La Fiscalía de Homicidios realizó una doble imputación al joven de 17 años que se encuentra detenido, acusado de ser el tirador que disparó contra la niña de 12 años baleada en Godoy Cruz, en marzo pasado.
El agresor no sólo fue acusado por dispararle a la nena, sino también a su hermano, aunque este chico de 17 años no fue alcanzado por las balas.
La Fiscalía de Homicidios realizó una doble imputación al joven de 17 años que se encuentra detenido, acusado de ser el tirador que disparó contra la niña de 12 años baleada en Godoy Cruz, en marzo pasado.
El jueves por la noche, la fiscal Florencia Díaz Peralta imputó al joven por “homicidio agravado por el uso de arma de fuego, en grado de tentativa, por dos hechos”, delito que tiene penas que van de los 12 a los 15 años de prisión.
La fiscal no sólo consideró que la niña recibió tres disparos, sino que también su hermano, de 17 años, se encontraba en la línea de fuego, aunque no resultó herido. Este es el segundo hecho imputado, según explicaron desde el Ministerio Público Fiscal.
El acusado es menor, pero para la ley tiene el tratamiento judicial de un adulto ya que es mayor de 16, y por lo tanto pasó a estar en algún penal del sistema penitenciario provincial para menores.
El joven, cuya identidad no ha sido dada a conocer, fue apresado ayer en el barrio La Gloria de Godoy Cruz, en el marco de un megaoperativo realizado por personal de distintas dependencias, incluyendo drones de la Unidad de Vehículos Aéreos No Tripulados (VANT).
La medida se realizó en Maipú, Luján de Cuyo, Guaymallén y Ciudad y fue supervisada por la fiscal de Homicidios, Florencia Díaz Peralta, y la ministra de Seguridad y Justicia, Mercedes Rus.
Justamente, ayer la funcionaria provincial se refirió a la hipótesis que se maneja desde el comienzo de la investigación y que está “relacionada a una persona privada de libertad como posible autor intelectual, con vínculo con personas de afuera como autores materiales de los disparos, en un contexto ligado a la comercialización de estupefacientes, tanto intramuros como extramuros”.
Se trata de Pedro “Peter” Morales Anisco, actualmente detenido en el penal de Almafuerte, considerado por las autoridades penitenciarias como un preso de “muy alto perfil”, que había solicitado realizar una declaración informativa sobre el caso, pero esta medida nunca se realizó.
En la hipótesis de los investigadores, Morales sería el presunto organizador del ataque sufrido por la niña el pasado 21 de marzo en el barrio Los Cerrillos, de Godoy Cruz.
Y por eso, Francisco Machuca, abogado de Morales, realizó una presentación solicitando a la fiscal Díaz Peralta que no ordene la detención de su cliente en esa investigación (más allá de que está detenido), pues una medida de este calibre le perjudicaría en relación a la pena que se encuentra cumpliendo en la actualidad.
“Peter” está imputado desde agosto del año pasado, en una causa por venta y distribución de droga dentro del penal, junto a otros reclusos que estaban en el mismo módulo.
Justamente esta causa penal sería el detonante del brutal ataque a la nena. En ella, la Justicia Federal también ha imputado a Marcelo Agüero Declaux y su hermana, Yamila Agüero, quienes son, justamente, el padre y la tía de la niña herida.
Por otra parte, desde el hospital pediátrico Humberto Notti, informaron que la niña de 12 años se encuentra estable y está en condiciones de recibir el alta médica, algo que no sucederá cuando la justicia defina su situación social.
El violento ataque a la niña de 11 años ocurrió cerca de las 19:20 del sábado 21 de marzo en la intersección de calles Martín Coronado y El Carrizal, del barrio Los Cerrillos, cuando vecinos alertaron al 911 tras escuchar varias detonaciones de arma de fuego y ver a un hombre escapar corriendo del lugar.
Según los testigos, alguien golpeó la puerta de su vivienda y la menor salió a atender. En ese momento se produjeron los disparos y la menor resultó herida, en tanto que su hermano, que estaba en el lugar, resultó ileso.
La niña recibió tres impactos de bala calibre 9 milímetros, dos en la pierna izquierda, y otro en la mano derecha, mientras el tirador, que había logrado llegar a un patio interno de la vivienda, escapó por la calle El Carrizal y luego se habría subido a un auto que lo esperaba.
Según indicaron fuentes policiales, el agresor vestía campera azul con capucha y bermuda de jean. En la escena trabajó la Policía de Mendoza junto a peritos que secuestraron vainas servidas calibre 9 milímetros.