Freno de mano en la recomposición de precios relativos

El gobierno está convencido en demostrar un sendero de desaceleración inflacionaria. Sin embargo, esta interrupción puede jugar en contra e implicar un costo en términos fiscales y de confianza en la consistencia de la desinflación.

El alza de precios comenzó su desaceleración. Foto: Los Andes
El alza de precios comenzó su desaceleración. Foto: Los Andes

La inflación se encuentra en una senda decreciente. En marzo, se registró un aumento del 11%, 2,2 puntos porcentuales menos con respecto al segundo mes del año. La categoría que encabezó el aumento fue la de los Regulados (18,1%). Se ha comenzado con un proceso de reajuste de precios relativos. No obstante, aun en marzo muchos precios continuaban atrasados respecto al primer semestre del 2019. Prevaleciendo con una continuidad en la baja de la inflación, se anunció una nueva reducción en la tasa de política monetaria, al 50% anual (4,2% mensual). La postergación de nuevos aumentos se daría por estar logrando “cómodamente el superávit financiero”. Esto último podría obligar a una desinflación a costa de mantener una estructura de precios relativos distorsionada. Algo que se percibiría como una desinflación irreal, rápida y transitoria.

El sobreajuste durante el primer trimestre en obra pública y jubilaciones permitió un resultado financiero, que se utiliza para realizar la baja en subsidios a las tarifas de forma más lenta. Esto no resulta en un ajuste fiscal eficiente. Una pausa en el proceso de reacomodamiento perjudica a la economía. Desde lo institucional, evidencia cierta inconsistencia intertemporal.

En el plano cambiario, se volvió a la carga con una serie de medidas tales como un recorte de 10 puntos porcentuales en las tasas de pases (tasa efectiva mensual en 4,16%). La TNA quedó en 50% luego de 4 ruedas desde la última baja de tasas (donde también recortó 10 puntos). Este nuevo recorte podría interpretarse como un incentivo o penalización indirecta a los inversores que optaron por no participar en la licitación de Lecaps.

Al margen, a partir del 15/5 el coeficiente de encaje para los fondos comunes de inversión con cuentas a la vista remuneradas aumenta en 5 puntos, pasando de 10% a 15%. Lo que impactará también a cauciones bursátiles. Las tasas de los FCI dificultosamente puedan superar el 35% de TNA. El BCRA continúa con la licuación de los saldos reales previo a levantar el CEPO, y plantea alternativas para la demanda potencial de dólares. Por lo que se autorizó a las empresas a subscribir BOPREAL por el equivalente en pesos de las utilidades y dividendos pendientes.

El plano internacional terminó ofreciendo algo de alivio para los emergentes. Powell apagó los temores a una nueva suba de tasa de política monetaria. El FOMC mantuvo la tasa en el rango de 5,25% y 5,5% y se conocieron los últimos datos de empleo (un incremento mensual de 175.000 nominales nuevas frente a una expectativa de 250.000, lo que hizo subir ligeramente la tasa de desempleo a 3.9%).

En síntesis, la nueva administración se encuentra convencida en demostrar un sendero de desaceleración inflacionaria, para que los salarios comiencen a ganar terreno. Sin embargo, esta interrupción puede jugar en contra e implicar un costo en términos fiscales y de confianza en la consistencia de la desinflación.

*El autor es es profesor de la Universidad del CEMA

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