Dos ministros de la Corte piden utilizar lenguaje inclusivo en las normas

Mario Adaro y Omar Palermo. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes
Mario Adaro y Omar Palermo. Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes

La acordada para el nuevo funcionamiento interno marcó las diferencias por el uso del lenguaje. Mario Adaro y Omar Palermo lo dejaron por escrito.

La Suprema Corte de Justicia de Mendoza ajustó detalles para implementar la reforma que sancionó la Legislatura provincial. La discusión para realizar cambios no terminó con la ley promulgada que incluía género femenino y masculino.

Al redactar la acordada que deja claras las reglas sobre todo para los sorteos de causas, y puesta a las firmas, sólo se hace referencia a masculinos. Ante esto, Mario Adaro pidió el uso del lenguaje inclusivo y Omar Palermo adhirió. Duras críticas a sus pares.

Los nuevos tiempos demandan deconstrucciones que son impulsadas por parte de la sociedad. Y hay pretensiones de que los poderes del Estado se aggiornen. Uno de los ejemplos que marca estos procesos de cambio en marcha, son las nuevas legislaciones que incluyen a las mujeres como sujetos como fue el caso de la reforma del máximo tribunal. Es recordado que siempre se habló de terceras personas masculinas. “Los” y “las” ya forman parte del lenguaje y suelen incluirse en la técnica legislativa por nombrar sólo un ejemplo. Hay muchos más.

La reforma del máximo tribunal que había llegado a la Casa de las Leyes había despertado críticas, por varios puntos, pero también por su falta de perspectiva de género. Ministros, jueces, conjueces, funcionarios fueron los términos utilizados. Más de uno o una se preguntó si en el Poder Judicial no había ministras, juezas, conjuezas.

Luego de las idas y vueltas en el acuerdo entre quienes integran la Corte, se envió un texto consensuado por Dalmiro Garay, Pedro Llorente, María Teresa Day, José Valerio, Julio Gómez, Mario Adaro y Omar Palermo. La redacción se realizó con perspectiva de género y la promulgación se hizo de la misma manera.

Sin embargo, la Acordada 30.761 marcó un retroceso en materia de perspectiva de género advertido por dos ministros de la Corte como son Mario Adaro y Omar Palermo. Al momento de firmar, el ex ministro de Gobierno de Celso Jaque escribió de puño y letra: “Solicitamos uso de lenguaje inclusivo en normas SCJM”. La propuesta no es específicamente el uso de la letra E, sino de géneros en los artículos y cargos, como mínimo.

No retroceder

“Cuando hay un proceso de cambio, hay dimensiones y gradualidades. Hay mínimos y hay que hacer un esfuerzo”, dijo Adaro a Los Andes en referencia al “los” “las” como base. El magistrado insistió en acompañar las deconstrucciones de una sociedad patriarcal.

No sorprende que el Ministro se exprese sobre estos temas. Tiempo atrás, en un fallo que llegó a la Sala Segunda, hizo varias consideraciones en su argumentación y habló de las nuevas masculinidades en un caso que condena al padre de un niño de 8 años por mostrarle pornografía. La intención del progenitor era “prepararlo” para cuando fuera adulto.

“Las masculinidades en tanto hacen referencia a los modos en que los varones son socializados y a los discursos y prácticas asociados con las diversas formas de ser hombre en nuestra cultura occidental, promueven un modelo de género denominado ‘masculinidad hegemónica’ que le otorga mayor valor a lo masculino por sobre lo femenino e impulsa en los hombres ciertos comportamientos competitivos, la demostración de virilidad, la búsqueda del riesgo y hasta el uso de la violencia en determinadas circunstancias”.

Mario Adaro, ministro de la Suprema Corte de Justicia, criticó el lenguaje utilizado en la Acordada que marca las pautas de los sorteos de causas. Foto: Orlando Pelichotti
Mario Adaro, ministro de la Suprema Corte de Justicia, criticó el lenguaje utilizado en la Acordada que marca las pautas de los sorteos de causas. Foto: Orlando Pelichotti

En la sentencia, destaca la necesidad de cambiar conductas y avanzar judicialmente con perspectiva de género. “Estos mandatos son internalizados por el varón a través de una serie de mecanismos de socialización, consistentes en prácticas y discursos, donde –a modo de ejemplo– se motiva el uso de la fuerza y el menosprecio por mujeres y personas LGBTI, a demostrar constante virilidad hacia el interior de grupos de pertenencia, entre otros mandatos”, indicó.

Deconstrucción, perspectiva de género, nuevas masculinidades, lenguaje inclusivo”, describió Adaro. “Más allá de esta acordada, venimos en varios espacios judiciales, receptando el reclamo de la deconstrucción de una sociedad patriarcal y se empieza a consolidar la igualdad de derechos, perspectiva de género y en esa perspectiva, tenés esos eslabones”, agregó.

Por eso considera que el máximo tribunal “tiene una responsabilidad también de consolidación de ese reclamo y de esa lucha y de ese cambio revolucionario”. Con respecto a las diferencias entre la ley y la acordada consideró que “no podemos hacer avances y retrocesos porque las reivindicaciones son progresivas y no regresivas”.

Las nuevas discusiones

Omar Palermo también coincidió con su colega y compañero de sala. “Creo que aunque nos cueste, debemos utilizar el lenguaje inclusivo, pues de lo contrario no se refleja la participación plural de diferentes géneros lo que se genera es una negación de la participación -actual y futura- de géneros que no son el masculino en un espacio de poder como lo es una Suprema Corte”, expresó a Los Andes.

Omar Palermo, ministro de la Suprema Corte de Justicia, se sumó a las críticas por la falta de perspectiva de género de la Acordada. Foto: Orlando Pelichotti
Omar Palermo, ministro de la Suprema Corte de Justicia, se sumó a las críticas por la falta de perspectiva de género de la Acordada. Foto: Orlando Pelichotti

“Y eso es inaceptable por varias razones. Por una lado, porque es contraria a la propia ley cuya aplicación la acordada reglamenta, pues la ley utiliza en su redacción lenguaje inclusivo. Es decir, nuestra acordada desconoce la autoridad de la Legislatura. Por otra lado, porque nuestra Corte hoy no está integrada sólo por varones, de modo que la falta de lenguaje inclusivo conduce a una paradoja inadmisible: invisibiliza la presencia de nuestra única colega Ministra mujer”, agregó.

Por eso considera que “tenemos la obligación constitucional y moral de bregar para que en el futuro la pluralidad de géneros en su integración sea cada vez mayor y más diversa, como sucede en diversos otros organismos de características similares. Nuestra corte debe ser una abanderada en este sentido. Por ello creo que el hecho de que la ley haya utilizado el lenguaje inclusivo y la Corte no, es sin dudas regresivo”.

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