Mendoza avizora un panorama complejo en 2023 y ya habla de “rollear” su deuda

El ministro Víctor Fayad, durante la presentación del Proyecto en Diputados
El ministro Víctor Fayad, durante la presentación del Proyecto en Diputados

Un informe de la calificadora Moody’s centra el foco en la capacidad de pago que tendrá que tener la provincia el año que viene, ya que comenzará a pagar el capital de la deuda en dólares que renegoció en 2020. En el Gobierno hablan de “cuentas ordenadas” pero también hay incertidumbre sobre el futuro macroeconómico.

Mendoza afronta una época de crisis económica, principalmente en lo que respecta a un contexto macroeconómico complejo. Si bien se jacta de tener las cuentas ordenadas, más un superávit en lo que corresponde al acumulado del 2022, calificadoras de riesgo advierten potenciales riesgos hacia el 2023 a pesar de los buenos resultados fiscales que presentó Mendoza tanto el año pasado como en este ejercicio.

Un informe presentado a mediados de mes de la calificadora de riesgo Moody’s, se centró en las jurisdicciones sub soberanas del país, y puso algunas dudas respecto al año que viene en lo que corresponde al pago de las deudas.

Las mismas están centradas, lógicamente, en la macroeconomía que presenta el país y que afecta directamente en las provincias. No obstante, también marcan al 2023 como un año electoral, con la posibilidad que aumente considerablemente el gasto; y también suman que el año que viene será clave en lo que refiere al comienzo del pago de las amortizaciones de la deuda en dólares que contrajo la provincia y que renegoció en 2020, ya que, en contraparte, se terminan los períodos de gracia que la provincia había recibido.

Desde el Gobierno Provincial aseguraron que Mendoza tiene orden fiscal en base a austeridad en el manejo de las cuentas públicas, más allá del desfavorable contexto nacional. También hicieron referencia a un proceso de progresiva baja de presión fiscal, que naturalmente ha afectado la recaudación provincial, que de igual manera muestra en el primer semestre números verdes.

Sin embargo, hay prudencia en lo que respecta al 2023, año en el que será vital o clave la posibilidad de volver a refinanciar sus deudas que vencen ese año, que están en el orden de los U$S 126 millones (entre intereses y capital), sólo en lo que corresponde a las obligaciones en moneda extranjera. En lo que es deuda en pesos, Mendoza deberá desembolsar, también el año que viene, más de $17.000 millones.

En tanto, la deuda total son unos U$S 1.118 millones, según los datos del stock de la Deuda Pública del ministerio de Hacienda, actualizado a marzo de este 2022.

En lo que es recaudación, al mes de mayo Mendoza está un 2% arriba en términos reales comparado con el 2021 (aunque un 7% por debajo de la recaudación del 2017). Pero en detalle, sólo está un 4% arriba en Ingresos Brutos, un 9% abajo en recaudación del Impuesto Automotor y otro 5% abajo en Inmobiliario.

Incertidumbre

“No hacemos ‘futurología’ pero sí hay incertidumbre respecto a cómo estará la economía en el corto y mediano plazo. Tenemos que prepararnos para escenarios adversos”, declaró a Los Andes el ministro de Hacienda, Víctor Fayad.

El funcionario aseguró que Mendoza está -más allá de atender las necesidades actuales en un contexto de crisis - a la búsqueda de recursos para “hacer frente a desvariaciones” que podrían ocurrir, o incluso para afrontar la posibilidad de que la oposición no acepte otra vez la solicitud de “rollear” la deuda que vence en 2023.

Los servicios de deuda del 2023 serán más altos que en 2020 y 2021, porque en época de pandemia se planteó esta situación de complicación económica con los acreedores. Ahora que se enderezan las cuentas y se recupera la actividad, tenemos que hacer frente a nuestros compromisos”, planteó Fayad como un panorama general de la provincia.

De esta manera, y más allá que aguardan una buena respuesta del peronismo cuando se trate el Presupuesto 2023 en lo que corresponde la posibilidad de “rollear” la deuda, se está tratando de mantener reservas “para afrontar compromisos y no poner en riesgo la reputación de Mendoza”.

De esta manera, Mendoza buscará conseguir financiamiento en mercado local y en pesos para pagar la deuda en dólares.

Hasta la fecha, Mendoza tiene un nivel de reservas equivalente a poco más de lo que representa el pago de una masa salarial de los empleados estatales. Esto equivale a unos $13.500 millones.

Igualmente apuntó al PJ por tener una “doble vara” respecto a Mendoza y lo que hace Nación: “(Martín) Guzmán ‘rollea’ cada 15 días la deuda. Y en la provincia no han aceptado este instrumento, que sirve para invertir en capital”

Perspectivas sobre Mendoza y la presión de la deuda

El informe de Moody’s, en primer lugar, no cambia el tipo de riesgo crediticio ni la calificación de Mendoza (BBB-) respecto a calificaciones anteriores, y la ubica “con perspectiva estable”, es decir que “no se esperan cambios significativos en los fundamentos crediticios en el corto y mediano plazo”.

También plantea una buena posición de Mendoza respecto al resto de jurisdicciones, sobre todo al mostrar “mayor prudencia fiscal y balances positivos”, junto a Córdoba y Chubut.

Sin embargo, se abre el interrogante para la provincia, a partir de la perspectiva de que los mercados internacionales “continuarán virtualmente cerrados para la Argentina en el mediano plazo”, al indicar que las provincias con mayor exposición a deuda en moneda extranjera “deberán recurrir a fuentes alternativas de financiamiento o podrían verificar dificultades para cumplir con sus obligaciones en los próximos años”.

Según los datos de Moody’s, Mendoza roza el 60% de su porcentaje de deuda en moneda extranjera; mientras que en 2023, la deuda representará casi un 50% de los resultados operativos.

informe de Moody's
informe de Moody's

Un punto importante para Mendoza son los recursos que extrae del petróleo. De hecho, es la cuarta provincia productora de crudo del país, con un 11,6% de la producción nacional al 2021, lo que le permite recibir regalías hidrocarburíferas vinculadas a la evolución del tipo de cambio, las cuales alcanzaron un 4,6% de sus ingresos operativos en el año 2021.

Según Fayad, cuando se refiinanció la deuda en dólares, “uno de los parámetros que se usó fue ver cuánto podíamos pagar por año al medir las regalías de la provincia”. En 2021 Mendoza recibió unos $12.000 de regalías -lo que corresponden a U$S 100 millones-, por lo que el número es similar a lo que deberá abonar la provincia en 2023 de acreencias en dólares.

No obstante, siempre es importante tener en cuenta las variables que modifican esos recursos, que son para el Ministro “la cantidad de barriles de crudo que se venden, el precio y el tipo de cambio”. También remarcó que Mendoza “no tiene cedidas las regalías como garantía”.

A favor y en contra

Volviendo al informe de Moody’s, la fortaleza crediticia de Mendoza está vista en una “economía local diversificada que da soporte a la recaudación de ingresos propios” y en un “flujo de ingresos asociado a moneda extranjera en concepto de regalías”.

En tanto, sus debilidades se centran en “niveles de deuda moderados, aunque con cierta exposición a deuda en moneda extranjera parcialmente mitigado por ingresos dolarizados vinculados a regalías hidrocarburíferas”, y un “débil ambiente operativo de Argentina”, que es factor común a todas las jurisdicciones dentro del territorio nacional.

Ante esto, Fayad finalizó con dos cuestiones que podrían modificar la situación de Mendoza a futuro. Por un lado, la posibilidad de tener o no rollover de los vencimientos del 2023 para “mejorar la salud financiera de la provincia”; y por otro, mantener un nivel de reservas progresivamente mayor, para hacer frente a las obligaciones de la provincia.

En este contexto, el Gobierno enfrentará a fines de julio una nueva negociación paritaria con los gremios de la provincia, quienes exigen una reparación salarial frente al salvaje contexto inflacionario que azota al país y que apuntan principalmente al superávit mendocino.

“Es importante tener una provincia ordenada, pero es gracias a que hemos tomado decisiones coherentes en materia de gasto. No es política nuestra que el superávit se destine exclusivamente al pago de sueldos”, adelantó esta semana Fayad en la Legislatura, frente a las exigencias gremiales.

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