La convivencia en Gran Hermano volvió a quedar en el centro de la polémica. El propio Big reunió a los participantes para realizarles un fuerte llamado de atención por las condiciones de higiene dentro de la casa.
El dueño de la casa reunió a los participantes y cuestionó las condiciones de higiene y conservación de alimentos dentro del reality.
La convivencia en Gran Hermano volvió a quedar en el centro de la polémica. El propio Big reunió a los participantes para realizarles un fuerte llamado de atención por las condiciones de higiene dentro de la casa.
Según se pudo ver en la transmisión del reality, el dueño de la casa cuestionó especialmente la forma en que los jugadores almacenan los alimentos y apuntó contra quienes esconden comida en los dormitorios para evitar compartirla.
Durante el comunicado, Gran Hermano se mostró visiblemente molesto por las conductas de los participantes y aseguró que no están respetando “las más mínimas condiciones de higiene”. “Voy a referirme con mucha preocupación a la manera en que conservan los alimentos”, comenzó el mensaje.
Las cámaras del programa mostraron que varios jugadores ocultaban comida en placares, cajones e incluso debajo de las camas, provocando que algunos productos terminaran descomponiéndose.
En uno de los tramos más fuertes del comunicado, el Big lamentó el clima de desconfianza que existe entre los participantes. “Me apena que no confíen unos en otros, que deban esconder la comida en vez de compartirla entre todos, que prime la mezquindad y el egoísmo”, expresó.
Además, vinculó esta situación con los reiterados reclamos de los propios jugadores por el mal olor dentro de las habitaciones. “Ustedes mismos suelen quejarse del mal olor en sus habitaciones debido a esta pésima costumbre”, señaló.
Frente a este escenario, Gran Hermano decidió imponer nuevas reglas obligatorias para la conservación de los alimentos dentro de la casa. “Exijo que retiren todos los alimentos que guardan en los dormitorios”, indicó el Big, aclarando que los placares deben utilizarse únicamente para guardar ropa y pertenencias personales.
Finalmente, lanzó un ultimátum para los jugadores: tenían apenas 15 minutos para retirar toda la comida escondida y trasladarla a lugares adecuados para su conservación. “Los estaré observando”, cerró el dueño de la casa.