Condenaron a un adolescente de 13 años a 12 años de prisión por matar a un hombre con un fusil

Ocurrió en Texas, Estados Unidos. El menor fue declarado culpable del homicidio de un empleado de restaurante. El crimen se desató en medio de una disputa entre su tío y la víctima.

Condenaron a un adolescente de 13 años a 12 años de prisión por matar a un hombre con un fusil
Niño de 13 años acusado de homicidio

En un caso impactante, un joven de 13 años fue condenado a pasar los próximos 12 años en prisión tras ser declarado culpable de un homicidio ocurrido en Texas. El incidente tuvo lugar en el estacionamiento de un restaurante en la ciudad de Keene, donde el adolescente disparó mortalmente a un empleado del establecimiento. La situación se desencadenó durante una fuerte discusión entre el tío del adolescente y la víctima Matthew Davis.

El veredicto fue pronunciado por un juez después de varios días de audiencias, destacando lo inusual de acusar a un menor de edad por homicidio. La identidad del acusado no ha sido revelada por la justicia.

Restaurante Sonic Estados Unidos. Lugar del suceso.
Restaurante Sonic Estados Unidos. Lugar del suceso.

El violento episodio se remonta al 13 de mayo, cuando el joven tomó un fusil AR del auto de su tío y abrió fuego durante la disputa entre la víctima y su familiar. La policía afirmó que el niño le disparó más de una vez a Matthew Davis en el estacionamiento del local “Sonic”. Ángel Gómez, tío del homicida, fue arrestado después de los disparos y enfrenta cargos de manipulación de pruebas. Un caso que aún está pendiente.

El proceso judicial del joven atrajo la atención no solo por la severidad de la condena, sino también por la peculiaridad de acusar a un menor de edad por homicidio. El juez dictaminó que el adolescente cumplirá su condena inicialmente en una institución del Departamento de Justicia Juvenil, pero con la posibilidad de ser transferido al sistema penitenciario para adultos en el futuro.

El abogado defensor, Seth Fuller, ha argumentado que la sentencia refleja un sentimiento de “ojo por ojo” característico en los condados rurales de Texas. “Mi cliente no tenía antecedentes juveniles, no estaba en una pandilla, no portaba armas, nada de eso” declaró el letrado.

Según S. Fuller, la justicia local consideró que la gravedad de sus acciones merecía una condena prolongada. Además, destacó que su cliente era “un buen chico” y que solo actuó desesperadamente en medio de una confrontación.

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