Federico Gambetta: “Por ética, o por exigencias del mercado, ser orgánico va a ser una obligación”

El joven ingeniero agrónomo es el director técnico de Alto Las Hormigas, una de las bodegas de referencia en los vinos orgánicos y ganadora en 2023 de 100 puntos Atkin.

Federico Gambetta: “Por ética, o por exigencias del mercado, ser orgánico va a ser una obligación”
Federico Gambetta, director técnico de Alto Las Hormigas y uno de los referentes en vinos orgánicos del país. - Gentileza

“El futuro llegó hace rato”, dice uno de los clásicos de “Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota”. Y en el mundo del vino, el futuro parece indicar que va hacia el cultivo orgánico, una práctica que viene desarrollándose hace ya un tiempo y que ha crecido mucho en el país, pero que apenas parece estar dando sus primeros pasos. Así lo entiende Federico Gambetta, uno de los jóvenes enólogos del vino argentino, que en 2023 ingresó al selecto grupo de los hacedores de vinos “perfectos”, ya que Tim Atkin le otorgó 100 puntos a Jardín de Hormigas Los Amantes Malbec 2021, justamente una etiqueta orgánica, demostrando que el segmento no solo avanza en cantidad, sino también en calidad.

Federico es el director técnico de la Bodega Alto Las Hormigas, un proyecto al que se sumó con su juventud e innovación en 2020 y donde forma parte de una especie de “dream team” del vino, ya que comparte trabajo con figuras mundiales del vino de la talla de Alberto Antonini y Antonio Morescalchi, referentes de la toscana, el también italiano Attilio Pagli y con el chileno Pedro Parra.

En su charla con Los Andes habló sobre lo que se espera para la próxima cosecha, lo que significa haber logrado un vino “perfecto”, los vinos orgánicos en Argentina y más.

Federico Gambetta (34) se ha convertido en uno de los pocos enólogos argentinos en lograr 100 puntos. - Instagram
Federico Gambetta (34) se ha convertido en uno de los pocos enólogos argentinos en lograr 100 puntos. - Instagram

- ¿Cómo viene la nueva cosecha?

- Es bastante heterogéneo a nivel Mendoza. El productor siempre sufre, esa es la conclusión. O es la helada, el granizo o el Zonda. Este año creo que es levemente mejor que el año anterior, porque el año pasado fue muy malo para la industria. Los números de INV ahora tienen un 50% arriba en producción con respecto al 2023, lo cual es bueno. No es muy bueno, pero es regular. Sí se suman dos cosas. Uno, las plantas el año pasado han sufrido muchísimo. Es lógico que este año, las plantas, vayan a estar medio desequilibradas. Se observa en algunos casos, en algunas zonas, algo heterogéneo. Eso sí, está sucediendo. Lo otro que ha sucedido, un poco más grave, es una manga de piedra en el Este y en Altamira, sobre todo, y, después, el viento Zonda ha hecho un daño altísimo en toda la parte de Tupungato, Gualtallary. El daño del Zonda es evidente, han tenido ese viento hasta cinco veces en un mes, que es muchísimo. No hay equipo de río que aguante. Eso a nivel cantidad y zonas.

Si tengo que decirte a nivel calidad, me parece que la primavera ha sido medianamente fresca, con algunas lluvias dando vueltas. Ha habido olas de calor, más que nada por el Zonda y han sido más puntuales. Después, sí lluvia o humedad. A ese nivel la primavera ha sido simpática. ¿Qué pasa ahora? Ahora es cuando se ven los pingos. El pronóstico es que es una añada de El Niño, una añada de lluvia. Pero hay dos caminos muy evidentes: uno, que sea más como la de 2021, cuando la lluvia fue puntual, cada tanto, y que creaba ventanas de cosecha, lo cual fue bueno y dio una añada maravillosa para la Argentina; el otro es una añada muy húmeda como la de 2016, que sería un desastre. Con eso no sabemos qué va a pasar. Es muy incierto.

Lo que sí sé es que hasta ahora, al menos para mí y en mis viñedos, me emociona lo viene. Tengo buen cuaje, un buen brote, la helada la pude defender perfecto y tengo uva que la veo bien. Creo que en general va a ser una mejor añada por el productor, en comparación al año pasado. Pero, lamentablemente, todavía tenemos mucho por recorrer. Quedan todavía dos meses y medio de estrés.

- Si hablamos del año que pasó, para vos y para Alto Las Hormigas fue un año muy importante, con un vino “perfecto” para uno de los críticos más influyentes. ¿Qué significa para vos como enólogo haber logrado 100 puntos?

- Creo que es un reconocimiento muy lindo al trabajo, a todo el compromiso de un equipo que hace cosas diferentes, como lo hacemos en vinos orgánicos, regenerativos y demás. Son cosas muy lindas. Y, sobre todo, es un reconocimiento a Mendoza. Creo que en un punto pone a Mendoza y a Argentina en la escena mundial y muestra que en este lugar se pueden hacer cosas muy buenas y de alto nivel.

En lo personal, por supuesto que es lindo. El secreto de los 100 puntos, al menos los nuestros, fue no buscarlos. Nuestro propósito es hacer vinos ricos, de placer y que lleven un mensaje. Siempre parafraseo a las Empresas B y digo que no tenemos que hacer el mejor vino del mundo, sino que tenemos que hacer el mejor vino para el mundo. Esa es mi búsqueda hoy y los 100 puntos llegan como consecuencia de ese trabajo. El mensaje es ese, es lindo, por supuesto, es un logro muy bonito y lo disfruto mucho con mi familia. Pero creo que no cambia nada. Todo sigue igual, el propósito es el mismo.

Gambetta junto a Tim Atkin. - Instagram
Gambetta junto a Tim Atkin. - Instagram

- Que sea un vino orgánico también es algo que marca un precedente, ¿cómo está hoy el segmento en el país?

- Si no es el primer vino orgánico en tener 100 puntos es uno de los primeros. Pero yo creo que el segmento está en una etapa incipiente. Creo que en los últimos dos o tres años se ha generado un poco de crecimiento de bodegas y vides orgánicas. Pero está muy lejos de un objetivo. En Italia, por ejemplo, hablamos de que más del 90% de los vinos son “bio”. Evidentemente estamos lejos, acá los números rondan el 10%. Todavía nos queda un camino largo para recorrer, pero es alentador, porque cada vez hay más y cada vez tenemos más conciencia de eso.

También se suma un punto que es crucial y es que el mercado, ya sea el interno o para la exportación en muchas partes del mundo, ya lo exigen. Si no hay alguna práctica verde dentro de tu empresa, ya te quedas afuera, te quedas atrás. Entonces creo que también, o por ética propia, o por exigencias del mercado, ser orgánico en breve va a ser casi una obligación.

- En un contexto de tanta incertidumbre como el actual del país, ¿dónde ponés el foco como productor?

- El foco lo pongo en tres lugares. El primer par son la viña y la bodega. Desde que tengo memoria y desde que trabajo en esto, siempre hay una crisis, sea cual sea el motivo. Entonces, creo que las raíces y la base de cualquier proyecto son el viñedo y la bodega. El foco está puesto ahí, en la calidad del producto. El punto número tres me parece que es la tomabilidad. Este aspecto es fundamental dentro del producto. Si queremos que aumente el consumo, tenemos que crear vinos que parezcan divertidos, interesantes, ricos, que den placer y tomables. Pero no me refiero a que solamente el vino pase rápido, sino que tenga un buen precio, accesible, que tenga un buen packaging, que tenga algo social, algo más atrás. Eso para mí es tomabilidad, que sea algo más complejo y no solamente abrir el corcho y tomar. El foco está ahí: el viñedo y la bodega para mantener la calidad de los productos, y después de consumir algo rico, fácil y a buen precio.

Federico Gambetta. - Instagram
Federico Gambetta. - Instagram

Perfil

Federico Gambetta tiene 34 años. Es Ingeniero Agrónomo graduado de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo y cuenta con un MBA en Negocios de la misma casa de estudios.

En cuanto a su recorrido profesional, fuera del país trabajó en Francia y Estados Unidos. En Argentina, durante tres años estuvo en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), donde estudió el comportamiento del Malbec ante el cambio climático.

A nivel bodegas, trabajó un año para Catena Zapata y luego pasó a Caro, el proyecto de alta gama de la familia Catena en alianza con la francesa Rothschild. Allí permaneció durante siete años como enólogo. Luego, hace poco más de siete años, llegó a Alto Las Hormigas, donde se desempeña como Director Técnico de la compañía.

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