Ganar tiempo es lo que indica el momento

Una de las premisas del Gobernador, siempre es pertinente recordarlo, es cerrar su segundo mandato con una línea de sucesión si es posible radical, pero fundamentalmente en línea con el proyecto político que ideó y ejecutó desde su primera asunción, a fines de 2015. El sueño del tercer mandato consecutivo, como hace décadas el peronismo de Bordón, ya está cumplido, pero una sucesión hacia otro radical, en caso de ser posible, podría colmar las aspiraciones estratégicas del actual jefe del Ejecutivo.

El ministro de Defensa, Luis Petri, encabezó el acto por el aniversario del Ejército en el Cerro de la Gloria. Lo acompañó el gobernador Alfredo Cornejo. Foto: Prensa Mendoza
El ministro de Defensa, Luis Petri, encabezó el acto por el aniversario del Ejército en el Cerro de la Gloria. Lo acompañó el gobernador Alfredo Cornejo. Foto: Prensa Mendoza

La prioridad de gestión en las provincias sigue siendo la administración de los recursos que cada una tiene o puede lograr. En recientes declaraciones, Guillermo Francos reforzó la mirada del gobierno nacional con respecto a los fondos que no dejan de pretender los gobernadores. Ya como jefe de Gabinete, Francos se refirió a las gestiones que, incluso, realizan intendentes de ciudades del interior para reclamar más partidas desde la Nación, en especial para el transporte público. Reiteró que no habrá subsidios para esa actividad por tratarse de “temas de las provincias. Podemos discutir la coparticipación, pero no podemos por un lado reclamar federalismo y luego pedir subsidios a la Nación”, sentenció.

No hay por ahora marcha atrás. Es un claro cruce a las gestiones que se realizan a raíz de la estricta postura del gobierno nacional en lo que tiene que ver con el pretendido respaldo para financiar servicios que, según entiende la Nación, deben administrar las provincias según sus disponibilidades.

El freno a la obra pública es otro capítulo de la disputa. Recientemente, el cordobés Llaryora sugirió que le pedirían a la Nación hacerse cargo de alguna obra nacional importante inconclusa en la provincia mediterránea. Francos no vio mal la propuesta. Podría concretarse la iniciativa del gobernador de Córdoba. ¿Se podrá hacer lo mismo en otros distritos? Todo dependerá de la gravitación de los trabajos hoy pendientes o inconclusos.

Es una medida que se enmarca en aquella contundente definición de Milei cuando, en el inicio de su gestión, la relación con las provincias estaba en veremos: “No hay plata”. En ese contexto se ve inmerso, inevitablemente, el gobierno de Alfredo Cornejo. Por ello no deja de celebrar que la Legislatura avance con la aprobación de su paquete fiscal y del decreto para viabilizar la adenda firmada con el Ejecutivo nacional para replantear el uso de los recursos que estaban originariamente destinados a hacer Portezuelo del Viento. Un gran respaldo, pero también con la tremenda responsabilidad de su buena administración para que las obras a ejecutar sean realmente avances.

Tanto el llamado paquete fiscal como el decreto por los fondos tuvieron cómoda mayoría de votos en la media sanción de Diputados, esperándose un trámite similar cuando sea el turno del Senado. Las disidencias, dentro y fuera de Cambia Mendoza, en este caso quedan para la anécdota. Lo que vale para el Gobernador es el amplio margen por el que se impusieron sus iniciativas.

La adenda por los recursos de Portezuelo del Viento tuvo más votos en contra debido a la postura de una mayoría de legisladores del sur provincial, casi sin distinción partidaria, en línea con quienes entienden que por haber sido originariamente destinados a la frustrada obra malargüina, esos recursos deben quedar en esos departamentos. Una postura muy discutible, realmente, ya que el resarcimiento de la Nación fue por los efectos de la mal recordada promoción industrial que rodeó y perjudicó a Mendoza en prácticamente toda su superficie.

Más allá de los números y los recursos, el tema seguridad también tuvo su lugar en la agenda oficial semanal. Es un detalle importante de la gestión, algo que Cornejo siempre tuvo en cuenta en su paso por la función pública.

Por un lado, el Gobernador y su ministra Mercedes Rus pusieron en funciones a casi 200 efectivos policiales. Aumentan el número de integrantes de la fuerza, los que, según lo que anunciaron las autoridades, tendrán destino en lugares donde haya más requerimientos de refuerzos para cubrir la demanda de seguridad.

Como se ha dicho, un tema siempre sensible, que se mantiene entre las preocupaciones de la gente a pesar del duro momento económico que enfrenta la sociedad en general. Sin embargo, la mayoría de las encuestas indican que la ciudadanía respalda y confía en los resultados del ajuste económico. La cuestión de seguridad, en cambio, puede derivar en un dolor de cabeza para las autoridades si hay sucesión de casos que impacten fuerte en la sensibilidad ciudadana.

La estrategia de Cornejo se hizo extensiva al plano regional. Por eso logró reunir a los restantes gobernadores cuyanos para firmar el denominado Plan de Unificación de Controles Jurisdiccionales entre Mendoza, San Juan y San Luis, La firma se hizo junto al Arco de Desaguadero. La intención es la combinación de medidas que van desde la prevención y disuasión hasta la represión.

Es importante que las tres provincias intercambien información y monten estrategias en materia de seguridad, pero siempre que la calidad del servicio encuentre parámetros coincidentes entre las tres jurisdicciones.

Y mientras la gestión local transcurre, el escenario político que se viene tampoco deja de ser observado por el oficialismo mendocino.

En primer lugar, consumado el alejamiento de Nicolás Posse de la Jefatura de Gabinete muchos preguntaron en Mendoza qué sería en adelante de Omar de Marchi, el silencioso colaborador encargado de reforzar el vínculo entre aquella gélida y misteriosa conducción del funcionario depuesto y el Congreso. Generalmente en el ambiente político se decía que el mendocino había llegado a esa área de relaciones institucionales de la mano de Posse. Sin embargo, en el entorno de De Marchi aclararon que, en realidad, su impulsor fue el propio Milei, con el que el mendocino tejió buena relación cuando ambos eran diputados. Aparentemente el hoy presidente de la Nación le reconoció al ex vicepresidente primero de la Cámara de Diputados un trato cordial que se destacó sobre el resto. Es que hubo una mayoría de parlamentarios que siempre ignoró y hasta despreció al libertario, según señaló un allegado a De Marchi.

Por otro lado, la llegada a la Jefatura de Gabinete de un político dialoguista como Guillermo Francos puede interpretarse como favorable a De Marchi. Continuando en funciones puede lograr el reposicionamiento político que seguramente pretendió cuando aceptó estar en la órbita de Posse.

Mientras tanto, el fundador de La Unión Mendocina ya no descuida tanto su vínculo con Mendoza sabiendo que su función en un segundo o tercer plano a nivel nacional de algún modo lo obliga a reverdecer méritos en su terruño. Con más razón cuando la comarca libertaria local parece querer nuclear a cada vez más sectores que apuestan al éxito del modelo de Milei.

En lo referido al oficialismo mendocino, es indudable que Cornejo estira los tiempos sin dejar de pensar en lo que puede llegar a ocurrir dentro de más de un año en las legislativas de mitad de mandato de Javier Milei. Hay quienes opinan que el rotundo éxito de los libertarios el año pasado (Mendoza fue una de las provincias donde más porcentaje de votos consiguieron) no deja de impactar y preocupar al actual gobernador. Cornejo no querrá volver a perder abrumadoramente, como el año pasado, cuando el mileísmo obtuvo tres de las cinco bancas en juego para el Congreso nacional. Es un resultado que aun duele en el radicalismo mendocino.

Como señalamos hace una semana, Cornejo también puso la mirada en el intendente de la Capital, Ulpiano Suárez, con el que logró una suerte de acuerdo para que no haya desencuentros. Cada uno en su gestión. ¿Por qué? Porque el jefe capitalino puede llegar a ser el candidato a sucederlo. Ya se ha dicho que los funcionarios por los que Cornejo preferentemente quiso apostar (García Zalazar, Mema, Latorre) no despegan como quisiera el Gobernador. Aunque no perderá la confianza y la esperanza en ellos.

En cuanto al ministro de Defensa, Luis Petri, que no ha dejado de lado su aspiración provincial, puede transformarse en un indiscutido candidato del Presidente en Mendoza si le demuestra a Milei que detrás suyo se alinean propios y no tanto. Pero para ello falta mucho, ya que Petri está desarrollando una tarea interesante en su cargo nacional. Por lo tanto, más tiempo a favor de la estrategia de Cornejo, aunque éste, si llega a ser necesario, probablemente no dude en buscar tejer algún tipo de acuerdo electoral con los libertarios, dejando, por lo tanto, al justicialismo en una absoluta soledad y lejanía opositora.

Una de las premisas del Gobernador, siempre es pertinente recordarlo, es cerrar su segundo mandato con una línea de sucesión si es posible radical, pero fundamentalmente en línea con el proyecto político que ideó y ejecutó desde su primera asunción, a fines de 2015. El sueño del tercer mandato consecutivo, como hace décadas el peronismo de Bordón, ya está cumplido, pero una sucesión hacia otro radical, en caso de ser posible, podría colmar las aspiraciones estratégicas del actual jefe del Ejecutivo.

Ganar tiempo para definir una estrategia que tiene como claro objetivo el tema electoral parece ser la premisa del momento para Cornejo y su equipo. Mientras tanto, continuar con el orden en la administración de los recursos disponibles y evitar sobresaltos derivados de un ajuste por ahora inamovible que sigue contando, como ya señalamos, del consentimiento de un asombroso porcentaje de argentinos.

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