Mauricio Macri se mete de lleno en la discusión política rumbo a las próximas elecciones presidenciales e ironizó ante las versiones sobre una eventual candidatura en el año 2027. “¿Clamor? Para que cante de vuelta. Voy a volver a cantar”, lanzó entre risas al salir de una reunión en la sede nacional del PRO.
La frase del exmandatario en el periodo 2015-2019 apareció luego de que el presidente Javier Milei afirmara que “compite contra sí mismo” de cara a una posible reelección el próximo año.
El mandatario sostuvo que si su gestión merece continuidad, los argentinos “volverán a acompañarlo” en las urnas dentro de dos años. Sin embargo, Milei también sumó en la entrevista radial que “si hacemos un gobierno que no merece ser reelecto, no seremos reelectos”.
El expresidente reapareció en medio de la tensión interna que atraviesa el oficialismo por la disputa entre Santiago Caputo y Martín Menem. Un enfrentamiento que intentó ser apagado por el mismo Gobierno, primeramente con la “foto de unidad” en la previa del Tedeum. Luego, con la reunión de la mesa política.
Macri posiciona al PRO, pero “sin romper vínculos con LLA”
Según informó La Nación, Macri encabezó un encuentro con legisladores del PRO de distintos puntos del país. La reunión sirvió para empezar a delinear el futuro político del partido. El líder prepara nuevas recorridas nacionales con el objetivo de reposicionar al PRO y reforzar vínculos con los gobernadores.
La semana próxima viajará a Santa Fe para reunirse con Maximiliano Pullaro, uno de los dirigentes radicales que analiza construir una alternativa política por fuera del esquema libertario. En las últimas semanas también mantuvo encuentros con el mendocino Alfredo Cornejo y el cordobés Martín Llaryora.
Dentro del PRO conviven posiciones muy distintas respecto de Milei. Mientras algunos sectores impulsan sostener acuerdo con La Libertad Avanza, como Cristian Ritondo; otros dirigentes creen que el partido necesita recuperar autonomía y construir una propuesta pensando en las próximas presidenciales.
Esa discusión/disputa interna condiciona los movimientos que planea Macri. A simple vista, el expresidente intenta conservar la centralidad política de su propio partido, sin romper completamente los puentes con el oficialismo, donde Javier Milei no dará el brazo a torcer.