El Superintendente General de Irrigación, Sergio Marinelli, expuso este martes ante las comisiones de Ambiente y Recursos Hídricos, y de Obras Públicas de la Cámara de Diputados, donde brindó precisiones sobre el avance y la proyección del Plan Hídrico Provincial.
Su intervención se centró en la necesidad de consolidar una política de Estado para los próximos 25 años, capaz de anticiparse al impacto del cambio climático sobre la economía, la sociedad y el ambiente de Mendoza.
Durante la presentación, Marinelli explicó la metodología y los estudios realizados para elaborar un plan integral que permita un mejor aprovechamiento del recurso hídrico. Señaló que el esquema de gestión está basado en tres dimensiones: una estratégica —conformada por el Plan Maestro 2030/2040/2050, el Plan Hídrico Provincial y los planes por cuenca—; una operativa —que incluye fondos de resarcimiento y financiamiento internacional—; y una financiera, que contempla el nuevo Código de Aguas.
El funcionario detalló que el Plan Hídrico se organiza en torno a seis ejes de gestión: oferta, demanda, disponibilidad, sostenibilidad ambiental, educación y gobernanza. En este sentido, explicó que Mendoza cuenta con un sistema de irrigación históricamente diseñado para el uso agrícola, pero que los cambios urbanos han modificado las demandas sobre el recurso.
“Tenemos una primera etapa cumplida, que fue el plan maestro, elaborado con el aporte metodológico de especialistas. Ese documento nos permitió identificar las brechas futuras entre oferta y demanda de agua. Si no hacemos nada, la escasez será cada vez mayor. El plan también propone caminos, alternativas e inversiones necesarias para achicar esas brechas”, afirmó Marinelli.
Actualmente, Irrigación se encuentra en la segunda etapa, correspondiente a la redacción del Plan Hídrico Provincial definitivo. “Este plan debe tener directrices concretas y líneas de acción para toda la provincia. En paralelo, avanzamos con planes específicos por cuenca”, detalló.
El superintendente también puso el foco en la necesidad de fortalecer la infraestructura hídrica, mejorar el acceso a financiamiento para inversiones futuras, actualizar el marco normativo, y avanzar en la medición del recurso disponible y de su consumo. “Medir es fundamental para una gestión equitativa y eficiente”, subrayó, y remarcó que el objetivo es garantizar transparencia tanto en la calidad como en la cantidad del agua distribuida.
Uno de los puntos centrales de la exposición fue el desarrollo del nuevo Código de Aguas, definido como una herramienta clave que fue construida mediante un amplio proceso participativo. “Estuvo más de tres meses disponible en la web. Participaron productores, universidades, organismos de investigación, municipios y comunidades originarias”, explicó.
Por último, Marinelli insistió en la importancia de planificar con una mirada de largo plazo, adaptarse a los efectos del cambio climático y promover una transformación cultural en el uso del agua. “El desafío es gestionar con previsibilidad y sostenibilidad, tomando en cuenta la disponibilidad anual del recurso y sus variaciones según los ciclos climáticos”, concluyó.
El convenio con el CFI
La semana pasada, el gobernador Alfredo Cornejo aprobó mediante decreto la adenda al convenio celebrado con el Consejo Federal de Inversiones (CFI) para la elaboración del Plan Hídrico.
El documento fue suscripto el pasado 17 de febrero por el propio mandatario y el secretario general del CFI, Ignacio Lamothe. En ese entonces, el Ejecutivo provincial presentó junto con la empresa israelí, Mekorot, los resultados del Plan Maestro, en que estableció un déficit proyectado del 17% entre la demanda y la oferta de agua al año 2050.
En concreto, el convenio original, firmado en septiembre de 2022, tenía como objetivo diseñar un plan integral para la gestión del agua en la provincia.
La reciente adenda aprobada busca completar ese proceso mediante la consolidación de los diagnósticos ya realizados y la incorporación de un conjunto de medidas técnicas y operativas orientadas a mejorar la gestión, uso y protección del recurso hídrico.
Según el decreto, el nuevo documento contempla la participación de organismos como el Departamento General de Irrigación, Aguas Mendocinas (AySAM) y la Dirección de Hidráulica, además de equipos técnicos interdisciplinarios.
Estos organismos intervendrán en la validación de las propuestas y en la construcción de un enfoque integral que aborde las distintas dimensiones de la gestión hídrica, incluyendo abastecimiento de agua potable, saneamiento y control de riesgos aluvionales.
La adenda y sus anexos —publicados digitalmente junto con el decreto— establecen los parámetros y principios de funcionamiento que deben guiar el diseño final del Plan Maestro.
Entre los puntos más sobresalientes del anexo, se encuentra el desarrollo de los lineamientos técnicos que deben ser considerados en el documento principal y en los complementarios, incorporando criterios de sostenibilidad, eficiencia en el uso del agua, y modernización de los sistemas de monitoreo y control.
El objetivo final del plan es contar con una herramienta práctica e instrumental que permita la ejecución de políticas públicas en torno al agua, con base técnica sólida y articulación interinstitucional.