La batalla de la aceptación corporal

Después de las críticas hacia Wanda Nara y la opinión de los cuerpos ajenos reflexionamos sobre este tema que se aborda hace años y que pide desesperadamente un cambio.

La batalla de la aceptación corporal
Aceptación corporal

La imagen corporal un tema tan mencionado por todos pero que muy pocas veces nos ponemos a reflexionar qué es realmente y que creencias tenemos con respecto a ella.

Este tema afecta mayormente a las mujeres, aunque en las últimos años empezó a afectar al género masculino también, pero las mujeres somos las que estamos más expuestas y sensibles a todo tipo de comentarios con respecto a nuestro aspecto físico, nuestro cuerpo e incluso nuestro peso.

La mayoría expresa sentir sufrimiento por no poder aceptar el cuerpo que se tiene en la actualidad, sea cual fuera, hasta no conseguir tener ese cuerpo o peso estandarizado que nos inculcaron que es el ideal y que además es totalmente irreal.

Esta lucha interna genera estrés, malestar, depresión e incluso una relación tóxica con los alimentos y nuestra propia imagen. En una sociedad donde se expone que ciertos cuerpos son aceptados y pueden usar cierto tipo de ropa (bikini, shorts, faldas cortas, vestidos ajustados, etc) y otros cuerpos no, generó hace años los boom de las dietas para bajar de peso, tratamientos estéticos y hasta pastillas con la falsa promesa de que lograrías la felicidad si encajas en el molde. Esa falsa ilusión “de felicidad plena”, que lograrás si conseguís cierto peso o forma o tamaño y que todos deberíamos vernos de la misma manera, y por supuesto con el mínimo esfuerzo posible.

Si alguna vez pasaste por esta situación, seguro reconoces que cuando logras ese objetivo “similar” tan deseado de peso ideal, tampoco te sentís del todo bien con vos misma. Entonces te formulo la siguiente pregunta: ¿Es tu peso lo que no te permite ser feliz y disfrutar la vida? ¿O es la aceptación de tu imagen corporal e incluso interna?

La aceptación como proceso integral

La aceptación corporal es un proceso integral no solo del aspecto físico, es aceptar también nuestras emociones, nuestra historia, quienes somos y cómo nos sentimos. Porque muchas veces creemos que para lograr la confianza, la seguridad, la autoestima lo que tiene cambiar es nuestro cuerpo, cuando en realidad lo que tenemos que trabajar es el vínculo con el cuerpo. La industria y la cultura detrás de la inconformidad corporal nos hizo creer que “cuando tenga el cuerpo que quiero voy a poder hacer todo lo que hoy no me animo o no hago” porque voy a ser una persona más confiada, más segura y más feliz. Pero en el fondo sabemos que nunca alcanza, nunca es suficiente, siempre faltan unos kilos más, o ahora tengo esas arrugas que me incomodan, o las estrías, la celulitis, etc. Y la inconformidad no tiene que ver con cómo se ve, sino cómo se percibe.

Entonces te invito a por lo menos intentar reflexionar sobre esto, en platearte si lo que tenes que trabajar es en la aceptación de tu cuerpo tal como está hoy y no esperar a tener ese peso o forma ideal para poder ser feliz, o sentirte seguro y pleno. La aceptación no se trata de “conformarte” con algo que no te gusta o no te sentís cómoda, sino aceptar el proceso, conectarte con tu cuerpo, con tus emociones y brindarle lo que necesita desde el amor y el respeto. Es trabajar en amarte “hoy” independientemente de si más adelante logras tener el cuerpo que querés, porque cuando lográs eso, no vivis aplazando la felicidad.

Lo que nos decimos a nosotros mismo es lo que reflejamos en los comentarios hacia los demás, si somos duros con nuestra imagen y nuestro cuerpo, seguramente también lo seamos con el cuerpo de los demás, opinando sobre su peso, su forma, como si tuvieras el derecho e incluso como si estuviéramos dentro de esa persona para saber cual es su historia, su proceso, sus emociones.

Diversidad corporal
Diversidad corporal

Normalicemos la diversidad corporal, no todos los cuerpos deben ser iguales ni del mismo tamaño ni contextura, y ninguno es mejor que otro, o debe ser visto más que otros. Somos más que un cuerpo, somos un ser completo, con cualidades, con virtudes.

Yo lo experimento desde lo personal y estando en un lugar dentro de la moda donde puedo empezar el cambio de a poco, donde puedo empezar a mostrar la diversidad de cuerpos, y no solo hablo de cuerpos grandes, sino también normalizar los cuerpos pequeños o más delgados que también sufren discriminación, o comentarios desafortunados. Empecemos por nosotros mismos, y cuando utilicemos palabras amables con nosotros, seguro lo haremos también con los demás. Normalicemos ser diferentes, ser únicos, ser diversos.

Bibliografía: Revolución del bienestar Yael Kritzer. Mi cuerpo sin reglas Noelia Previtera.

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