas. Son perfectas como guarnición de cualquier plato o como picada para compartir.