¿Noticias o chismes?

La noticia era en la antiguedad toda información de interés por algún motivo. Ese valor se conserva en el español de hoy, donde se la define como “noción o conocimiento”.

¿Noticias o chismes?
Las noticias se difunden a través de la red

Todos sabemos que, en la sociedad en que vivimos, tienen mucho impacto las noticias que, ciertas o no, nos llegan para leer o para escuchar. ¿Qué términos encontramos en el idioma para mencionar la circulación de novedades? En primer lugar, el vocablo “noticia”: ¿cuál es el origen del término y su significado actual? La palabra existía en latín como “notitia”, lengua en que tenía el valor de “noción, conocimiento elemental”. Se vinculaba al participio “notus”, del verbo “noscere”, que significaba “conocer”. La noticia era, entonces, toda información de interés por algún motivo. Ese valor se conserva en el español de hoy, donde se la define como “noción o conocimiento”, pero en el mundo de las redes sociales, cobra vida como el contenido de una comunicación antes desconocida y como hecho divulgado: “En pocos minutos, todos sabían la noticia del desabastecimiento de combustible”. Hablar de una “noticia bomba” es aludir a aquella que causa impresión a todos por ser imprevista y muy importante. Los informativos son “boletines de noticias” que, sistemáticamente dan cuenta de los hechos acaecidos en todas partes. A ninguno le gusta ser tachado de “atrasado de noticias” porque ello implica estar al margen de lo sucedido, que ya es común o sabido por todos.

“Noticia” suele alternar con “nueva”, tomado como sustantivo y usado, con el valor de “noticia o información sobre un hecho reciente”: “Vino a contarnos la buena nueva de su embarazo”. Por lo general, se usa en plural, precedido de “buenas” o “malas”: “A veces, las malas nuevas llegan más rápido que las buenas”. Existen locuciones acuñadas con este vocablo: “Coger algo a alguien de nuevas” significa que una persona sabe sobre un tema inopinadamente, esto es, sucede sin haber pensado en ello, o sin esperarlo.. Y de la persona que se complace en hacer circular malas noticias en forma anticipada, se dice que es “correo de malas nuevas”.

¿Y a qué se le da el nombre de “chisme”? El término ya existía en latín como “schisma” y, en aquel idioma, que lo había heredado del griego, tomaba el valor de “escisión, separación”. Hoy, un “chisme” puede ser una baratija o trasto pequeño, pero nosotros lo usamos para designar, coloquialmente, una noticia verdadera o falsa, o un comentario con que, generalmente, se pretende indisponer a unas personas con otras. Se encuentra allí patente el valor etimológico del término: “Con ese chisme, se revolucionó nuestra reunión”. El vocablo se vincula a “chismear” y “chismorrear”. El primero, que también puede ser “chismosear”, equivale a “hablar con indiscreción o malicia de alguien o de sus asuntos”: “Se caracteriza por su costumbre de chismear acerca de cada cosa que pasa en la institución”. También, coloquialmente, puede significar “contar algo con indiscreción o malicia”: “Indudablemente, ya alguien te lo ha chismeado”. En lo que se refiere a “chismorrear”, el diccionario lo define exactamente igual a “chismear”. Y el efecto de estas acciones será el “chismorreo” o “chismerío”. Y del encargado de llevar los chismes, se afirmará que es “chismoso” o “chismero”. Otra manera de nombrar a quien ejerce esa actividad es usar las formas surgidas por composición “llevaitrae” o “correveidile”, muy descriptivas del accionar rápido de quien ejercita la maledicencia y la murmuración. En nuestro país, no es muy usado el vocablo “cotilla”, tanto masculino como femenino, de valor coloquial y que nombra a aquella persona muy amiga de chismes y cuentos. A partir de este término, hallamos el verbo “cotillear”, también de uso coloquial, que significa “hablar de manera indiscreta o maliciosa sobre una persona o sus asuntos”: “Siempre los encuentro cotilleando en la cafetería”. También, “cotillear” tiene otra connotación negativa, ya que es el equivalente de “husmear, curiosear”: “La muy pícara anduvo cotilleando entre mis papeles”. El hecho de ejercer esta práctica es el “cotilleo”. ¿Y a qué le llamamos “cuento” en este orden de cosas? En este sentido, significa “embuste, engaño”: “Son puros cuentos”. Además, un “cuento” se define como un chisme o enredo que se transmite a una persona para indisponerla con otra: “Tejió una serie de cuentos, que la llevaron a disgustarse con Marisa”. Por ello se da la locución “venirle a alguien con cuentos”, expresión coloquial que señala que se le cuenta a una persona lo que no le importa o no desea saber”: “Por favor, no me venga con cuentos, no me interesan”. Del caló, nos llega otro término: de “bul”, cuyo significado es “porquería”, deriva “bulo” o “noticia falsa propalada con algún fin, generalmente para perjudicar a alguien”: “En época de elecciones, es lamentable cómo se ponen en circulación bulos de unos candidatos contra otros”.

Carácter negativo posee también el sustantivo “murmuración”, vinculado a “murmurar”, por el hecho de realizarse en voz baja, casi entre dientes, para perjudicar a alguien y censurar su conducta: “Andan tramando un complot y las murmuraciones van y vienen”. Parecido es “rumor”, término que proviene de lo fónico, pues al ser una voz que corre entre el público, evoca un ruido sordo y vago. Da origen a “rumorearse”, que es la acción de difundirse una noticia vagamente entre la gente: “Se rumorea que lo han dejado cesante”.

Similar valoración negativa posee “habladuría”, que es también un rumor, que corre sin fundamento, muchas veces de modo degradante e injurioso: “Desestímelo porque son meras habladurías”.

Las acciones que aparecen junto a estos sustantivos relacionados con la comunicación son “divulgarse”, “propagarse”, “propalarse”, “difundirse”, pero también, con valor metafórico, “correr” y “volar”: “Corrió rápidamente la noticia de su muerte” y “En el ámbito financiero, vuelan las novedades acerca del dólar”. Y nos quedamos pensando: “Es mejor un buen rumor que una mala noticia” y “Es buena noticia el que no las haya”. En el primer caso, se contrapone lo efímero del rumor frente a la firmeza de una noticia, pero se le atribuye al primero el carácter positivo frente al infortunio de la segunda. La paremia restante exalta el valor de un silencio tranquilo opuesto a la desazón de una noticia desagradable.

* La autora es profesora consulta de la UNCuyo

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