Entre el entusiasmo demócrata y la cautela radical

Los demócratas preferirían seguir solos, con el sello partidario, luego de varias experiencias formando parte de coaliciones de las que se tuvieron que retirar por desinteligencias.

Carlos Balter y Javier Milei

Foto: Ignacio Blanco / Los Andes
Carlos Balter y Javier Milei Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

Entre los espacios políticos mendocinos, el de los demócratas fue este año el más beneficiado con los resultados de las elecciones nacionales. Hacía mucho tiempo que el PD no adquiría el protagonismo que le aportó la candidatura presidencial de Javier Milei.

Darle cobertura institucional al líder libertario en los años previos constituyó una jugada acertada por parte de los referentes del tradicional partido conservador mendocino. Milei contaba con la fuerza arrolladora que ganaba adhesiones a su paso, mientras que los demócratas contaban con el sello y la personería partidaria capaz de evitarle la intemperie al ahora presidente electo.

Como ya se ha dicho, la presencia en el cuarto oscuro de la boleta electoral con el rostro de Milei fue determinante para que se registraran los resultados que lo posicionaron en las PASO y terminaron consagrándolo presidente en forma contundente en la segunda vuelta.

Se puede pensar que cuando se realicen las elecciones de medio término, dentro de dos años, el espacio libertario ya estará más consolidado y sus adherentes tendrán más autonomía en el apostolado libertario. Será necesario, por otra parte, si Milei pretende mejorar su representación en el Congreso en la segunda parte de su mandato. Mientras tanto resultará fundamental la capacidad negociadora de sus principales espadas, tanto en el Gabinete como desde las bancas, para conseguir el respaldo político que requieren las extremas medidas que promoverá ni bien asuma.

Queda claro que no sólo necesita el movimiento libertario el protagonismo de sus principales espadas. El sistema exige de la cobertura de muchos cargos legislativos y en el Ejecutivo, además de los pertenecientes al ámbito diplomático, que muchas veces requieren de políticos con experiencia y buena predisposición para la relación bilateral. En tal sentido, aparece el nombre de Carlos Balter, uno de los “padres” de la realidad actual del PD y titular del partido a nivel nacional, cercano, por otra parte, a Guillermo Francos, el principal armador y negociador que parece tener en estos momentos la estructura de Javier Milei. Otro mendocino experto en política, Gabriel Llano, también podría tener algún tipo de anclaje.

En cuanto al plano local, hay interés entre la dirigencia a cargo del partido que el sello del PD vuelva a tener peso propio, aunque el número de legisladores provinciales sea bajo. Es que, aprovechando el viento de cola que significó la presencia de Milei, los demócratas preferirían seguir solos, con el sello partidario, luego de varias experiencias formando parte de coaliciones de las que se tuvieron que retirar por desinteligencias (Cambia Mendoza) o que no tuvieron la respuesta electora deseada y esperada (Vamos Mendocinos en 2021). Con La Unión Mendocina, segunda con la candidatura de De Marchi en la pulseada de este año, igualmente tuvieron un relativo protagonismo.

Posiblemente la apuesta mayor sea representar a La Libertad Avanza dentro de cuatro años, cuando haya nueva elección de gobernador en la provincia. Dependerá en gran medida de lo que pueda producir y construir la presidencia de Milei.

Por el lado de los principales sectores partidarios de Mendoza, el radicalismo y el peronismo, ambos con la misma sensación de frustración: solo una banca ganada por cada espacio detrás de la fuerza arrolladora de La Libertad Avanza con sus tres bancas (Llano, Correa Llano y la libertaria Lourdes Arrieta).

De los 10 lugares que tiene Mendoza en la Cámara baja del Congreso, la mayoría también le puede pertenecer al eje demócrata-libertario, ya que a los tres espacios ganados en las elecciones recientes se puede sumar Alvaro Martínez, el demarchista que decidió romper ya formalmente con Pro y constituir el monobloque La Unión Mendocina, con más cercanía ideológica en este caso al sector libertario.

Cambia Mendoza aportará sólo tres bancas, en total, a lo que quede de Juntos por el Cambio, o en su defecto a la UCR. Lo más importante parece presentarse por el momento por el lado de Alfredo Cornejo. El reelecto gobernador es uno de los pilares de esa suerte de liga de mandatarios provinciales de Juntos por el Cambio que pretende ser un razonable equilibrio entre la minoría que tendrá Milei y el desconcierto que trasciende en el macrismo y la UCR.

Y el peronismo también tendrá tres votos a favor de lo que decida la siempre fuerte estructura de Unión por la Patria o como eventualmente pase a llamarse en adelante. De todos modos, habrá que observar qué replanteos se realizan dentro del peronismo luego de la contundente derrota en las recientes presidenciales. En ese sentido mucho dependerá de cómo siga influyendo el kirchnerismo en la estructura del PJ. Hay quienes siguen sugiriendo que se debe observar con atención la posible gestación de un nuevo peronismo no K aprovechando el efecto Schiaretti y la necesidad que tiene el espacio libertario de tejer acuerdos sustentables.

En síntesis, los demócratas disfrutan el buen momento en la provincia, aunque conscientes de que a nivel nacional formarán parte de un oficialismo por ahora muy minoritario. Lo recomendable, tener en cuenta que es demasiado pronto como para ilusionarse más de la cuenta.

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