“Si quieres la paz, prepárate para la guerra”: Un error gravísimo, repetido por más de 17 siglos

Ha cambiado el poder, no basta territorio, población, riqueza, ni la capacidad militar. Hoy puede ser extremadamente desigual; este tipo de estrategia no asegura la victoria. Es necesario entender que la estrategia militar no determina con la victoria, si el triunfo no está acompañado de una estrategia efectiva de paz. Dicho de otro modo se puede ganar una guerra y perder la paz, abundan los ejemplos recientes: Afganistán para rusos y estadounidenses, Irak para EE.UU., guerras civiles, insurgencias, narcotráfico.

Palestinos inspeccionan los restos de edificios destruidos tras ataques aéreos israelíes sobre la ciudad de Khan Younis, en el sur de la Franja de Gaza, el 26 de octubre de 2023. (AP Foto/Mohammed Dahman)
Palestinos inspeccionan los restos de edificios destruidos tras ataques aéreos israelíes sobre la ciudad de Khan Younis, en el sur de la Franja de Gaza, el 26 de octubre de 2023. (AP Foto/Mohammed Dahman)

Este error fundamentó muchas estrategias militares, adquiere vigencia ante la invasión rusa a Ucrania y de Hamás a Israel. Dos diferentes conflictos no convencionales, una guerra no declarada sin atención a la Convención de Ginebra, otra, asimétrica entre un grupo guerrillero y un Estado plurinacional, ambas con efectos globales aún indeterminados. La estrategia en su significado original es el arte o los modos de dirigir operaciones militares. Supone la preparación de fuerzas armadas para defender o para atacar un enemigo y obtener la victoria. Aplicada tradicionalmente a Estados, está obsoleta: han cambiado las guerras, hoy son potencialmente, globales. Con diferentes actores: fuerzas regulares, mercenarios, delincuentes, terroristas, voluntarios internacionales, corporaciones.

Ha cambiado el poder, no basta territorio, población, riqueza, ni la capacidad militar. Hoy puede ser extremadamente desigual; este tipo de estrategia no asegura la victoria.

Es necesario entender que la estrategia militar no determina con la victoria, si el triunfo no está acompañado de una estrategia efectiva de paz. Dicho de otro modo se puede ganar una guerra y perder la paz, abundan los ejemplos recientes: Afganistán para rusos y estadounidenses, Irak para EE.UU., guerras civiles, insurgencias, narcotráfico.

Millennium Project ante un requerimiento del nodo de El Cairo elaboró durante tres años sus Escenarios de Paz en Medio Oriente. En vez anteponer la extrema dificultad de los eventos en el Medio Oriente, un equipo internacional comprometido en contribuir a la paz Israelí-Palestina diseñó escenarios con la esperanza que sirvan para mostrar que eso es posible. Identificados escenarios no-plausibles para la paz se realizó una segunda ronda de encuestas a más de 200 expertos de todo el mundo para generar y jerarquizar 108 acciones que servirían para concretar 7 precondiciones para la paz. El resultado se volcó en tres de escenarios normativos, los que han sido presentados alrededor del mundo para su crítica.

Partiendo del interrogante: ¿Por qué la gente cooperaría si un escenario de no- paz no puede ser imaginado como plausible por la mayoría en todas partes? Esos escenarios resultaron de la participación articulada de expertos en futuros, científicos sociales y representantes de instituciones y decisores político de todo el mundo involucrados en el Medio Oriente.

En esta investigación el Proyecto Millennium identificó siete precondiciones para la paz en el Medio Oriente:

1. Fronteras seguras para Israel

2. Establecimiento de un Estado Palestino viable e independiente

3. Resolución de la cuestión de Jerusalén

4. Finalización de la violencia en ambos lados y construcción de confianza

5. Desarrollo económico y social

6. Educación

7. Solución del status de los refugiados palestinos

Una lista de acciones para obtener esas precondiciones, incluyendo su importancia, probabilidad y también los potenciales resultados negativos fueron explorados en un total de 108 acciones compiladas y ordenadas por el panel de expertos.

Los Escenarios finalmente presentados fueron tres:

Escenario 1: Aguas Corrientes:

La crisis del agua llevó a negociaciones que construyeron la confianza de que la paz es posible e impulsaron las negociaciones políticas.

El impulso creció con los nuevos movimientos políticos; las series televisivas “Salaam-Shalom” complementadas por Internet con multitud de llamados por la paz; por tele-educación en los campos de refugiados; por los Acuerdos de Ginebra complementados por negociaciones de líneas directas, por un desarrollo conjunto con dinero proveniente del petróleo árabe y la tecnología israelí, por procesos de desarrollo participativo, nuevos oleoductos desde el Golfo hasta el Mediterráneo, y un único “calendario-matriz de locación” para compartir los lugares sagrados.

 Las tropas de la ONU hicieron valer acuerdos con armas no letales; y nuevas formas de colaboración internacional cimentaron la paz.

Escenario 2: La Ciudad Abierta:

El Nuevo Papa instó a líderes religiosos musulmanes y judíos a resolver el tema de la gobernabilidad en Jerusalén. La política, el poder y los medios jugaron todos un rol en el logro de la solución propuesta, que fue finalmente codificada en una resolución adoptada por la Asamblea General de la ONU.

La amenaza de una fatwa acabó con los bombardeos suicidas; cuando éstos cesaron, también lo hicieron las represalias israelíes.

 Gradualmente la educación de los jóvenes musulmanes cambió, las escuelas que alguna vez enseñaron el odio se moderaron.

En cuanto a los refugiados, los israelíes temían ser abrumados y superados en votos por inmigrantes palestinos en su sociedad democrática. La salida prometía ser inamistosa, pero un compromiso restrictivo concedía el derecho de votar solamente a personas que habían vivido en Israel por más de siete años.

 Finalmente, una propuesta histórica llegó a la ONU desde Israel –ofrecía garantías de seguridad israelí a cambio del establecimiento de un estado palestino permanente.

Escenario 3: Paloma:

“Paloma” era un discutido plan secreto israelí para desescalar y renunciar unilateralmente a represalias, para demostrar que los agresores eran los palestinos. Simultáneamente se llevaba a cabo, un debate secreto entre extremistas palestinos sobre escalar (o no) a armamentos más letales. Los contrarios a la escalada sostenían: “Si desistimos, Israel aparecerá como el agresor”. De cada lado, pues, tenían razones para querer detenerse, pero parecían paralizados por las circunstancias. La marea cambió cuando 27 pilotos israelíes declararon que no participarían en futuros ataques aéreos, comenzando el movimiento “Refusnik”. Lo que sucedió luego fue como una partida de ajedrez. Los israelíes obtuvieron una garantía del cese de los bombardeos; los palestinos lograron un acuerdo por el cual los israelíes se retirarían a las fronteras anteriores a 1967. Una serie de tratados de no agresión y acuerdos establecían que Israel tenía derecho a existir. Jerusalén se convirtió en una ciudad abierta, con su propio gobierno democrático. Se establecieron cupos inmigratorios. Comenzaron a fluir capitales extranjeros hacia el área. Aparecieron nuevos negocios y el desempleo entre palestinos cayó verticalmente. Es un ciclo auto-satisfactorio: la movida hacia la paz encendió de paz el ambiente.

Estos escenarios publicados en “2004 State of the Future”, se difundieron en el mundo a través de sus nodos. Es claro que los principales interesados, aunque algunos de sus representantes participaron de las encuestas, no comprendieron lo necesario de tener esto en claro. No obstante conservan plena validez y su revisión es aconsejable ante un panorama tan sobrio e incierto en la región.

* El autor es Licenciado en Ciencias Políticas. Doctor en Historia. Dirige el Centro Latinoamericano de Globalización y Prospectiva.

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