Pablo Granados encontró su lugar en el mundo lejos de las cámaras y el estrés porteño. En una amplia propiedad de campo, el rosarino se dedica a una vida sustentable donde el contacto con el aire puro es su prioridad absoluta.
El humorista decidió cambiar el ruido de la ciudad por la paz de la naturaleza. Remodeló una propiedad soñada que incluye huerta propia y espacio para animales.
Pablo Granados encontró su lugar en el mundo lejos de las cámaras y el estrés porteño. En una amplia propiedad de campo, el rosarino se dedica a una vida sustentable donde el contacto con el aire puro es su prioridad absoluta.
La casa combina un estilo rústico con todas las comodidades modernas, respetando la estructura original del lugar. Cada rincón refleja la personalidad del artista, quien se encargó personalmente de supervisar cada detalle de la obra.
Entre los grandes atractivos del terreno se destaca una antigua caballeriza recuperada y una huerta orgánica de la que se provee a diario. Este cambio de hábito le permitió conectar con una rutina mucho más tranquila y saludable.
El jardín es el escenario principal de sus videos más virales de Granados, pero también funciona como un santuario para sus animales. El humorista diseñó espacios exclusivos para que sus perros rescatados vivan con total libertad y el máximo confort.
La decoración interior sigue una línea cálida, con mucha madera y elementos que evocan la historia del campo argentino.
Con esta vida en Zárate, provincia de Buenos Aires, el rosarino Pablo Granados demuestra que se puede encontrar el equilibrio perfecto entre la fama y la sencillez. Su nueva vida rodeado de verde es la envidia de todos sus seguidores en las redes sociales.