Las rapiditas caseras necesitan apenas cinco ingredientes y una sartén bien caliente. La masa no lleva levadura ni requiere una fermentación prolongada, por lo que puede prepararse cuando hace falta resolver una comida con lo que hay en la alacena.
Estas tortillas finas se preparan sin levadura y se cocinan entre 30 y 45 segundos de cada lado. Sirven para wraps, tacos suaves o desayunos salados.
Las rapiditas caseras necesitan apenas cinco ingredientes y una sartén bien caliente. La masa no lleva levadura ni requiere una fermentación prolongada, por lo que puede prepararse cuando hace falta resolver una comida con lo que hay en la alacena.
La expresión “en segundos” corresponde a la cocción de cada unidad. Mezclar, dividir y estirar la masa demanda entre 15 y 20 minutos, especialmente si se deja un breve reposo para que resulte más elástica.
Con estas cantidades se obtienen entre ocho y diez rapiditas pequeñas. El agua debe incorporarse gradualmente, porque distintas harinas pueden absorber cantidades diferentes.
A medida que salen de la sartén, hay que apilarlas dentro de un plato y cubrirlas con un repasador limpio. El vapor que conservan evita que pierdan flexibilidad.
Si se cocinan demasiado, quedarán crocantes y se romperán al doblarlas. La sartén debe estar caliente para que se formen burbujas rápidamente, pero no tanto como para quemar la harina exterior.
Pueden rellenarse con pollo, vegetales, carne, huevo revuelto, queso, legumbres o preparaciones dulces. También funcionan como base de una pizza rápida: se agrega salsa y queso y se cocina unos minutos con la sartén tapada.